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Actualidad Análisis

Ni legal, ni libre, ni seguro (parte 3)

Madre boliviana Amazonia
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Escrito por Redacción R+F
¡Difunde la cultura de la Vida!

Desmontando el mito del aborto libre en Bolivia, creado por feministas para justificar su narrativa mentirosa.

¡Difunde la cultura de la Vida!

Tercera parte del artículo elaborado por activistas del colectivo ciudadano Salvemos las 2 Vidas Bolivia, en respuesta a Aborto libre y seguro para Bolivia, artículo de María Alejandra Barja publicado en el diario Opinión.

Parte 3: No, hermana, no.

Por: María Grizel Chávez, estudiante de Derecho, Arquitectura, Música y Bellas Artes.

El arquitecto Juan Carlos Calderón sentenciaba “el siniestro poder de la ignorancia”, cuando algún pollino construía mamarrachos deformando la imagen paceña. Misma ignorancia se hace evidente en el artículo Aborto libre y seguro para Bolivia, escrito por María Alejandra Barja.

No, señorita, la interrupción del embarazo no es legal en Bolivia. No edulcore: no es ‘interrupción’, ya que no se reanuda. ‘Interrupción’ implicaría una salvaguarda para el embrión y luego continuar su desarrollo, no matarlo. No es “interrupción del embarazo”, es asesinato intrauterino: asesinato de un ser humano en gestación.

Asesinato, porque con premeditación y alevosía planifica la muerte de un individuo protegido por tratados internacionales, reconociéndose al concebido como ‘persona’, con rango constitucional, como el Pacto de San José, suscrito por Bolivia en 1969 y ratificado el 11 de febrero de 1993.

No, ‘no punible’, no es sinónimo de ‘legal’. Tampoco fue ‘legalizado’ en 1973, aunque eso diga Wikipedia. La reforma fue promulgada el 23 de agosto de 1972 y tipifica el delito del aborto y las penas donde, por motivo de violación y riesgo de vida, aquel es ‘no punible’. Como sea, el aborto es delito, pero el Estado no castiga en los casos mencionados. La pena no es solo para la mujer, sino también para quien intervenga.

Carcel

Necesitamos cárcel para los violadores.

Como la vía legal no es su fuerte, usted apunta al sentimentalismo, asegurando que la violencia infantil es culpa de la ‘maternidad forzada’ y que el aborto hará ’niños felices’. La causa de ambas es la misma: desprecio a la vida humana.

Quienes asesinan, violan, y golpean, se creen dueños de sus víctimas, ‘decidiendo’ si su vida vale o no. Lo mismo hacen las pro aborto, como si la dignidad de un niño fuese relativa, siendo objeto de descarte si es que el niño ‘no fue deseado’. Todas las vidas humanas valen lo mismo y deben ser protegidas por el Estado. Esa es la base del ordenamiento jurídico, no la ‘patriarcalidad del poder’. Sin vida, no hay derechos: los muertitos no ejercen.

No, ‘sorora’, autonomía del cuerpo es decidir antes de los hechos, no cuando se afecta a un tercero y se presiona a las mujeres para que no sean vírgenes, aunque ellas quieran serlo. Por otro lado, atentar a los derechos es hacer apología del delito (art. 121 del Código Penal), porque si el aborto fuese derecho, no estaría tipificado (cap. II del Código Penal). No, hermana, los delitos no son futuros derechos.

En el movimiento Salvemos las 2 Vidas hay muchos ateos, agnósticos, y gente de diferentes credos religiosos. Aludir a la religión para atacar una posición como la pro vida no solo es discriminación tipificada como delito (art. 5 Ley 045), sino también falacia ad hominem. Falta que diga: «Pobre mujer arruinada por la religión, ¡la mataremos! Mejor muerta que religiosa». ¿Dónde está entonces el derecho a decidir?

El síndrome post aborto existe: hay varias tesis en psicología de ello. Si no lo sabía y afirma que es producto del ‘patriarcado’, tal vez para usted la ciencia es patriarcal.  Invito a revisar las siguientes fuentes:

  • Alva López y María del Carmen, Análisis pedagógico del síndrome post-aborto en la mujer.
  • Gomez Lavin C. y Zapata García R., Categorización diagnóstica del síndrome postaborto.
  • Joanne Angelo E., Psychiatric Sequelae of Abortion: the Many Faces of Post-abortion Grief.
  • Universidad Nacional Autónoma de México, La bioética: un reto del tercer milenio: II simposium interuniversitario.
  • Zolese G., Blacker, Psychological Complication of the Therapeutic Abortion.
Mujer deprimida y triste

Es toda una tragedia lidiar con el síndrome post aborto.

Por si fuera poco, María Alejandra, usted dice en su artículo:

«La vida del embrión deja de importar en caso de violación. ¿Será porque la mujer ya recibió suficiente “disciplina” al ser abusada sexualmente?».

Para usted, la mujer no recibió suficiente disciplina con la violación, ya que según su ideología pro aborto, la víctima merece ser drogada e invadida por fierros (instrumental) y, por tanto, es válido matar dentro de ella. ¿Entonces volver a violar a la mujer con un aborto es ‘derecho’?

«Los derechos de las mujeres nunca están asegurados».

Claro, porque hay quienes le quitan la protección de sus vidas desde la concepción. No, señorita anti patriarcal, una mujer es mujer desde la concepción, no desde que nace.

Cuán universal fue la sentencia de Calderón: “el siniestro poder de la ignorancia”. Yo añadiría: “que crea monstruos amantes de su propia ignorancia”.


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