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La Marcha por los auténticos derechos humanos: ni aborto ni eutanasia

Escrito por Alexandra Serna

Miles de ciudadanos en cerca de 50 ciudades de Colombia salen este sábado 5 de mayo a las calles para hacer escuchar su voz, justo tres semanas antes de las elecciones presidenciales. #AbreTuCorazónEligeLaVida y #EutanasiaInfantilNo son los mensajes clave de una manifestación pacífica, que ya lleva 12 años, en un país donde la Corte Constitucional reina por encima de lo que la propia Constitución ha protegido: la vida humana y la familia.

“Podríamos decir que es de las marchas más grandes en Colombia por los derechos humanos”, asevera Jesús Magaña, Director Nacional de la plataforma ciudadana Unidos por la Vida, que año a año moviliza a miles de ciudadanos en las calles para sacudir la conciencia colectiva ante los ataques del estado colombiano a la dignidad humana.

Los manifestantes se ponen de nuevo su camiseta roja, con la mano y un corazón, simbolizando la participación activa como ciudadanos, creyentes y no creyentes, y evocando el “déjalo latir”, en referencia al aborto. Se cumplen 12 años de la despenalización del aborto en Colombia (en supuestas tres causales, porque la de salud mental ya prácticamente lo hace libre) y la última conquista de la cultura de la muerte ha sido la reglamentación de la eutanasia infantil, ambas realidades gracias a sentencias de la Corte Constitucional.

Frente a la eutanasia infantil, puntualmente, la Asociación Colombiana de Cuidados Paliativos ha sido enfática en que “muerte digna no es igual a eutanasia”. “Nos ven como los nazis latinoamericanos”, alerta la Dra. Claudia Buitrago, Presidenta de esta sociedad científica, sobre la percepción del gremio médico en el hemisferio sur. “La cultura de la muerte se ha vuelto política pública”, apunta el exprocurador Alejandro Ordóñez.

“¡No más masacres a los niños ni Herodes del vientre intrauterino!”, reclama Monseñor Juan Vicente Córdoba, Obispo de Fontibón (Bogotá) y Presidente de la Comisión Episcopal de Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia. “Nos sentimos encarcelados entre leyes y decisiones judiciales, por eso hay que salir a marchar”, anima Pamela Delgado, Directora Nacional de las campañas de oración frente a centros abortistas “40 Días por la Vida”.

Este sábado también saldrán a las calles en Perú, donde recientemente renunció el presidente de Perú, presionado en parte por el rechazo popular a la imposición de la ideología de género, y en Inglaterra por el rechazo a como el estado, puntualmente el sistema judicial, manejó el caso del bebé Alfie Evans, quien falleció sin recibir un tratamiento médico alternativo en otro país.

En perspectiva

R+F: ¿Por qué afirma que la Marcha Nacional por la Vida es de las más grandes e importantes en el país por los derechos humanos?

Jesús Magaña (JM): porque convoca de manera simultánea a 50 ciudades en esta ocasión y sale la gente a marchar, verdaderamente, sin ningún aliciente económico, ni de obtener una prebenda política o de posición, como hacen otros gremios o sindicatos. Es una marcha muy pura, muy clara y auténtica, que verdaderamente promueve lo más esencial: el derecho humano a la vida, de una manera honesta, transparente, limpia, sin ningún interés oculto atrás.

R+F: Pareciera, sin embargo, que hablar de derechos humanos fuera un asunto liderado por los lobbies LGBT y feministas, como si hubiera derechos de izquierda y derecha, cuando la persona humana es en sí misma, al margen de lo que piense o crea.

JM: los derechos humanos fundamentales allí están y permanecen. Ha habido una escuela, un accionar político creador de derechos de tercera, cuarta y quinta generación, que uno tendría que cuestionarse sin son derechos humanos. Están proclamando derechos humanos a cosas que no lo son, por ejemplo, el ‘derecho humano’ a generar uniones homosexuales como familia, esto no es familia ni un derecho humano. Uno tiene el derecho humano de elegir para casarse, pero no es un derecho humano fundamental, porque el no estar casado no implica que no seas un ser humano como tal.

Estas personas han generado toda una ideologización de la doctrina de derechos humanos para justificar conductas que no son justificables. No nos extrañemos que luego aparezca el ‘derecho humano’ a vestirse de amarillo, lo cual no es un derecho, es una libertad que tienen las personas.

R+F: Al fin y al cabo, ¿qué es un derecho humano?

JM: un derecho humano es aquel que implica una conexión profunda con la naturaleza de la persona, que cuando no es reconocido se sufre un grave atentado a su dignidad, se le genera un grave daño a su ser como persona humana. Hay derechos humanos fundamentales que ni siquiera deben ser creados ni generados, sino que son per se, le pertenecen por su dignidad como ser humano, y no son graciosamente concedidos ni por el Estado, ni por la Corte, ni por la organización, simplemente son reconocidos y obviamente protegidos.

El gran problema de hoy es que estamos hablando de derechos de quinta generación, creando todos los días derechos, creaciones más o menos elaboradas, más o menos efectistas, pero que no corresponden a un derecho humano esencial de la persona.

Información sobre puntos de encuentro en las diferentes ciudades

*Foto principal tomada por Andrés Ortiz.