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Testimonios

El P. Thomas Byles, mientras el Titanic se hundía, confesaba y daba ánimo a los pasajeros

Escrito por Redacción R+F
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Todo el mundo conoce la historia del Titanic y las muertes de más de 1.500 pasajeros que no pudieron escapar a su destino.

Sin embargo, también fue una ocasión en la muchos mostraron su heroísmo, dejando testimonios inolvidables de valentía y sacrificio.

La del padre Thomas es una de ellas:

Tenía un billete de segunda clase, y abordó con un altar portátil y los ornamentos para celebrar misa, cuya celebración fue autorizada por el Capitán Edward Smith.

En el viaje el padre Thomas confesó a muchos pasajeros y, en la mañana del fatídico 14 de abril de 1912, celebró Misa para los pasajeros de segunda y tercera clase en los salones.

A las 11:40 de esa noche, el Titanic chocó con un iceberg.

El sacerdote estaba en la cubierta superior cuando ocurrió el accidente.

Vestido con su sotana descendió al nivel de tercera clase y condujo a los pasajeros a los botes salvavidas.

Ayudó a mujeres y niños a subir a las barcazas. Y mientras el barco se hundía, el padre Thomas escuchó confesiones y pronunció palabras tranquilizadoras a la gente que lógicamente se encontraba en pánico.

Los que lo vieron dan testimonio de que se portó como un verdadero líder espiritual, cantando con los pasajeros que no alcanzaron en los botes salvavidas, y animó a todos a llevar de la mejor manera sus últimos momentos.

La historia completa en Religión en Libertad: El P. Thomas Byles, mientras el Titanic se hundía, confesaba y daba ánimo a los pasajeros

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