Vida

Francisco le da “Esperanza” a Consuelo: desiste de la eutanasia

Escrito por Redacción R+F

“Voy a irle a decir al Dr. Gustavo Quintana que muchas gracias por su intención, y que [la inyección] se la aplique a otra”, fueron las palabras de Consuelo, una mujer gravemente enferma que tenía su eutanasia programada para el 29 de septiembre, pero que luego de recibir un afectuoso abrazo del Papa Francisco, y un mensaje de esperanza y misericordia, decidió de forma irrevocable cancelarla.

la bendición que esperaba para morir, se convirtió en el abrazo para seguir viviendo
La eutanasia es una solución equivocada, deshumanizante, para la realidad inevitable del dolor humano. La introducción legal de esta figura, de la cual es responsable la Corte Constitucional de Carlos Gaviria Díaz, bajo el argumento según el cual “es claro que la vida no puede verse simplemente como algo sagrado” (Sentencia C-239 de 1997), en lugar de proteger a los más vulnerables, hace que la solidaridad social sea más difícil, ya que ofrece una alternativa más sencilla para enfrentar problemas difíciles, a la cual las costumbres sociales se van adaptando con rapidez, primero en los casos más difíciles, para pasar luego a aplicarla en otros más cotidianos, como ha sucedido en Bélgica y Holanda.

Mons. Collins. Foto: Arquidiócesis de Toronto.

Como dijo recientemente el Arzobispo de Toronto, Monseñor Collins “A menudo, una súplica para un suicidio, es una petición de ayuda. La sociedad debería responder con cuidado y ayuda compasiva a la gente vulnerable, no con muerte”.

Y eso quedó en evidencia con el caso de Consuelo Córdoba, la bendición que esperaba para morir, se convirtió en el abrazo para seguir viviendo.

En Colombia la aceptación de la eutanasia afortunadamente es bastante baja. El médico Juan C. Hernández, médico paliativista y simpatizante moderado de la eutanasia, contó que sólo una mínima parte de los pacientes piensan en la eutanasia, y la mitad de los que la piden lo hacen porque no entienden en qué consiste.

Chat entre Andrea Villate y Juan C Hernández. Foto: El Espectador.

He atendido más de 1000 casos al año de pacientes con enfermedades al final de sus vidas y de estos solamente 4 han solicitado la eutanasia. A todos se los llevó al comité que la norma exige y se les hizo el debido proceso. Sin embargo, de estos pacientes 1 desistió voluntariamente del procedimiento al recibir alivio a la causa de su sufrimiento como las que te mencioné anteriormente, 2 no entendían bien qué era lo que estaba solicitando y al explicarles lo que realmente es la eutanasia ellos abiertamente manifestaron que lo que estaban buscando era cuidados paliativos (mira la confusión) y el último caso nunca llego al procedimiento porque falleció de manera natural horas antes de realizar el procedimiento, de una manera tranquila y acompañada de su familia sin el más mínimo signo de sufrimiento, dijo recientemente en una conversación con la periodista de El Espectador Andrea Villate, que fue publicada hace unos días en el blog de esta última.

Ahora que Consuelo ha cambiado de opinión, debe someterse a varias cirugías y necesitará que ese abrazo que le dio el Papa Francisco, se repita en quienes la conocen y estén cerca de ella. El amor, la misericordia y la verdadera solidaridad son el mejor antídoto contra la muerte, que la visión “progresista” vende como la más efectiva solución para la vulnerabilidad humana.

La nota de Caracol TV sobre el arrepentimiento de Consuelo Córdoba de practicarse la eutanasia, recuerda una historia similar que ocurrió con la indígena caucana Yolanda Mulcué, durante los primeros días de la legalización del aborto.

Ella padecía un extraño problema en la sangre, aplasia, que se agravaba con su embarazo. Según narró a El Tiempo en su momento, nunca se había planteado la posibilidad de abortar (ni siquiera sabía qué era eso), pero los médicos del Hospital Universitario del Valle “Me decían que tenía que hacer eso, porque si no, me podía morir”.

Frente a un grupo de médicos y abogados terminó aceptando la realización del aborto, y fue trasladada a una habitación mientras se preparaba el procedimiento, programado para dentro de unos días. Su esposo llegó después y no le quedó más que aceptar la situación. Cuando se supo de la noticia, el movimiento provida se movió con agilidad para contactarla, y con una campaña de oración por todo el país.

Padre José González. Foto: RCN Radio.

Una mujer que logró encontrarla en el hospital le dio un pequeño apoyo económico y la invitó a pensarlo bien. El padre José González, quien celebraba la misa en Telepacífico fue hasta el hospital, aunque no pudo hablar con ella se dedicó a rezar en la capilla del lugar.

“No sabía qué hacer . Si lo hago y me preguntan después, qué voy a decir, que quedé bien y ¿el bebé? Y si me muero ¿qué será de mis hijos? Le pedí mucho a Dios que me diera una luz”, le contó a El Tiempo meses después de tener a su hijo.

“Colocamos todo en las manos de Dios. Si quiere que el niño nazca, que nazca, y [si quiere] que ella siga viviendo, que siga viviendo”, contó Germán, el esposo de Yolanda.

A primera hora de la mañana comunicaron su decisión, y siguió con su embarazo hasta los siete meses, cuando le hicieron una cesárea programada para reducir el riesgo de salud de la madre.

Samuel Alberto Isco Mulcué. Foto: El Tiempo

El 29 de septiembre nació Samuel Alberto Isco Mulcué, el bebé que muchos “expertos” y “defensores de derechos humanos” esperaban que nunca viera la luz del sol.

La orgullosa madre contó que le pusieron por nombre “Samuel porque en la Biblia significa pedido de Dios”. Al tomar la decisión de respetar la vida de su hijo, los periodistas desaparecieron, pero el movimiento provida no. El padre José les regaló una cama nueva y le ofreció ayuda de un grupo de mujeres, que la familia Isco Mulcué decidió que fuera para agrandar su casa.

El próximo 29 de septiembre Samuel cumplirá 11 años, algo que de corazón celebramos desde ya. Igual deseamos para Consuelo Córdoba, quien esperamos que cumpla muchos años más con la mejor salud posible, y sobretodo, con gran paz y amor en su corazón.

Gracias Papa Francisco por haberle dado esperanza a Consuelo y regalarnos este testimonio, que nos anima mucho en nuestro propósito de hacer que el valor y dignidad de la vida humana, sea nuevamente reconocida por las leyes de nuestro país, para que como sociedad y como personas seamos cada vez más generosos y solidarios.

También hacemos llegar nuestro saludo de admiración a los amigos de Consuelo, quienes con su apoyo, cariño y compañía incondicional son los verdaderos héroes de esta historia. Gracias por darnos el ejemplo de su corazón grande y generoso. Si los colombianos logramos parecernos cada vez más a ustedes, a nuestro país le espera un gran futuro.

Imágenes: Caracol, El Tiempo.