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¿Aún para los laicos? "El celibato expresa la verdadera grandeza de nuestra existencia", Benedicto XVI.

Edwin Botero Correa
Escrito por Edwin Botero Correa

Durante la Vigilia de clausura del Año Sacerdotal, celebrada en la Plaza de San Pedro el jueves 10 de junio de 2010, el Papa Benedicto XVI explicó a los miles de sacerdotes presentes que el celibato sacerdotal, hoy tan cuestionado, «es una anticipación” del cielo.

A continuación, ofrecemos la síntesis de las emotivas y vibrantes palabras de Benedicto XVI dirigidas a los sacerdotes de todo el mundo, presentes en la Vigilia de Clausura del Año Sacerdotal, realizada en la Plaza de San Pedro el jueves 10 de junio del año 2010, y que hoy cobran una singular vigencia, luego de la polémica desatada al contrastar las propuestas del Sínodo sobre el Amazonas y las recientes declaraciones escritas de Benedicto XVI y el Cardenal Robert Sarah reiterando la Doctrina de la Fe Católica en defensa del celibato sacerdotal.

Invitamos a ver el video, que comienza con la solicitud de un Sacerdote al Papa, para que por favor le explique «la profundidad y el sentido del celibato sacerdotal», a lo cual Benedicto XVI no sólo accede, sino que responde inmediatamente y de manera magistral, poniendo de relieve la importancia de éste en la vida tanto de los consagrados como de los fieles laicos, y reiterando que éste es el verdadero «escándalo» de la Iglesia para el mundo, que anticipa la Resurrección y abre las puertas al auténtico futuro que nos espera, en el que Dios reafirmará la grandeza del ser humano.


Diálogo entre el Papa y los presbíteros de todo el mundo

(ZENIT.org).- El sentido profundo del celibato en un sacerdote es que anticipa la vida plena de la resurrección. Así respondió el Papa Benedicto XVI, el pasado jueves 10 de junio, a la pregunta que el eslovaco Karol Miklosko le dirigió en nombre de los presbíteros de Europa.

Durante la Vigilia de clausura del Año Sacerdotal, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa explicó a los miles de sacerdotes presentes que el celibato sacerdotal, hoy tan cuestionado, supone una consecuencia de la unión del “yo” del presbítero con Cristo.

Esto, afirmó, significa que el sacerdote “es ‘atraídos’ también a su realidad de Resucitado, que seguimos adelante hacia la vida plena de la resurrección, de la que Jesús habla a los saduceos en Mateo, capítulo 22: es una vida “nueva”, en la que ya estamos más allá del matrimonio”.

“Es importante que nos dejemos penetrar siempre de nuevo por esta identificación del ‘yo’ de Cristo con nosotros, de este ser ‘sacados’ hacia el mundo de la resurrección – prosiguió –. En este sentido, el celibato es una anticipación” del cielo.

El problema de la cristiandad en el mundo de hoy, subrayó el Papa, “es que no se piensa ya en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. Queremos tener solo este mundo, vivir solo en este mundo. Así cerramos las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia”.

“El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, hacer más grande el mundo, mostrar la realidad del futuro que es vivido por nosotros ya como presente. Vivir, por tanto, así como en un testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que Dios tiene que ver con mi vida, que puedo fundar mi vida sobre Cristo, sobre la vida futura”.

Celibato y matrimonio

Benedicto XVI reconoció que “para el mundo agnóstico, el mundo en el que Dios no tiene nada que ver, el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad”.

“Con la vida escatológica del celibato, el mundo futuro de Dios entra en las realidades de nuestro tiempo. ¡Y esto debería desaparecer!”

En un cierto sentido, arguyó, “puede sorprender esta crítica permanente contra el celibato, en un tiempo en el que está cada vez más de moda no casarse”.

Sin embargo, “este no casarse es algo totalmente, fundamentalmente distinto del celibato, porque el no casarse se basa en la voluntad de vivir solo para sí mismos, de no aceptar ningún vínculo definitivo, de tener la vida en todo momento en una autonomía plena, decidir en cada momento qué hacer, qué tomar de la vida”.

Este “celibato moderno” es un «no» al vínculo, un «no» a la definitividad, “un tener la vida solo para sí mismo. Mientras que el celibato es precisamente lo contrario: es un ‘sí’ definitivo, es un dejarse tomar de la mano por Dios, entregarse en las manos del Señor”.

El celibato en un sacerdote “es un acto de fidelidad y de confianza, un acto que supone también la fidelidad del matrimonio; es precisamente lo contrario de este ‘no’, de esta autonomía que no quiere obligarse, que no quiere entrar en un vínculo; es precisamente el ‘sí’ definitivo que supone, confirma el ‘sí’ definitivo del matrimonio”.

Por ello, añadió, “el celibato confirma el ‘sí’ del matrimonio con su ‘sí’ al mundo futuro, y así queremos seguir y hacer presente este escándalo de una fe que pone toda su existencia en Dios”.

Este “escándalo de la fe”, concluyó el Papa, no debe quedar oscurecido por los “escándalos secundarios” provocados por las flaquezas de los sacerdotes. “El celibato, precisamente las críticas lo muestran, es un gran signo de la fe, de la presencia de Dios en el mundo”.

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Sobre el Autor

Edwin Botero Correa

Edwin Botero Correa

Comunicador Social - Periodista.
Estudios, Formación y Experiencia en Comunicación, Filosofía y Humanismo, Desarrollo Humano, Gerencia, Doctrina Social de la Iglesia, Educación y Pedagogía.

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