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¿Cómo orar por nuestro país?

Edwin Botero Correa
Escrito por Edwin Botero Correa

«En río revuelto, ganancia de pescadores» –dice el refrán–. Y estamos ante pescadores profesionales, que buscan desestabilizar el país y sus instituciones, para poner en su lugar a sus esbirros.

Por ello, ante el caos, en lugar de creencias, hay que poner nuestra fe y confianza en Dios

Jesús Crucificado. Jerusalén. Israel.
(Fotografía de Marcela Cardona Cano),

¿Cómo orar por nuestro país ‘a partir de hoy’? Tal vez de manera bien intencionada y con genuina preocupación, por todos lados se están publicando y llegan mensajes diciendo que «esta es la forma como debemos orar por nuestro país ‘a partir de ahora’».

Después, vienen una gran variedad de fórmulas y recomendaciones –algunas realmente atendibles–, supuestamente propuestas por sacerdotes reconocidos y/o por exorcistas. Pero, acto seguido, muchas de ellas comienzan a explicarnos cómo es que «el diablo traerá hambre, ruina y miseria» o cómo es que las hemos «decretado» con el uso de cacerolas, etc.

No es necesario recabar mucho ni hilar demasiado fino para percatarnos del caos y de cómo comienzan a imperar la incertidumbre y la confusión, en un contexto en el que los referentes sólidos son cuestionados y los marcos de referencia que han sustentado el orden social están siendo ridiculizados y demolidos.

A partir de todo esto, cabe preguntarse: ¿Qué nos pasa? ¿En qué creemos? ¿En dónde están puestas nuestra fe y confianza?

En tales mensajes, escasamente se habla del Padre Nuestro o de las oraciones propias del católico, de la Adoración Eucarística, ni se menciona la Santa Misa, mucho menos se habla de Ella como de la Suprema Oración.

Medalla Milagrosa:
«¡Oh, María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!».

¿Acaso han perdido dignidad, carácter, entidad o un ápice de validez los Sacramentos? ¿Ha dejado de ser verdad que al participar de la Santa Misa en estado de Gracia, y por actualizarse en Ella el santo Sacrificio de Jesús, su Muerte y su Resurrección, ésta es la más digna y elevada forma de Oración, es decir, de dirigirse al Padre?

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¿Acaso hemos perdido de vista que la Liturgia Eucarística, la Santa Misa, lo obtiene TODO de Dios pues se hace «Con Cristo, por Él y en Él», es decir, «ln Persona Christi capitis» (en la misma Persona de Cristo, la Cabeza), con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad?

«Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosa piedad y reverencia«.

Hebreos, 12, 28
Papa Benedicto XVI postrado ante la Sagrada Eucaristía.

Así es como se le pide al Padre «en el Nombre de Jesús»:

«Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo».

Juan 14, 13

Esta verdad nos la recuerda y enfatiza el apóstol San Pablo:

«Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre«.

Filipenses 2, 10 – 11

Conviene recordar que, también bajo estas circunstancias, está vigente y aplica la sentencia Divina:

«Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura».

Mateo 6, 33

Sobre todo, estas palabras:

«Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: Yo he vencido al mundo«.

Juan 16, 33

De modo, pues, que tenemos un perfecto compendio de citas bíblicas y, sobre todo, de Oraciones Bíblicas, como el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria, enseñadas por el mismo Señor, o recitadas por la Santísima Virgen María, por los Santos y por los mismos Arcángeles que tienen acceso a la Presencia de Dios, al Trono del Altísimo. Oraciones que conforman el Santo Rosario, la Corona de Rosas que, a través de María, la Omnipotencia Suplicante, todo lo obtiene de Dios. Ese es Su Privilegio.

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Sí, hay una amenaza persistente: algunos quieren derrocar el Orden en nombre de una falsa «libertad»; algunos quieren sembrar el caos para instaurar un idealismo totalitario.

Pero hoy, como en Betania, el Señor nos dice:

«Marta, Marta, te preocupas por demasiadas cosas, y sólo una es importante. María ha escogido la mejor parte, y no se la quitarán».

Lucas 10, 41 – 42

Por eso, si quieres orar de una manera efectiva por el país, anda, confiésate, y ve a la Santa Misa a entregarle todo y a poner tu vida y la de nuestra Patria en las Manos del Señor.

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Sobre el Autor

Edwin Botero Correa

Edwin Botero Correa

Comunicador Social - Periodista.
Editor, Columnista y Miembro de Consejo en diferentes Medios, Asociaciones Profesionales e Instituciones.
Estudios, Formación y Experiencia Profesional, Empresarial, Social y Docente (Pregrado, Postgrado y en el SENA) en: Gerencia, Desarrollo, Desarrollo Humano, Filosofía y Humanismo, Doctrina Social de la Iglesia, Educación y Pedagogía.
Fundador y Director de "Laicos por el Bien Común".

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