Espiritual Fe

«Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría».

«La Resurrección de Jesús será también la resurrección de la amistad, la conquista de un amor indeleble, trascendente, confiable e indestructible».

“Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría”.

Jn 16, 16-20

La Amistad de Jesús ha de ser el gran valor para nosotros, así como significa tanto para Jesús la amistad de sus discípulos; por ello San Juan en su evangelio, en este relato pre pascual, nos recuerda que es Jesús quien advierte la “tristeza” que se alojará en el corazón de sus más cercanos seguidores ante su partida: es tan doloroso este desprendimiento, que el discurso no resulta comprensible inmediatamente. La vida sin la presencia de Jesús es impensable, la vida sin su gracia es literalmente una desgracia.  

Jesús conoce cuán unidos y configurados con él y su causa están aquellos amigos a quienes momentos antes había pedido que «no se acobarde y tiemble el corazón», pero los suelta, confiado en que el amor que ha sembrado en ellos será más fuerte que la prueba, más fuerte que la muerte y la despedida, no obstante los miedos, temores y duras pruebas que tendrán que padecer en esa noche oscura en que les será arrebatado el novio y amigo; ellos, confundidos y desconsolados, terminarán por consentir la sensación de abandono, la dolorosa traición o la negación, comenzando por el líder del grupo.

Aún con este cuadro que parecería desfavorable para sus seguidores, Jesús advierte el amor de sus discípulos, lo siente y sabe que lo extrañarán, con ello Jesús confirma que no ha constituido una ONG de voluntarios o un partido de militantes: lo que tiene es una comunidad de amistad, una familia espiritual, la familia de Dios.

Sí, Jesús ve más allá, se experimenta amado, confortado por la nobleza de aquellos que lo han dejado todo por él. Aquella tristeza, la muerte y la despedida serán vencidas por la alegría, la vida y la permanente presencia ahora de un modo especial, y nunca más Él les será arrebatado en sus corazones y convicciones. La Resurrección de Jesús será también la resurrección de la amistad, la conquista de un amor indeleble, trascendente, confiable e indestructible. Un amor por el que todos los católicos debemos tener por prioridad, y nuestra más significativa amistad.

Relacionados  "Vivir la castidad no es una utopía, sino una realidad gozosa": jóvenes

Miguel Salvador Fernández

Misionero Casa de la Misericordia

Sobre el Autor

Avatar

Miguel Salvador Fernández Ospino

Nació en Fundación, Magdalena. Esposo y padre de Familia, servidor de la Iglesia Católica en la familia espiritual de la Casa de la Misericordia. Actualmente se desempeña como Coordinador General para la Pastoral de su Comunidad.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

1 Comment

  • La vida del cristiano auténtico implica sacrificios y renuncias, rechazos e incomprensiones. Pero también hay una certeza y es que Jesús cumple sus promesas. Gracias Miguel por este mensaje.