Testimonios

4 recuerdos de estos días con Francisco

Escrito por Redacción R+F

(Tomado del Facebook del Padre Astolfo Moreno)

Trabajo en la Nunciatura Apostólica y tuve la ocasión de escuchar a Francisco las 4 noches que pernoctó allí. Cada noche, como todos lo hemos oído, transmitió una enseñanza desde su corazón, sin papeles previamente preparados. Seguramente las han ya escuchado, pero me animo a sintetizarlas, desde mi pobre lectura:

1. “No se dejen robar la alegría, no se dejen robar la esperanza”. Esta frase la dijo a un nutrido grupo de jóvenes rehabilitados de las calles, de la droga, de la marginación. Dicha frase me pone en guardia, me hace tomar conciencia de que siempre hay alguien, el demonio, el enemigo, que me quiere robar estos dones. Por otra parte, a uno no le roban nada que no le pertenezca. Por tanto, con esa frase, el Papa me ha dicho que la alegría y la esperanza me pertenecen, son realidades de las que debo disponer como de una propiedad, porque soy hijo de Dios.

2. “La vulnerabilidad es la esencia de lo humano”. Se trata de una frase que Francisco hizo suya, después de escucharla de Lina María, una niña diversamente capaz, que le habló allí en la Nunciatura. De entrada, me mostró que el Santo Padre vino a Colombia a escuchar. Me mostró que el Papa no se sienta en un pedestal a dar lecciones, sino que, por el contrario, se acerca al débil, une su corazón al suyo y extrae la voz de Dios que subyace en la experiencia de su interlocutor. El Papa, luego, le preguntó a la niña quién no es vulnerable y concluyó que Dios no lo es. Al día siguiente, en Medellín, al hablar a los consagrados, retomó esta idea. Me parece algo sumamente importante, pues me recuerda que por cura no soy perfecto. Me aleja de toda pretensión de perfeccionismo o de aparentar virtudes que no tengo. Vulnerabilidad es una palabra que me habla de dejarme afectar, de no pretender indiferencias o fortalezas que no están en mí. Ser vulnerable me invita simplemente a dejarme tocar por lo que me rodea, sin resistirme.

3. “Dios perdona en mí”. La tercera noche, el Papa también escuchó atentamente el testimonio de Cecilia, una víctima del ELN. Ella reconoció que perdonar no le había sido posible por sus fuerzas, sino que Dios lo estaba haciendo en ella. Esta frase me ayuda, pues me libra de pretender heroicidades que no soy capaz de cumplir. Me lleva al encuentro con Jesús, que puede hacer aquello que yo no puedo. Esta frase me muestra que la fe no es cumplir un montón de preceptos, sino de verdad estar en unión con Dios, para que lo imposible se haga posible.

4. “El protagonista de la historia es el mendigo”. La última noche, en la víspera de su partida hacia Cartagena, ante un grupo de religiosas, sacerdotes y familias, el Papa, una vez más, partió del canto que se había interpretado para él poco antes. La letra del mismo recogía las palabras de Jesús a Pedro: “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. El Papa habló de Pedro, de su llamado, de las vicisitudes de su vocación, de sus traiciones. Al final, recordó que lo importante era justamente la llamada inicial, que había pasado por muchas etapas diferentes. Y terminó diciendo que quien triunfa, que quien protagoniza la historia es el mendigo. Así se cuida la llamada. Eso me hace pensar que no estoy solo, que debo siempre pedir ayuda, que para no permanecer en el suelo necesito mendiga ayuda, reconocer no solo que soy vulnerable, sino que no soy tampoco autosuficiente.

Imagen: Aciprensa