Familia Iglesia

Feminismo vs. Doctrina Social de la Iglesia

Feminismo vs. Iglesia Catolica

Breve comparación entre la doctrina feminista y las enseñanzas de la Iglesia Católica.

En la actualidad, pareciera que muchos se esfuerzan por conciliar lo irreconciliable, incluso la doctrina feminista con la doctrina católica. ¿Es posible esto? Dada la actual crisis en la Iglesia, no parece haber una enseñanza clara respecto al tema desde el magisterio, pero lo cierto es que si escudriñamos un poco, podemos encontrar excelentes y muy claras respuestas.

Hace tiempo, la Universidad Católica Boliviana (que de católica parece tener solo el nombre) anunció que iba a dictar un curso de feminismo. Uno de los temas que tiene este ciclo de formación en su pensum es ‘La mujer en la Doctrina Social de la Iglesia’.

Conociendo lo heterodoxa que es la modernidad, es decir, lo equivocadas que están las ideologías que tanto se difunden hoy en día, es de esperarse que los profesores de dicho curso yerren en materia tan controvertida. Es por esta razón que aquí te presentamos qué enseña realmente la Iglesia Católica sobre la mujer y por qué no es compatible con el feminismo.

«Hay oficios menos aptos para la mujer, nacida para las labores domésticas; labores estas que no sólo protegen sobremanera el decoro femenino, sino que responden por naturaleza a la educación de los hijos y a la prosperidad de la familia». León XIII, Rerum Novarum.

«Lo que puede hacer y soportar un hombre adulto y robusto no se le puede exigir a una mujer o a un niño». — León XIII, Rerum Novarum.

Leo XIII 13

León XIII

«Puesto que el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia… Y así como la Iglesia está sometida a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo». — León XIII, Arcanum Divinae Sapientiae.

«El marido es el jefe de la familia y cabeza de la mujer, la cual, sin embargo, puesto que es carne de su carne y hueso de sus huesos, debe someterse y obedecer al marido, no a modo de esclava, sino de compañera; esto es, que a la obediencia prestada no le falten ni la honestidad ni la dignidad». — León XIII, Arcanum Divinae Sapientiae.

Leon XIII

Leon XIII

«Las madres de familia trabajarán principalísimamente en casa o en sus inmediaciones, sin desatender los quehaceres domésticos. Constituye un horrendo abuso, y debe ser eliminado con todo empeño, que las madres de familia, a causa de la cortedad del sueldo del padre, se vean en la precisión de buscar un trabajo remunerado fuera del hogar, teniendo que abandonar sus peculiares deberes y, sobre todo, la educación de los hijos». — Pío XI, Quadragesimo Anno.

«Es justo, desde luego, que el resto de la familia contribuya también al sostenimiento común de todos, como puede verse especialmente en las familias de campesinos, así como también en las de muchos artesanos y pequeños comerciantes; pero no es justo abusar de la edad infantil y de la debilidad de la mujer». — Pío XI, Quadragesimo Anno.

Pio XI

Pío XI

«Ni siquiera ésta (el feminismo) es la verdadera emancipación de la mujer, ni tal es tampoco la libertad dignísima y tan conforme con la razón que comete al cristiano y noble oficio de mujer y esposa; antes bien, es corrupción del carácter propio de la mujer y de su dignidad de madre; es trastorno de toda la sociedad familiar, con lo cual al marido se le priva de la esposa, a los hijos de la madre y a todo el hogar doméstico del custodio que lo vigila siempre». — Pío XI, Casti Connubii.

«Si el varón es la cabeza, la mujer es el corazón, y como aquél tiene el principado del gobierno, ésta puede y debe reclamar para sí, como cosa que le pertenece, el principado del amor». — Pío XI, Casti Connubii.

«Robustecida la sociedad doméstica con el vínculo de esta caridad, es necesario que en ella florezca lo que San Agustín llamaba jerarquía del amor, la cual abraza tanto la primacía del varón sobre la mujer y los hijos como la diligente sumisión de la mujer y su rendida obediencia». — Pío XI, Casti Connubii.

«Tal libertad falsa e igualdad antinatural con el marido (feminismo) tórnase en daño de la mujer misma, pues si ésta desciende de la sede verdaderamente regia a que el Evangelio la ha levantado dentro de los muros del hogar, muy pronto caerá —si no en la apariencia, sí en la realidad— en la antigua esclavitud, y volverá a ser, como en el paganismo, mero instrumento de placer o capricho del hombre». — Pío XI, Casti Connubii.

«Todos (feministas) los que empañan el brillo de la fidelidad y castidad conyugal, como maestros que son del error, echan por tierra también fácilmente la fiel y honesta sumisión de la mujer al marido; y muchos de ellos se atreven todavía a decir, con mayor audacia, que es una indignidad la servidumbre de un cónyuge para con el otro; que, al ser iguales los derechos de ambos cónyuges, defienden presuntuosísimamente que por violarse estos derechos, a causa de la sujeción de un cónyuge al otro, se ha conseguido o se debe llegar a conseguir una cierta emancipación de la mujer». — Pío XI, Casti Connubii.

A estas alturas, pareciera que la Iglesia opina que las mujeres están hechas exclusivamente para la casa y que no se les debe permitir trabajar por un salario, ¿no? Pero resulta que la Iglesia, en su inmensa sabiduría de madre y maestra, sabe establecer directrices prudenciales que nos indican cómo debemos adaptarnos a situaciones excepcionales.

A veces, el sueldo de papá no alcanza para sostener a la familia, se emborracha mucho, agrede a mamá o la abandona. ¿No sería correcto entonces que la mujer haga ciertas cosas que habitualmente le corresponden al varón? Por supuesto que sí:

«Si el marido faltase a sus deberes, debe la mujer hacer sus veces en la dirección de la familia». — Pío XI, Casti Connubii.

«El grado y modo de tal sumisión de la mujer al marido puede variar según las varias condiciones de las personas, de los lugares y de los tiempos». — Pío XI, Casti Connubii.

«Si en alguna parte, por razón de los cambios experimentados en los usos y costumbres de la humana sociedad, deben mudarse algún tanto las condiciones sociales y económicas de la mujer casada, toca a la autoridad pública el acomodar los derechos civiles de la mujer a las necesidades y exigencias de estos tiempos, teniendo siempre en cuenta lo que reclaman la natural y diversa índole del sexo femenino, la pureza de las costumbres y el bien común de la familia». — Pío XI, Casti Connubii.

Si usted cree que estas frases particulares son lo único que tiene la Doctrina Social de la Iglesia para enseñarnos, lo invito a leerlas completas. Por su propio bien, conozca y entienda el pensamiento de la Iglesia íntegramente, no por fragmentos que ofendan sus prejuicios ideológicos. A continuación, los enlaces para que pueda leer estos documentos pontifcios:

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