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Opinión

Inconscientes hacia el totalitarismo marxista

Pacifismo

La cita de Marx es elocuente. Pero más lo es la ingenuidad idealista de los pseudo pacifistas que, haciendo las veces de idiotas útiles, nos precipita en el abismo.

“Enarbolar la paz como estrategia para ganar la guerra, difamar a quienes se interpongan, diseñar consignas pacifistas para que el ignorante las repita, justificar acciones violentas como reivindicaciones sociales, desvalorizar la patria y usar los pacifistas como escalones del poder”.

Carlos Marx

Con esa inmoral consigna vienen los comunistas exportando su ideario de destrucción, anarquía y miseria desde hace un siglo. Fue justamente la estrategia utilizada en Colombia, a través del claudicante acuerdo de La Habana, para conseguir de un plumazo lo que no habían podido alcanzar en 60 años de terrorismo y violencia guerrillera.

¿No encuentra, estimado lector, similitud extrema con lo que a diario ocurre en esta atribulada Nación?

¿No es acaso el mismo guión que emplean los camaradas criollos comandados por  Gustav Petrosky y sus inconscientes aliados que ahora se hacen llamar “de centro”?

No olvidemos, queridos compatriotas, que el “santismo” que rige nuestros destinos desde hace once años enarboló “la paz” para entregarle el país a los más crueles criminales de nuestra historia, los premió con curules gratis y les montó un sistema [de “justicia”] que les garantizara total impunidad.

Como no estaba dentro de las posibilidades fiscales sufragar los 129, 5 billones de pesos a valor constante del 2016 que cuesta el humillante pacto, nos ha correspondido a los contribuyentes pagarlo a través de 4 reformas tributarias y del astronómico crecimiento de la deuda pública.

Quienes se atreven a interponerse en el camino de la izquierda al poder son difamados, con la complicidad de jueces y periodistas, como lo enseñó el Sr. Marx.

El genocidio sanitario propiciado por las masivas marchas en plena pandemia, la destrucción del equipamiento urbano y de los sistemas de transporte público, la paralización del aparato productivo a través de los bloqueos, las agresiones a la fuerza pública y a los particulares son reivindicadas como ejercicio legítimo del “derecho a la protesta”, con el beneplácito del Gobierno nacional, los alcaldes mamertos y una incompetente dirigencia política.

Si se trata de desvalorizar la Patria, nuestros populistas de la extrema izquierda han ejecutado al pie de la letra la cartilla marxista: Destrucción de nuestro patrimonio histórico, tergiversación de la historia en las aulas, estigmatización de las Fuerzas Armadas, etc.

Ahora todos quieren parecer pacifistas, posando de defensores de la vigencia del pacto de “impunipaz”, dizque porque “hace parte de la Constitución” y “no se puede reformar o derogar”. Obvian, por supuesto, que en la estrategia de Marx se ordena “usar los pacifistas como escalones del poder”. Ese es el denominador común de todos los candidatos catalogados como “de centro”. No se atreven a plantar cara al avance comunista originado en el infame pacto con los facinerosos de las Farc y prefieren engatusar al electorado con otros temas, mientras sus mentes están puestas sólo en las coaliciones que los lleven al poder.

Extrañamos sí una más consciente posición del empresariado nacional, visto lo que está en juego. Prefieren esperar para ver “quiénes vamos ganado”, aunque los triunfadores sean el señor de las bolsas o el candidato de su socio, Juan Manuel Santos.

Y, ¿qué decir de las “mayorías silenciosas”? Manifiestan su rechazo a la clase política en general cuando son consultadas en las encuestas. Pero, adormecidas por los medios de comunicación  y embrutecidas por el adoctrinamiento marxista, prefieren marginarse o expresar su apoyo a la izquierda radical como castigo a la mediocridad y corrupción reinantes en la última década.

De aquí a la caída del país en las garras del socialismo del siglo XXI hay solo un paso. Cada vez gana más terreno la estrategia del Sr. Marx mientras unos inconscientes nos arrebatan nuestra Democracia y nuestra Libertad.


Fotografía del encabezado: del blog “Communia”.

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