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Sermón para católicos tradicionales. La Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo.

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Escrito por Redacción R+F

Y después de haber llegado hasta el lugar donde estaban los reyes, dice el texto “postrándose lo adoraron” (prosekynesan), porque la oración debe ser humilde. Y, según la costumbre oriental, ofrecieron los dones al Nuevo Rey: Oro, porque era rey; incienso, porque era Dios y mirra, porque era también hombre y, por lo tanto, mortal (con mirra se ungían los cadáveres).

R.P Javier Olivera Ravasi O.S.E.

“Nacido Jesús en Belén de la Judea en los días de Herodes el rey, he aquí que unos magos venidos de las regiones orientales llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que nació? Pues vimos su estrella en el oriente y venimos a adorarle. Oído esto, el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él.  Y convocados todos los jefes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, se informó de ellos sobre dónde había de nacer el Mesías. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, pues así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un jefe, que pastoreará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, habiendo llamado secretamente a los magos, se informó exactamente de ellos acerca del tiempo en que había aparecido la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: ‘Id y tomad exacta información acerca del niño; y cuando le hubiereis hallado, dadme aviso, para que yo también vaya y le adore’. Ellos, oído lo que les dijo el rey, se pusieron en camino; y de pronto la estrella que vieron en el oriente, iba delante de ellos, hasta que, llegando a donde estaba el niño, se paró encima.  En viendo la estrella, ellos se alegraron con gozo sobremanera grande. Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose en tierra le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. Y avisados por Dios en sueño que no volviesen a Herodes, por otro camino se tornaron a su tierra”.

Evangelio según San Mateo 2, 1-12

Ya los pastores lo adoraron, ya el Niño fue presentado ante el asombro de Simeón y las profecías de la profetisa Ana, que auguraba una espada atravesando el corazón virginal. Dios se manifiesta ahora, no al pueblo elegido, sino a los paganos, es decir, a gente como nosotros, que no formaban parte de la tribu de Israel. Y convenía que fuese así, para que la Iglesia que iba a fundar no dependiese ni de la sangre ni de la carne (Jn, prólogo), sino de aquéllos que quisieran recibirlo.

Esta es, entonces, la Epifanía, es decir, la manifestación, ante el mundo gentil representado en los santos Reyes Magos.

Los que debían recibirlo no lo recibieron

Cristo nace en Belén; y ¿Cuál fue la reacción de los de su pueblo? ¿Cuál fue la reacción de los judíos?

De lo que se nos narra en los Santos Evangelios, pocos lo visitaron: sólo unos pastores, los “pecadores” de la época. ¿y fueron buscando a Jesús? No; estaban descansando y, para despertarlos, debió descender “una legión de coros angélicos” para que fueran a adorarle.

¿Y, Herodes, mi Señor? ¿Y los sacerdotes del templo? Ni el rey de Judea ni los expertos fueron a visitarlo, aunque intuían que estaba por nacer el Mesías, como le indicaron a los reyes magos, según leemos en el Evangelio: (Mt 2,8) “(Herodes) Enviándolos a Belén, les dijo: ‘Id y averiguad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle”.

En la actitud del pueblo elegido, en la actitud de Herodes y del pueblo de Israel ¿No estamos nosotros también? Somos nosotros los que dejamos la conversión para mañana, diciendo: “mañana cambiaré, mañana iré a adorarle”.

¿Cuál fue la actitud de los pueblos paganos, es decir, de los que no habían recibido la revelación completa? Dios se las había ingeniado como para darles, en semillas, ciertas verdades, es por eso que sólo unos magos venidos de oriente, dice el Evangelio, fueron a postrarse ante los pies del Mensajero de la Paz.

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Peter Paul Rubens. Adoración de los reyes Magos (1626-1629). Museo del Louvre

Los que lo recibieron

Unos “magos venidos de Oriente”… Esto de “magos” hay que entenderlo en su lengua original; a nosotros la palabra “mago” nos suena a David Copperfield o a Houdini, a Mandrake, etc.; en la lengua de Cristo, magoi quiere decir “sacerdote extranjero”, algo así como los “druidas” celtas. Estos sacerdotes eran, además, reyes, que llegaron con toda la comitiva como estaba preanunciado por el Rey David en el salmo 71.

“Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes;
los reyes de Arabia y de Saba le traerán sus regalos:
y todos los reyes de la tierra le adorarán”.

Lejos estaban TarsisArabia y Saba; lejos estaban en distancia y en cuanto a sus creencias; ¿quiénes eran? Reyes y sacerdotes al mismo tiempo, que seguían la religión de Zoroastro y que, por lo tanto, eran grandes conocedores de las estrellas.

Habían visto que algo nuevo estaba sucediendo en el Cielo; una estrella había nacido; una estrella, quizás un cometa que presagiaba un nuevo mundo. Un mundo donde un rey y sacerdote al mismo tiempo, debía surgir para dominar todo el orbe.

Aunque no esté en los evangelios, la beata Ana Catalina Emmerick así narraba los sucesos:

“Aquellos jefes de raza eran, según sus tradiciones, observadores y adoradores de los astros (…). A estos ciegos paganos Dios les anunció con mucha anticipación el Nacimiento del Salvador.

Aquellos príncipes tenían tres hijas versadas en el conocimiento de los astros. Las tres recibieron el espíritu de profecía y supieron, por medio de una visión, que una estrella saldría de Jacob y que una Virgen daría a luz al Salvador del mundo. Vestidas de largos mantos recorrían el país predicando la reforma de las costumbres y anunciando que los enviados del Salvador vendrían un día al país trayendo el culto del Dios verdadero (…).

A raíz de estas predicciones, los padres de estas jóvenes elevaron un templo a la futura Madre de Dios (…) y allí ofrecieron sacrificios. La predicción de las tres vírgenes se refería especialmente a una constelación y a diversos cambios que habrían de producirse.

Desde entonces empezaron a observar aquella constelación desde lo alto de una colina cercana al templo de la futura Madre de Dios, y de acuerdo con esas observaciones, cambiaban algunas cosas en los templos, en el culto religioso y en los ornamentos (…)”.

Se encaminaron, entonces, los reyes-sacerdotes en un viaje que iría a durar meses y, quizás, años, pues no sabían adónde los llevaba la extraña estrella.

Debían seguir la estrella que los llevaría al Sol que nace de lo alto, como decía Lope de Vega en su célebre lírica A la estrella de oriente:

Reyes que venís por ellas,
No busquéis estrellas ya,
Porque donde el sol está
No tienen luz las estrellas.

Iban en busca de una estrella, para encontrarse con el Sol y llegaron los Reyes-sacerdotes; llegaron los que venían de Persia, de Arabia, de tierras lejanas y con toda su comitiva, pues eran reyes. Es por esto que el Evangelio dice que Herodes “se asombró” al verlos llegar desde tan lejos.

Y después de haber llegado hasta el lugar donde estaban los reyes, dice el texto “postrándose lo adoraron” (prosekynesan), porque la oración debe ser humilde. Y, según la costumbre oriental, ofrecieron los dones al Nuevo Rey: Oro, porque era rey; incienso, porque era Dios y mirra, porque era también hombre y, por lo tanto, mortal (con mirra se ungían los cadáveres).

Los reyes magos vieron la estrella, pero no se quedaron allí, porque donde el sol está, no tienen luz las estrellas.

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1 Comment

  • En qué documento se basa doña Ana Catalina Emmerick para narrar los sucesos de los sacerdotes de oriente? Me parece muy interesante.
    De otra parte, también me llama la atención del artículo en la parte que se habla de los judíos de quienes se esperaba que recibieran al salvador pero No lo recibieron, al punto de que intentaran acabar con su vida, tarea que si concretarían los religiosos de la época 33 años después, en cabeza de Caifás como su autor intelectual.
    Precisamente y dadas las circunstancias, el apóstol Juan en aras de dejar claro como realmente se debe Recibir a JESUS como Nuestro Señor y Salvador (lo cual se materializa en una relación personal), inspirado por el Espíritu Santo escribe esta preciosa joya que se encuentra en las Sagradas Escrituras (Juan 1:12): “Mas a todos los que le RECIBIERON, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”
    Queda claro entonces, que unos son llamados hijos de Dios, y otros simplemente creaturas de Dios, aquellos que a lo mejor dirán que creen pero no lo reciben(los demonios también creen y tiemblan. Santiago 2:19).
    Gracias por el artículo, me ayudo a sacar estas conclusiones.