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Daniel Quintero ¿Inició su gobierno con un sacrilegio?

Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta, su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía…


A la Candelaria, en desagravio.


El pasado 1ᵒ de enero, el alcalde electo de Medellín, Daniel Quintero Calle, tomó posesión de su cargo. Como anécdota simpática de un día tan trágico y frente a un personaje que me resulta tan antipático, valga la pena referir que, al compartirle a una amiga colombiana residente en España el video en el que se invitaba a seguir la transmisión del evento, titulado Posesión Daniel Quintero Calle, ella expresó que, al leer dicho encabezado, pensó que se trataba de una genuina posesión diabólica, lo cual confirma que hubiera sido mucho más acertado escribir Toma de posesión, como bien indica el Diccionario de la Real Academia Española.

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En todo caso y, más allá de la anécdota y de las precisiones lingüísticas, lo curioso es que su contenido pareció mucho menos cómico y más dramático cuando, minutos más tarde, un buen hermano en la fe y amigo muy querido, me compartió la foto en la que se veía a Daniel Quintero, en la Basílica Menor de Nuestra Señora de La Candelaria, recibiendo la Santa Comunión de manos de Mons. Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín.

“Vosotros sois mis amigos
si hacéis lo que yo os mando”.

Jn 15, 1
Imagen de la Virgen de la Candelaria, Patrona de la ciudad de Medellín.

El adjetivo “dramático” resulta un eufemismo cuando se tiene en cuenta que Quintero no puede comulgar y Mons. Tobón cometió grave falta al permitírselo, pues está en pecado mortal debido a su promoción manifiesta del aborto, agravada por su identificación como católico y su conocimiento de que la moral católica condena este pecado nefando, con lo cual quedaría satisfecha la causal para negar la recepción del santísimo sacramento que estableciera el entonces Cardenal Ratzinger, en su carta a los obispos de EEUU, en el año 2004:

“4. Aparte del juicio de un individuo respecto de su propia dignidad para presentarse a recibir la Santa Eucaristía, el ministro de la Sagrada Comunión se puede encontrar en la situación en la que debe rechazar distribuir la Sagrada Comunión a alguien, como en el caso de un excomulgado declarado, un declarado en entredicho, o una persistencia obstinada en pecado grave manifiesto (cf. Can. 915).

Hace unos meses un sacerdote le negó la comunión al principal precandidato presidencial demócrata Joe Biden, por su posición favorable al aborto. Un acto de caridad y valentía muy celebrado por los católicos en el mundo.

 5. Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía.

6. Cuando ‘estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles’, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la Sagrada Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe rechazar distribuirla” (cf. Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos ‘Sagrada Comunión y Divorcio, Católicos vueltos a casar civilmente’ [2002], números 3-4).

Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión está realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando a la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado”.

Otorgándoles el beneficio de la duda a Mons. Tobón y a Daniel Quintero ―con exagerada benevolencia, valga aclarar―, podría sugerirse que su párroco no le ha indicado a este el descamino moral en el que incurre y, por consiguiente, se acercó a comulgar ignorando el sacrilegio que cometía.

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Digamos que, presuponiendo este hecho y la buena voluntad del nuevo alcalde de Medellín, el arzobispo le dio la comunión sin mayores reparos.

A pesar de ser un radical activista de izquierda, se siente cómodo citando al Papa Francisco en sus redes sociales.

No obstante, aun aceptando esta amañada conjetura, Mons. Tobón debe pronunciarse públicamente y aclarar que Quintero no puede acercarse a la comunión mientras no “lleve a término la situación objetiva de pecado”.

Hasta ahora, no tengo conocimiento de que lo haya hecho y no aprovechó el espacio que se le concedió en la toma de posesión para pronunciarse al respecto, lo cual hubiera sido un acto de fidelidad al Magisterio Tradicional de la Iglesia que, una vez más, despreció y puso en segundo lugar con respecto a las relaciones públicas y la diplomacia que tanto embelesan al mal episcopado de todos los tiempos, pero, especialmente, al mal episcopado actual.

“Después del bocado,
en el mismo instante, entró en él Satanás”.

Jn 13, 27

Como ejemplo de la debida conducta de un pastor de almas, se muestra aquí al Reverendo Padre Jerónimo Gracián Dantisco O.C.D., negándole la Santa Comunión a Teresa de Jesús por considerar -como su director espiritual que era en aquel momento- que no estaba en condiciones de recibir el Cuerpo de Cristo.

La escena está tomada del capítulo 6-Visita de Descalzas, de la serie televisiva Teresa de Jesús (Televisión Española, 1984).

