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Líderes religiosos, los mejor percibidos en cuanto a honestidad

Escrito por Redacción R+F

Dentro de la creciente percepción de corrupción que los colombianos tienen sobre su país, en especial en las entidades públicas, los líderes religiosos siguen siendo los que tienen la mejor percepción de honestidad.

De acuerdo con el Barómetro Global de Corrupción 2016, realizado por Transperencia Internacional con base en encuestas a más de 22.000 ciudadanos de 20 países de América Latina y el Caribe, mientras solo el 23% de los consultados en Colombia (de una muestra de 1.200 personas) tiene una percepción de corrupción frente a los líderes religiosos y el 25% ante los empresarios, el porcentaje de encuestados con esa imagen negativa se duplica para los congresistas con un 54% y para el Presidente y sus funcionarios con un 48%, siendo los que más están asociados con el fenómeno de corrupción.

Asimismo, los colombianos se sienten más impotentes frente a ese fenómeno que hace seis años y la creencia de que la gente común puede hacer algo frente a la corrupción pasó de un 90% en 2010 a un 74% en 2016.

Imagen: Transparencia por Colombia. Barómetro Global de Corrupción 2016. Color verde: De acuerdo. Color azul: Desacuerdo / No sabe, no responde. 

Durante los últimos gobiernos la percepción de que la corrupción ha crecido se ha disparado, en especial durante los dos gobiernos del Presidente Juan Manuel Santos. La última vez que hubo la percepción de que la corrupción en el país disminuía fue en 2007, durante el segundo mandato del Presidente Álvaro Uribe, aunque al final de su gobierno esa tendencia se invirtió.

Percepción de Corrupción en Colombia – Barómetro 2016

Imagen: Transparencia por Colombia. Barómetro Global de Corrupción 2016.

Finalmente, los congresistas son percibidos mayoritariamente como corruptos, seguidos del Gobierno central, los concejales, la policía y los jueces y magistrados. El descrédito de los congresistas es generalizado y bien justificado, pues más allá de representar ideas o proyectos políticos sociales, son empresas electorales que controlan gran parte de los gobiernos locales y del gobierno nacional, con el fin de fortalecerse económicamente y controlar el poder público de acuerdo a sus intereses particulares.

Percepción de corrupción por instituciones públicas

Imagen: Transparencia por Colombia. Barómetro Global de Corrupción 2016.

En términos prácticos, el liderazgo ético de las instituciones religiosas, en particular de la Iglesia católica, pueden ser un factor importante en la recuperación de la confianza del país, lo cual en el corto plazo legitimaría procesos de cooperación como el que se dio en La Guajira para rescatar la contratación de alimentación escolar estatal, el cual fue entregado a la Arquidiócesis de Riohacha ante los constantes escándalos de corrupción en ese departamento.

A largo plazo ese tipo de cooperación genera, sin embargo, presiones indeseadas en el funcionamiento de la Iglesia y riesgos de corrupción en la misma institución, por lo cual lo ideal es que el el papel de la Iglesia en la regeneración moral del país se concentre en promover una reflexión profunda desde los valores religiosos para elevar las motivaciones y los objetivos a la hora de hacer política, ser un catalizador para un mayor compromiso ciudadano con el bien común, un respaldo para quienes se atrevan a hacer denuncias contra los abusos del poder político y, sobre todo, dando ejemplo de integridad personal.

Transparencia por Colombia y la Universidad del Rosario realizarán un evento académico el 24 de octubre entre 4:00 p.m. y 6:00 p.m. sobre los resultados del Barómetro Global de Corrupción 2016.

Para consultar el informe general, haga clic aquí.