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Bancada “pro vida” prende motores en torno al aborto

Edwin Botero Correa
Escrito por Edwin Botero Correa

Hay movimientos y anuncios: una “bancada provida”. Pese a que de ella hacen parte personas que han demostrado su probidad, aún no despierta plena confianza entre quienes defienden la vida y propugnan por el fin del aborto y de la eutanasia. ¿Sabrán de lo que hablan? Porque es evidente que deben subsanar vacíos y unificarse en torno a criterios claros y exigentes, sin medianías ni “excepciones”. La Dignidad de la Persona y la integridad de nuestra nación están en juego.

Voces extrañas

Distintos parlamentarios se han pronunciado con fuerza anunciando la creación y consolidación de una “Bancada Pro Vida” en el Congreso de la República. También lo han hecho diversos grupos políticos. Y, de modo particular, el Senador y Ex Presidente Alvaro Uribe Vélez, quien propuso un referendo en aras del “respeto a la vida” para finiquitar de una vez el tema del aborto.

Tal iniciativa, y el hecho de alzar la voz en defensa de la vida del “nasciturus” son plausibles y merecen destacarse.

No obstante, entre los líderes de los diferentes movimientos e iniciativas en defensa de la vida, tales voces suenan un tanto extrañas y ajenas a dicha actividad, en particular ante el silencio que ha imperado después de que desde el año 2006 la Corte introdujera por la puerta de atrás el permiso de abortar en tres supuestas causales que, al parecer, nadie verifica. “Excepciones” que han abierto la puerta al aborto libre y exprés, como se ha constatado ya en dos casos: el del bebé llamado “JuanSe”, de casi ocho meses completos de gestación, y el de otro de nueve meses, es decir, a sólo días de nacer.

Estas voces políticas suscitan recelo, además, porque se manifiestan justo cuando comienza la pre campaña al Senado y a la Cámara de Representantes. Y se oyen bastante disonantes en un entorno que –como el de la defensa de la vida– se caracteriza por su firmeza y es tan ajeno y opuesto a la camaleónica maleabilidad de los políticos. No extraña, pues, que sean vistas como una estrategia para medir el pulso y captar el voto de los ciudadanos o de los movimientos pro vida y religiosos.

Los movimientos Pro Vida y el voto creyente

Pese a la generalizada indiferencia y apatía con que son vistos desde las instancias gubernamentales, la participación social, política y electoral por parte de estos movimientos ha sido muy dinámica durante los últimos seis años, en los que se han mostrado bastante activos e influyentes. Y ello lo han visto los políticos.

Este sector se ha hecho notorio en las elecciones presidenciales, en las marchas “No más Farc”, en el mal llamado “proceso de paz” y, de modo especial, en el plebiscito, en el que la actividad y el voto de los creyentes se hicieron patentes en el resultado. Pero la manipulación y el desconocimiento de los que fue objeto posteriormente, instauraron el más insultante atropello que se haya cometido contra la voluntad del Constituyente Primario. Este es, hoy por hoy, el principal motivo de desconfianza en la clase política, además de la desfachatez con la que algunos hacen campaña, al presentarse con unas banderas para después gobernar con otras. Ese es el clima de expectación en el que tales voces son percibidas.

Saber de lo que se habla

No obstante los pronunciamientos y el hecho de declararse a sí mismos como “Pro Vida”, los vacíos en esta materia son notorios y, además, no hay una auténtica unidad de criterio pro vida entre ellos, como sí la hay entre los movimientos Pro Vida que reclaman el fin del aborto en todas sus formas, sin excepciones ni negociados bajo la mesa.

Así, mientras unos admiten la supuesta validez de las causales de excepción introducidas mediante la sentencia C-355 de la Corte Constitucional –como es el caso del gobierno en cabeza del Presidente Duque y de la Vicepresidente Ramírez, y el de senadores como el Dr. Uribe–, otros –como los autodenominados “Conservadores de Vida”– dicen “no ser ajenos a la tendencia global en materia de derechos de las mujeres que ha derivado en la legalización del aborto en gran parte de los países desarrollados. Pero lo aceptan como última y extrema alternativa”.

De modo, pues, que cabe preguntar: entonces, ¿defienden o no la vida? Al argüir que lo aceptan ‘si la vida de la madre está en inminente peligro’, pues –afirman– ‘sería una negligencia médica no salvar la vida de la única que puede continuarla’”, se decantan por éste –por el aborto–, en el que ellos suponen el peor de los casos o escenarios, inmersos en las falacias propias de la llamada “ética de dilemas” que postula paradojas insolubles para proponer el relativismo axiológico y moral.

Algunos dicen defender la vida “desde la concepción”, pero en sus comunicados intercambian indistintamente la palabra por “gestación” e incluyen el trino del senador Uribe con su apertura a las tres causales.

Todos ellos –insistimos, seguramente bien intencionados– dejan dudas ante tales ambigüedades que ponen en evidencia los vacíos y el desconocimiento de complejos aspectos médicos y éticos en torno a la maternidad y al aborto, necesarios a la hora de defender la vida y, especialmente, de legislar en su favor.

Si realmente se quiere defender la vida, no se puede coquetear con estas novedades y adscribirse a causas ideológicas. Tampoco se puede ignorar que en el momento actual del desarrollo de la medicina y del pensamiento bioético se propende por la salvación de las dos vidas, en el escaso evento de que se presentara un conflicto que obligara a escoger entre ellas.

Lo positivo y lo que esperamos

Así pues, luego del rechazo de la Corte Constitucional a las demandas interpuestas por la señora Margarita Gnneco y la Dra. Natalia Bernal –acciones jurídicas a las que calificaron como “impertinentes”–; del agitado debate en torno al aborto por cuenta del asesinato del bebé de siete –casi ocho– meses completos de gestación en una sede de Profamilia en Popayán; de la iniciativa del magistrado Alejandro Linares para liberalizar y extender el aborto “legal” hasta la semana 16; y además de la opinión pública colombiana que en un 80% rechaza el aborto en cualquier forma y plazo, es notable y positivo que se levanten todas estas voces que dicen “Defender la Vida desde la Concepción hasta su fin natural”.

Eso es lo menos que esperamos que hagan. Y nos consta que hay muchos sectores profesionales y académicos dispuestos a aportar su acervo de conocimientos, iniciativas y proposiciones de ley para que esta bancada tenga éxito y promueva el adecuado y cabal ejercicio de los derechos en defensa de la Dignidad y de la Vida de las Personas.

Pero deben subsanar vacíos y unificar criterios, comprometerse seriamente a hacerlo, y evitar que los avivatos –que los hay– quieran convertir esta causa en un botín político. La credibilidad va de por medio. Una mentira que el electorado ya no perdonaría, y ante cuya posibilidad real se baraja la alternativa de constituir un partido de centro derecha, con Principios claros y con personas que no ofrezcan dudas con respecto a la defensa de los mismos.


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Sobre el Autor

Edwin Botero Correa

Edwin Botero Correa

Comunicador Social - Periodista.
Estudios, Formación y Experiencia en Comunicación, Filosofía y Humanismo, Desarrollo Humano, Gerencia, Doctrina Social de la Iglesia, Educación y Pedagogía.

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