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Arquidiócesis de Cali bendice al candidato de las drogas y la ideología de Género

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Escrito por Redacción R+F

Decidida movilización política de la Iglesia católica en Cali, podrían convertirla en un bastión de la izquierda.

Una citación de la Fiscalía al candidato del Partido Verde a la Alcaldía de Cali, Jorge Iván Ospina,  parece haber prendido las alarmas en la Arquidiócesis de Cali ante la posibilidad de que se le escape a la izquierda uno de sus más preciados botines electorales.

La investigación penal tiene que ver con un contrato de publicidad por 460 millones de pesos, que se habría entregado sin pasar por el comité de contratación del municipio en 2008, en los primeros días de Ospina como alcalde de la ciudad, con la empresa que Guillermo Lombana (uno de sus asesores de campaña), constituyó dos días antes de la firma y que se disolvió dos días después, para trasladárselo a Lombana como persona natural.

El problema para la izquierda es que el anuncio de la audiencia se hizo justo cuando las encuestas comenzaban a mostrar una pérdida en el impulso de la campaña del candidato verde, quedando según la encuestadora Invamer, en un empate técnico con el candidato del Centro Democrático.

La encuesta se hizo entre el 3 y 9 de octubre, con un margen de error de +/- 6,2%. El anuncio de la Fiscalía se hizo el 10 de octubre.

El papel favorito de la izquierda: hacer de víctima

La campaña de Ospina decidió explotar mediáticamente la situación, presentando al candidato como una víctima de la corrupción judicial, pidiendo una rectificación a los medios de comunicación que dieron la noticia, en especial al periódico local El País de Cali, y anunciando una huelga de hambre de Ospina en la céntrica plaza Jairo Varela de esa ciudad.

Pero lo que el mundo político no se imaginaba, era el papel protagónico que la Iglesia católica jugaría ante la opinión pública, en el propósito de presentar al candidato verde como un perseguido político.

Al cierre de la huelga de hambre, que fue calificada por el director informativo del periódico el país de Cali, como un show mediático, asistieron además de Antonio Navarro Wolff, de la candidata a la Gobernación del Valle Clara Luz Roldán y de los senadores Roy Barreras y Roosvelt Rodríguez, el popular sacerdote Diego Gaspar, quien en un gesto bastante inusual para un religioso, bendijo en la tarima al candidato del Partido Verde, quien inmediatamente tomó el micrófono para anunciar que relanzaba su campaña para tomarse las calles de la ciudad.

El padre Gaspar, con más puestos que un Mío

El Padre Diego Gaspar no es sólo el párroco de San Juan Eudes, ubicada en el difícil barrio Mariano Ramos de la capital vallecaucana, sino que es una figura mediática gracias a su programa en la popular emisora Radio Tiempo (la octava de emisora más escuchada del país), y además se desempeña como Director Ejecutivo del SAREP (Sistema Arquidiocesano para la Educación Productiva).

Esta fundación arquidiocesana ofrece seminarios, cursos y talleres a las clases populares, además de hacer actividades de asistencia social como «el pan de los pobres».

El mensaje del Arzobispo que hace eco a la estrategia mediática del candidato

Sin embargo, la Iglesia de Cali decidió jugársela toda en su mensaje de respaldo a Ospina, durante un evento llamado «Jornada por la vida y por la paz, los pueblos buscan unidad», convocada por los obispos del Pacífico y Suroccidente para apoyar la implementación de los acuerdos con las Farc. 

La Iglesia decidió invitar al evento a representantes de colegios y de los comedores comunitarios del Banco de Alimentos de la Arquidiócesis, los cuales en asocio con la Alcaldía de Cali atienden a cerca de 50.000 personas a través de 110 organizaciones sociales.

La logística del evento costó cerca de 20 millones de pesos, con los cuales se sufragaron la tarima, la música, la alimentación y unas sombrillas de regalo para los 3.000 asistentes que fueron convocados por el Arzobispo.

Si bien la publicidad decía que los asistentes debían traer sus sombrillas, la Arquidiócesis compró 3000 para regalar a los representantes de los comedores comunitarios e invitados de organizaciones sociales.

Una vez en la tarima y frente a un auditorio compuesto por los beneficiarios de los programas sociales de la Arquidiócesis, Monseñor Monsalve se pronunció en línea con los dos ejes de la estrategia mediática de Ospina en su manejo de la investigación que afronta por corrupción: atacando sin mencionarlo al diario El País por supuesta manipulación y calumnias, y presentando la investigación de la Fiscalía como una estrategia criminal para desconocer «la voluntad popular que se expresa en las encuestas».

«Dios los hace y ellos se juntan»

Monsalve y Ospina no sólo coinciden en su abierta militancia política con ideas de izquierda, como su apoyo irrestricto a los acuerdos con las Farc, sino en temas polémicos como la ideología de género y la legalización del consumo de drogas.

Mientras Ospina fue uno de los primeros alcaldes en hacer una política pública en favor del colectivo LGTB (ver), Monsalve fue uno de los pocos jerarcas de la Iglesia que criticó las marchas de padres de familia contra las cartillas de Gina Parody, a las cuales calificó de estar «salpicadas de intolerancia»(ver).

En el tema de cultivos de drogas, el político y el obispo también se dan la mano, pues Ospina ha sido una de las voces más contundentes en exigir la legalización de los cultivos de marihuana (ver), al tiempo que Monsalve líderó un grupo de obispos que se opuso vehementemente a la fumigación con glifosato (ver).

Finalmente, Ospina y Monsalve también están del mismo lado en cuanto a la liberalización del consumo de drogas, pues mientras el candidato ofrece crear centros en los cuales se les ofrezca todo tipo de drogas a los adictos, compradas con dinero público, el obispo calificó de «autoritarismos o moralismos excesivos que llevan a cohibir las libertades» (ver), la idea de prohibir el consumo de drogas en sitios públicos.

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