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Walt Heyer, ex ‘transexual’: “están fabricando niños ‘trans'”.

Edwin Botero Correa
Escrito por Edwin Botero Correa
¡Difunde la cultura de la Vida!

“Viví ocho años como una mujer llamada Laura Jensen, después de someterme a una cirugía de reasignación de género en 1983. Comencé como un niño de cuatro años en 1944. Así que hoy vengo a esta conversación con 74 años de experiencia de primera mano, ya sea viviéndolo o tratando de lidiar con ello o tratando de recuperarme de ello. Y creo que es importante entender de todo lo que hemos escuchado hoy, que es perjudicial para los niños”.

¡Difunde la cultura de la Vida!

La historia de Walt Heyer, quien durante ocho años se llamó a sí mismo “Laura Jensen” y pretendió vivir como una mujer, no sólo es un clarísimo testimonio, sino una franca y honesta denuncia:

  1. La obsesión de una abuela (o madre) por “lo hermoso” de su nieto o hijo, a quien a la edad de cuatro años vistió como una mujer poniéndole un “vestido de chifón” y ponderando su belleza, con los consecuentes desastrosos efectos que este hecho tuvo en su desarrollo psíquico y psicológico, en la configuración de su identidad real y objetiva, y en el desarrollo de su personalidad.
  2. El aparato social de la Ideología de Género que consiente, estimula, promueve y patrocina las aberraciones que, como ésta, finalmente arruinan las vidas de miles de personas.

Walt es hoy un hombre de más de 70 años, que reconoce cuál fue el mayor y el peor error de su vida, el cual le llevó a creer que era una mujer, a pretender vivir como tal durante casi una década, a considerarse “trans” y operarse sometiéndose a una cirugía de “reasignación de género”.

Luego de muchos años de vivir sumido en una ansiedad que le impelía a actuar en coherencia con aquel erróneo y poderoso condicionamiento recibido por parte de su abuela (una importante figura de autoridad) a la edad de cuatro años, logró entender la raíz del mismo y cómo ésta se erigió en la piedra angular de su angustiada personalidad.

Entonces decidió buscar una psicoterapia adecuada, sin mentirse a sí mismo, acatando y aceptando la realidad con todas sus consecuencias. La más importante: decidió hacer la “de-transición”, recuperar su verdadera identidad y ayudar a muchísimos que acuden a él para recuperar sus vidas. Y lo hace con auténtico criterio profesional y con el apoyo de expertos.

Hoy denuncia la esquizofrenia de una sociedad que exalta a la libertad como su valor supremo, en nombre del cual se engaña y se esclaviza; denuncia las disfuncionalidades propias de las personas cercanas, y cómo sus pasiones y caprichos, sin una adecuada dirección (“recta ratio”, recta conciencia y sentido moral), pueden afectar y destruir la vida de los seres más vulnerables y dependientes, los niños, cuando se malentiende el rol de padres, abuelos, tíos y demás miembros de la familia como adultos significativos.

¿Qué no podremos decir hoy cuando se construyen identificaciones y “personalidades” ficticias, transitorias y caprichosas que nos son propuestas como modelos bajo la falacia del “género”?

Es hora de aprender las lecciones propias de estas aberraciones que hoy se inculcan desde los Medios y los escenarios educativos, y de entender que esto es lo que la falsa libertad consigue: convertir la vida en una tragedia. Y no siempre hay la oportunidad de comprenderlo y de establecer un claro camino de retorno, como bien lo plantea Walt Heyer.

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