Testimonios Vida

[Video] Vivió “un infierno” en el colegio por ser provida, cuenta esta adolescente


En este testimonio una estudiante de un colegio público en Rionegro (Antioquia), cuenta como por defender la vida de los bebés en gestación frente al aborto, le significó una dura acoso y maltrato por parte de profesores y compañeros. Incluso una grave amenaza de parte de la rectora del colegio, hasta que finalmente decidió retirarse de la institución.

Este caso es sólo una muestra de lo que pasa cuando las instituciones educativas se ponen al servicio de organizaciones políticas, en este caso los sindicatos marxistas de educadores, quitando a los padres de familia la facultad de decidir sobre el tipo de educación que quieren para sus hijos.

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Esta es la transcripción de su testimonio:

Esto es una denuncia del adoctrinamiento comunista en las instituciones educativas de Colombia.

Mi nombre es Luisa María González Martínez tengo 15 años y soy alumna de la Institución Educativa José María Córdoba de Rionegro Antioquia.

Tras la pandemia la situación económica de mi familia nos obligó a cambiar de ciudad y en mi caso de institución educativa.

Mi primer día de clase presencial tuve una charla con mis compañeros y con la docente de español sobre el aborto.

Mi postura provida comenzó a generar problemas con la docente de esta área.

En una de mis sustentaciones provida una de mis compañeras se levantó y me increpó bruscamente diciendo: “oiga esta malpar*da”.

Con el visto bueno de bueno y acompañado de la sonrisa de parte la profesora, la única defensa en mi postura vino de parte de mis compañeros.

Eso me género constante persecución, ridiculización y desmoralización por parte de esta profesora.

A través de los grupos de estudio de WhatsApp y de manera presencial,  era presencial los profesores compartían invitaciones a las marchas y fotos de cadáveres como el de Lucas Villa.

Las invitaciones las compartían por medio de WhatsApp, en ese momento estábamos virtual. Y en la presencialidad hablan de lo bien que estaban, de lo correcto que había sido que las personas, y los compañeros míos hubieran salido marchar y lo malo que había sido que personas que no estuvieran de acuerdo no hubieran salido marchar.

Dándonos elementos de incitación al odio hacia las instituciones militares y policiales, además de replicar las alocuciones de líderes de izquierda, las que con gran habilidad borraban de WhatsApp y compartían en grupos pequeños de compañeros.

Mi día a día en este colegio se convirtió en una confrontación constante por mi postura religiosa y por mi criterio político, además de mi admiración y respeto por nuestro Ejército y Policía.

Deslegitimar mis esfuerzos, ridiculizar mis posturas, generar odio a mis compañeros hacia mí fueron al infierno que viví. 

De manera reiterada tu piel asedio de parte de la Institución Educativa José María Córdoba utilicé los conductos regulares para presentar innumerables quejas por dicho comportamiento, y el mes de septiembre ya cansada triste y decepcionada, decido retirarme la institución educativa. 

Acompañada de mi papá y mi mamá intenté, ya por última vez, transmitir mis quejas. Pero la señora rectora Flor Eliana Palacio no tuvo la gentileza de recibirnos, estando ella en su oficina con la puerta abierta y mirándonos, nos ignoró totalmente. Igual atención recibimos de Robinson, el coordinador.

Mi proceso de retiro se redujo a una especie de transacción en una legumbrería, con la atención básica de la secretaria. 

El elemento de presión de ellos fue dejar todas mis notas en cero los dos primeros periodos, e igual suerte corría el tercero.

Me presento, mi nombre es Luisa María González Martínez. Primero que todo me disculpo si el video no está de la mejor calidad.

Intenté hacerlo lo mejor posible, pero son, en ciertas partes tuve que leer, escribí todo ya que es un tema que se me vienen muchas emociones y me genera bastante tristeza. 

Entonces para que me pudieran entender mejor, decidí escribirlo para redactarlo de una mejor manera. Soy una muy buena niña, soy buena deportista, buena amiga, soy buena estudiante, tengo muy buen rendimiento. Soy muy buena hija, vengo una familia tradicional y estoy aquí contándoles esto, no para que me apoyen a mí, ni para que me ayuden a mí, sino para que velen por los niños que están en estas instituciones adoctrinados.

La queja no es por mí, sino más por ellos, para que los ayudemos a ellos y decidí hacerlo, decidí hacer esto porque hasta hoy entendí que no hay causa perdida. Muchas gracias por escucharme y hasta luego.


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