Pasando a temas menos importantes ―porque lo más grave en la última semana ha sido el sacrilegio en La Candelaria― es importante referir que, no contento con su condenable acción en contra de la Sagrada Forma, Quintero dejó ver su posición abiertamente contraria al bien común de la familia, cuando en uno de los videos promocionales previos a su toma de posesión, se presentó a un hombre vestido de mujer (o “transgénero”, como hoy les dicen sin autorización de la RAE) bajo el nombre de Valentina Noreña, quien, de un modo bastante cínico, expresó su ridículo y pernicioso deseo de vivir en una ciudad trans donde pueda ser una mujer libre, tranquila (…), que seamos, simplemente, mujeres” .

En el video se utiliza la ya rancia estrategia de los activistas de género norteamericanos de los años 60 que consiste en mezclar los legítimos derechos de personas de raza negra y discapacitadas con los reclamos y privilegios que exigen los grupos de presión LGTBI.

Quintero apoyó el proyecto para eliminar la complementariedad sexual en la adopción.
También se burló de la oposición de los creyentes al acuerdo con las FARC, a causa de la ideología de género.

Así, cualquiera que se oponga a estos últimos, queda como un opositor de la inclusión, un racista y un enemigo de las personas con alguna discapacidad, con lo cual se pone de manifiesto que los asesores de Quintero y sus padrinos políticos utilizan las clásicas falacias lógicas ad misericordiam y de falsa oposición para afianzar el proceso de ingeniería social que apunta a derribar las barreras de horror de los medellinenses frente a la expresión pública de patologías mentales vinculadas a la identidad sexual.

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Como secretaria de las mujeres, Quintero nombró a una radical feminista abortista: Juliana Martínez Londoño.

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Por medio de la primera, se sitúa a los “transgénero” ―representando a todo lobby LGTBI, claro está― como sujetos dignos de compasión y concesiones equiparables a los afrocolombianos o discapacitados y, mediante la segunda, se sugiere que no se puede estar en contra de los pretendidos derechos del colectivo LGTBI sin oponerse a los de negritudes y personas en condición de discapacidad.

Es decir, si reivindico la moral pública y critico la legislación pro LGTBI soy un racista y una especie de eugenista que no soporta a los discapacitados y los considera indeseables. Por lo menos, en mi caso particular no es así y muchos, como yo, aplaudimos que se protejan los derechos de todos los ciudadanos, pero reprobamos que se inventen derechos inexistentes y se gobierne con base en las ideas dictatoriales de minorías cuya venenosa influencia en la niñez y la juventud es innegable.

Cabe aclarar que, en el video mencionado, no solo se expone un deseo de la comunidad LGTBI que se somete al juicio del nuevo alcalde, sino que hace parte de sus propuestas, que continúan y fortalecen las pésimas iniciativas que, en la misma línea, llevara a cabo el alcalde saliente, Federico Gutiérrez Zuluaga.

Al respecto, el programa de gobierno de Quintero afirma con absoluta claridad:

“Continuaremos con la materialización del Plan Estratégico 2018- 2028 de la Política Pública, con el objetivo de seguir avanzando en el reconocimiento de la diversidad sexual e identidades de género en Medellín.

Continuaremos y fortaleceremos el Centro para la Diversidad Sexual y de Género de Medellín. – Garantizaremos oportunidades de incorporación laboral y educativa para la población LGTBI+ desde el Estado y con apoyo del sector privado.

Garantizaremos y promoveremos el acceso a la salud, establecimiento de rutas de atención y protocolos para toda la población LGTBI+, en especial para los transexuales e intersexuales de la ciudad” (p. 39).

Muchos más detalles sobre el programa de gobierno de Quintero, su gabinete y su discurso harían muy extenso el presente artículo.

Al respecto, seguiré emitiendo mis opiniones con base en la Enseñanza Social de la Iglesia, pues si el nuevo alcalde de Medellín empezó “con los taches arriba”, los medellinenses que amamos las tradiciones de nuestra tierra no nos quedamos atrás y tendrá, en nosotros, colaboradores laboriosos del bien y críticos acérrimos del mal.

Baste decir, a manera de conclusión, que el 1ᵒ de enero se ha constituido en una efeméride muy triste para la ciudad de Medellín; primero, por un sacrilegio que clama al cielo por justicia y exige urgente reparación y, segundo, porque Quintero ya está posesionado y, tal vez, hasta poseso.

