Espiritual Fe

Modelar nuestra vida en Jesús, desde el pesebre hasta la Cruz.

El discipulado que se pone en movimiento tras las huellas del Maestro ha quedado delineado en esta síntesis que el evangelio de San Mateo nos presenta hoy, y tiene lugar precisamente cuando se ha esclarecido la identidad de Jesús a los discípulos con ocasión de la confesión o profesión de fe concreta de San Pedro; ello ha valido un encargo especial para los discípulos que ahora tienen un acceso al misterio con el que aún no cuenta el pueblo o la multitud, se trata de guardar prudentemente ese secreto mesiánico (16, 20).

Las razones qué Jesús nos plantea para esos movimientos progresivos que deben darse en nosotros al seguirlo (16, 24), tienen un contexto poderoso y es el anuncio dramático que hace del primer anuncio de su Pasión;

“Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día”.

Mt 16, 21

Sólo ese contexto que revela las implicaciones al seguirlo puede mostrar la radicalidad exigida a los cristianos católicos de todos los tiempos, seguir a Jesús implica abrazar su destino asumido de entrega, sacrificio y donación en la medida que se nos proponga y en cualquier circunstancia que requiera de nuestro testimonio:

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará”.


Mt 16, 24-25

Precisamente Santa Faustina Kowalska atendió igual solicitud del Maestro cuando interiormente se percató de su Voz, un 30 de julio de 1935, al comenzar la Santa Misa; aquella palabra de Jesús delineaba las exigencias de quienes le seguirían en la comunidad, el Señor le dijo; “Su vida debe modelarse sobre Mí, desde el pesebre hasta la muerte en la cruz” (DSF 438). Así, modelar nuestro cristianismo sobre Jesús entonces requiere:

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Venir en pos de él y seguirlo: debemos desear estar con Jesús, salir a su encuentro, hoy muchos católicos se quedan aparcados o varados en su acta de bautismo, quedándose como un número más en la estadística católica, sin ponerse en camino tras Jesús, sin abrazar su Palabra y celebrarlo en los sacramentos y en la vida comunitaria. Podemos preguntarnos; ¿cuánto anhelo o deseo está en el corazón por Jesús?, es decir, el querer que implica ir para estar con él, con su Palabra. Jesús anhela que esta experiencia madure y alcance una respuesta más arriesgada en la gran masa católica que supera los más de 1300 millones de bautizados. 

Negarse a sí mismo y cargar la cruz: En el horizonte cristiano está la verdad de que somos seguidores de un Maestro Crucificado, somos hermanos menores del Hijo de Dios que se hizo obediente hasta una muerte de Cruz, como expresa San Pablo. Ir tras sus huellas implica no pretender ser el centro o vivir en la comodidad que aprisiona y ahoga el espíritu, debemos aprender a donarnos como él, a morir a nuestros caprichos y apetencias desordenadas y crecer en la virtud, hasta que nuestro corazón y nuestra carne griten de alegría por el Dios vivo (Sal 84, 3).

Sobre el Autor

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Miguel Salvador Fernández Ospino

Nació en Fundación, Magdalena. Esposo y padre de Familia, servidor de la Iglesia Católica en la familia espiritual de la Casa de la Misericordia. Actualmente se desempeña como Coordinador General para la Pastoral de su Comunidad.

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1 Comment

  • Tomar la cruz para seguir a Jesús, es tomar la vida misma y abrazarla con amor.Hay personas que suelen estigmatizar las distintas acciones o misiones que realizan (El matrimonio, el trabajo, el cuidar a otro,el estudio,etc.)haciendo con ello más pesada la carga.Por esta razón es mi invitación, para que cada día abracemos la vida con amor y con alegría,todos los días, desde que abrimos nuestros ojos y nos damos cuenta que estamos respirando..Gracias DIOS por mi vida y la de mis hijas…