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El encubrimiento de Alfred Kinsey y la estafa de la educación sexual

Alfred Kinsey y ninos
Escrito por Invitado

La ‘Educación Sexual Integral’ (ESI), encubre la idea de que la infancia puede ser estimulada sexualmente desde que nace.

Por: Diana Jiménez, vocera del movimiento profamilia Control Social Ciudadano por la Educación de Nuestros Hijos en Santa Cruz de la Sierra.

El diario El Deber en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), ha replicado un artículo de la BBC de Londres en el que se elogia la figura del pedófilo Alfred Kinsey. En este artículo se desvelará la verdad sobre este personaje y los motivos para repudiar su obra.

“Todos somos sexuales desde que nacemos” es la célebre frase que acuña la Educación Sexual Integral (ESI), lo que encubre esta expresión es la idea de que la infancia puede ser estimulada sexualmente desde que nace.

Exponiendo el fraude de la educación integral en sexualidad desde 1977, la Dra. Judith Reisman, escritora, educadora e investigadora, pasó gran parte de su carrera con éxito, sentando las bases para analizar la pornografía blanda como los mitos de la ‘educación sexual integral’. Su trabajo documenta la perversión sistemática que generó el dogma: “Somos sexuales desde que nacemos”.

Desde 1948, el Dr. Alfred Kinsey ha sido elogiado como un pionero cuya investigación sexual “liberó la libido reprimida”. Sin embargo, esto sólo fue un sabotaje basado en pseudociencia para ridiculizar el matrimonio, la fidelidad y la castidad. En las encuestas sobre el comportamiento sexual “normal” que realizaba este falso científico para sus investigaciones, él seleccionaba a un grupo no representativo de la sociedad: agresores sexuales, pederastas, presidiarios y personas con escasa moral.

En su libro: El comportamiento sexual del hombre, se puede observar varias tablas en donde se evidencia que los experimentos que realizaba no eran más que abusos sexuales cometidos a menores de edad con el objetivo de demostrar ‘científicamente’ que los niños pueden disfrutar de los orgasmos sexuales desde que nacen. En la diabólica tabla 34, detalla la cantidad de orgasmos obtenidos al estimular a un niño de 5 meses. También habla de un niño de 4 años que fue estimulado durante 24 horas.

Kinsey redefinió el significado de orgasmos como: llantos, gritos, pataleos, desmayos, convulsiones, concepciones que sólo pueden caber en la cabeza de un pederasta. En el libro Sabotaje sexual, la investigadora Reisman analiza a detalle cómo se encubrieron los abusos sexuales perpetuados por Alfred Kinsey a miles de niños para impulsar políticas que institucionalizan el abuso infantil. Algunas de estas políticas, que aseguran prevenir el abuso sexual infantil y adolescente, no son otra cosa más que un instrumento para imponer la perversa ‘educación sexual integral’ que afirma, como Kinsey, que todos somos sexuales desde que nacemos, excusa para hipersexualizar la infancia desde que nace.

“El estudio de la Dra. Reisman respalda la conclusión de que la investigación de Alfred Kinsey fue articulada, ideológicamente impulsada y engañosa. Cualquier juez, legislador u otro funcionario público que dé crédito a esta Investigación es culpable de mala práctica y abandono del deber” – Charles E. Roce, profesor. Facultad de derecho de Norte Dame.

La actual ‘educación integral en sexualidad’ implementada en la malla curricular boliviana de la gestión 2023 de manera transversal, promueve la filosofía de Alfred Kinsey: “Somos sexuales desde que nacemos”. Para Bolivia, se aplica la propuesta de del sexólogo mexicano Eusebio Rubio, que divide la educación sexual en 4 componentes:

– Afectividad: siempre que sea con consentimiento, se pueden tener relaciones con quién uno decida, sin importa la edad, ni el género, sólo por placer, convirtiendo al prójimo en objeto de placer.

– Reproductividad: la exposición constante de las partes privadas provoca estímulos en los infantes que no están preparados para manejar ya que no poseen desarrollados sus mecanismos corticales de control, es por eso que a los niños no se les da carnet de conducir, porque no pueden controlar los estímulos visuales.

– Erotización: promoviendo la sexualidad forzada, se erotiza desde todos los sentidos a los alumnos, induciéndolos a actividades que biológicamente no están aptos para desarrollar, promoviendo la psicosis.

– Género: con base en la idea de que el cuerpo biológico no define el género sino nuestra “autopercepción”, se coloca al alumno en una constante situación de conflicto en la que se disocia la realidad de la fantasía para establecer la falsa narrativa de que ser mujer es una “construcción social” y que se puede deconstruir, dando paso a más de 110 autopercepciones de ‘identidad sexual’ aceptadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En 1955, se implementó el programa de educación sexual en Suecia y, hasta 2008, se ha registrado un incremento del 1500% de disforia de género. Países como Argentina, Ecuador y España son evidencias del fracaso en las políticas de educación sexual, ya que se incrementó el número de enfermedades de transmisión sexual y los embarazos precoces. Por otra parte, en Uganda con programas de educación en castidad y fidelidad, las enfermedades de transmisión sexual han disminuido en un 50%, además de disminuir otros problemas como el aborto, los abusos sexuales y la violencia doméstica, entre otros.

Toda educación sexual es pornografía progresiva”- asegura la dra. Judith Reisman en sus conferencias.

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