Referencias

Independientes. Medellín Futuro. Alcaldía de Medellín 2020-2023. Recuperado de https://danielquinterocalle.com/programa-de-gobierno/

Nácar Fuster, Eloíno y Colunga Cueto, Alberto(Traductores). Sagrada Biblia.Versión directa de las lenguas orientales. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1983.

Redacción. Vaticanista Italiano publica carta de Ratzinger a Obispos de EE UU sobre la Comunión. ACI Prensa. 3 de julio de 2004. Recuperado de https://www.aciprensa.com/noticias/vaticanista-italiano-publica-carta-de-ratzinger-a-obispos-de-ee-uu-sobre-la-comunion

Teresa de Jesús. Dir. Josefina Molina. Televisión Española, 1984. Serie.

Sobre el Autor

Carlos Andrés Gómez Rodas

Carlos Andrés Gómez Rodas

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6 Comments

  • Veo que critican al dr. Quintero por haber comulgado,pero tiene más responsabilidad el arzobispo monseñor Ricardo……de darle comunion si tenía conocimiento de las ideas del alcalde….

    • Totalmente de acuerdo, Doña Luz Nelly. Es mayor la responsabilidad de Mons. Ricardo y los católicos debemos pedirle que se rectifique y se haga un acto de reparación en la Basílica de la Candelaria. Muchas gracias por su comentario.

  • Quienes somos para juzgar, hasta ahora Daniel Quintero apenas esta empezando su administración, puede cambiar con el tiempo su opinión sobre el aborto. si esta se llama Fe + Razon. Hay que ser testimonio antes de Juzgar.

    • Somos católicos y, desde el Bautismo, somos constituidos profetas, a semejanza de Nuestro Señor Jesucristo (Catecismo de la Iglesia Católica No. 1268), es decir, aquellos que denuncian el mal y, aquí, hay un mal evidentísimo e innegable.
      Nadie puede comulgar el Cuerpo de Cristo, pretextando que, posiblemente, cambiará en un futuro. Lo que, al respecto, enseña la Santa Madre Iglesia es que la persona debe arrepentirse, confesarse, enmendarse y, luego, comulgar. De lo contrario, debe abstenerse del sacramento de la Comunión. Además, resulta improbable que Daniel Quintero cambie este elemento primordial de su programa de gobierno. En todo caso, oramos para que así sea.
      En último lugar, hay que aclarar que la defensa aguerrida de nuestra fe y, sobre todo, del Santísimo Sacramento del Altar es el mayor testimonio que podemos dar al mundo de nuestro amor a Dios. Si el juicio o la denuncia se opusieran al hecho de ser testimonio, los profetas del Antiguo Testamento, el mismo Cristo y todos los santos serían antitestimonios.
      Muchas gracias por su comentario. Que Nuestro Señor la bendiga y la acompañe siempre.

  • Solo los que pertenecemos a la Iglesia del Señor, tememos y temblamos ante su Palabra pues escrito esta:
    “Así pues, cualquiera que come del pan o bebe de la copa del Señor de manera indigna, comete un pecado contra el cuerpo y la sangre del Señor. Por tanto, cada uno debe examinar su propia conciencia antes de comer del pan y beber de la copa. Porque si come y bebe sin fijarse en que se trata del cuerpo del Señor, para su propio castigo come y bebe. Por eso, muchos de ustedes están enfermos y débiles, y también algunos han muerto.” (1 Corintios 11:27-30)
    Dice una frase popular: “No todo el que come maíz es gallina”, No todo el que va a una iglesia Cristiana es Cristiano o tiene una comunión con Dios. Una de dos, o el Dr. Daniel Quintero desconoce las escrituras, o la otra, nadie se las ha enseñado. Cualquiera que conozca la Palabra, lo pensaría dos veces antes de atreverse a tomar la cena del Señor indignamente. Preferible pensar que el acto del Dr. Quintero de tomar la comunión es netamente político, pero no tiene excusa.
    ¿Quién es responsable?: Cada persona en su conciencia.
    ¿A quien le corresponde el Juicio?: Ni a la Iglesia, ni al arzobispo, Sólo a Dios.
    ¿Por qué debe responder el arzobispo Ricardo Tobón?, por no enseñar las escrituras a sus ovejas. Dice la palabra “ Mi pueblo se ‘perdió por falta de conocimiento

    • Sabias palabras a las que solo puedo responder con una congratulación y con oraciones. Ojalá que estos hechos tan reprobables tengan, por oposición, un buen efecto en las almas, apartándolas del mal y aumentando su reverencia y amor por los santos sacramentos, pero, sobre todo, por la Santa Comunión. Nuestro Señor y Nuestra Señora lo acompañen siempre, Don Mario.