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El falso ecumenismo, la Gran Blasfemia: Cardenal Mercier

¿”Convicciones que nos unen”?

El Padre Raúl Sánchez pone los puntos sobre las íes, y señala claramente las verdades que el resto se niega a predicar. El falso ecumenismo, la gran blasfemia, es puesta al desnudo en esta charla.

«Poner la religión de origen divino en el mismo nivel de las religiones inventadas por los hombres, es la blasfemia que atrae los castigos de Dios en la sociedad mucho más que los pecados de las personas y las familias».

Désiré Félicien, Cardenal Mercier.

¿No es esto lo que está ocurriendo en Colombia? Tenemos un Presidente “Católico”, que dice serlo, que se muestra piadoso, que reconoce dedicar tiempo a la oración y “a la fe”, que manifiesta “estar pensando” consagrar el país a “esa Patrona de Colombia”, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y al Sagrado Corazón de Jesús…

Pero…, ante la inminencia de la pandemia, en lugar de ser ello lo primero que hace, cede a las exigencias de una cuarentena que ha confinado –sobre todo lo demás– a los ciudadanos en la expresión de su fe. Y esa aplaudida “expresión pública de fe” de nuestro Presidente, emerge hoy, casi tres meses después, bajo la vocería de delegados, con el eufemístico nombre de “Sector Inter Religioso”.

Se ha puesto la Religión de Origen Divino en el mismo nivel con las religiones inventadas por los hombres, “Blasfemia que atrae los castigos de Dios en la sociedad mucho más que los pecados de las personas y las familias”. Pero más lamentable aún, es el silencio de los “Consagrados”.

Está ocurriendo en La Iglesia, y también en la sociedad. Al Cuerpo Místico y a la Esposa de Cristo, como a Él, la despojan de sus Vestiduras y la flagelan, la mancillan y la arrastran al cadalso. Y si ésta se derrumba, lo hace la sociedad entera desde sus cimientos.

Italia se sacudió el yugo: sus gobernantes se postraron y consagraron sus ciudades, los políticos alzaron la voz ante las inadmisibles intromisiones del gobierno. Polonia y otros países lo hicieron. Hasta la Francia laicista se manifestó en defensa de la Fe. Pero, ¿Y Colombia…? La Iglesia prevalecerá, aunque tenga que beber el cáliz de la prueba y de la agonía. Pero sin ella, la sociedad no podrá hacerlo.


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Redacción R+F

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