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Católico provida, clave en presidenciales de Chile

Escrito por Redacción R+F

“A Chile le hace falta Dios porque hay personas que, queriendo expresar su fe, no lo pueden hacer”, fue la frase con la que José Antonio Kast cerró su campaña a las presidenciales de Chile, y que terminó siendo una de las sorpresas de la jornada electoral al capturar un 8% de los sufragios, el doble de lo que pronosticaban las encuestadoras.

De cómico e irrelevante a indispensable

Sus más de 500 mil votos no sólo son ahora indispensables para que la coalición de derecha de Piñera logre reconquistar la presidencia de Chile, sino que, además, el que un candidato que no contó con financiación, ni maquinaria electoral y un cubrimiento bastante adverso en los medios de comunicación haya tenido un resultado tan importante, lo cual marca la irrupción en la política chilena de un movimiento ecuménico, de evangélicos y católicos practicantes, que se define alrededor de posiciones morales y por la legitimación pública de sus creencias religiosas, el cual tendrá que ser tomado en serio hacia el futuro y que con un buen liderazgo encontrará mucho espacio para crecer electoralmente.

Cristian Rojas, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana y quien conoce de cerca la política chilena, explicó a R+F que la importancia de este resultado está en que obliga a Chile Vamos (coalición de los partidos de derecha Renovación Nacional y Unión Democrática Independiente) a repensar su estrategia, de haber hecho una campaña ambigua en términos de defensa de la vida y de la familia, acercándose a los grupos LGTBI y abandonando a los electores provida y profamilia que habían sido fieles electores de esos partidos.

Ahora esos votos que fueron vistos como irrelevantes han visto su valor al alza, gracias a la contundencia y carisma del José Antonio Kast, quien no se avergonzó en ningún momento de sus creencias y supo plantear con inteligencia una agenda audaz y sólida en materia moral, que difícilmente será ignorada por la coalición de derecha hacia el futuro.

Vida, Fe y Familia: tridente innegociable de la derecha religiosa

Descendiente de inmigrantes alemanes (pertenece a la familia que llevó el movimiento católico del Schöenstatt a Chile), no duda en manifestar públicamente su fe y en defender la vida y la familia sin eufemismos. Padre de nueve hijos con su esposa María Pía Adriasola, ha expresado públicamente lo orgulloso que se siente de su hermano sacerdote, así como dijo en su momento que se “jugaría el pellejo porque no se aprobara la ley de aborto“, algo que finalmente logró Michelle Bachelet al final de su gobierno.

“Hoy van a aprobar una ley que faculta el asesinato de niños inocentes. En nombre de Dios y de todas las personas de buena voluntad, voto en contra de esta ley, ahora y siempre”, dijo en su intervención en el Congreso chileno el pasado mes de julio, durante la votación de la ley del aborto.

Homenaje y condecoración de la Logia Masónica Femenina de Chile a la presidente Michelle Bachelet por la aprobación del aborto legal en ese país. Imagen: granlogiafemenina.cl

En campaña criticó la prelación que los servicios de salud le dan al aborto, algo que también puede decirse de Colombia, por un caso en el que el Ministerio de Salud de Chile “movió sus recursos” para practicar un aborto a una menor violada en Chiloé, mientras que no lo hizo por una joven llamada Daniela Vargas, quien necesitaba un trasplante de corazón y finalmente murió:

“Su ineficiencia queda más de manifiesto por la burocracia frente al caso de Daniela Vargas, la niña del Sename que requería un trasplante de corazón y que fallece a causa de la ineficiencia… es el mismo Ministerio que movió el cielo y a tierra para realizar un aborto hace pocos días. Ahí no hubo burocracia, porque triunfó la ideología. Pero si el tema no es relevante para su ideología, los operadores del Ministerio de Salud no se mueven”, señaló Kast.

 

En su campaña propuso revocar las causales para abortar, al tiempo que pidió apoyo económico a las mujeres con embarazos en situaciones de crisis, así como una simplificación legal del proceso de adopción.

También hizo un gran énfasis en el derecho de los padres de ofrecer educación religiosa a sus hijos en colegios públicos, con financiación del Estado e igualdad de condiciones laborales, ya sean católicos o protestantes.

Kast con su esposa y sus nueve hijos el día de las elecciones. Fuente: Twitter.

El ataque de los laicos “moderados” y “tolerantes”

No tuvo una campaña fácil ni tuvo un trato equilibrado por parte de los medios de comunicación. Fue caracterizado como “teo neo conservador” racista, extremista, como defensor de Pinochet, el Trump chileno, un apocalíptico promotor de la posverdad y tuvo que soportar la ridiculización por su condición de padre de familia numerosa.

Más allá del ruido mediático en redes sociales y la prensa convencional que generaron sus convicciones religiosas y sus posiciones morales, tuvo varias pruebas difíciles durante su campaña en programas de debate que le hicieron preguntas a quemarropa, glosando sus respuestas para hacerlo parecer insensible, e incluso personalizando con hipótesis sobre sus hijos para poner a prueba sus posiciones.

Este estilo de periodismo que lastimosamente ha hecho carrera en Colombia y otros países convierte lo que debería ser un diálogo político para ayudar a que la audiencia logre entender mejor los diferentes puntos de vista sociales, en un espectáculo circense, una cacería en la que los entrevistadores buscan permanentemente darle un tiro de gracia al entrevistado, mientras el invitado busca evitar o contragolpear.

Sin embargo, incluso sus más radicales opositores reconocieron su serenidad y buen humor, como escribió el medio Pousta.com en un artículo titulado “José Antonio Kast es el peor candidato presidencial en la historia de Chile”, en el que destacaba su habilidad para no perder “los estribos pese a las pifias, insultos y escupos que le han tirado. Tampoco denigra de forma colérica a sus contrincantes y sus contraargumentos son sutiles”, actitud que seguramente le ayudó a ganar buena parte del respaldo electoral que finalmente obtuvo.

Al final de la jornada electoral, Kast declaró a Radio ADN su respaldo a la candidatura de Sebastián Piñera confiando que lograr la presidencia”hará realidad nuestros anhelos más fundamentales y firmes en la voluntad de dar forma de inmediato al movimiento ciudadano de inspiración cristiana que ha surgido de la campaña testimonial que hemos hecho, y que seguirá luchando sin vacilaciones ni claudicaciones por hacer realidad el país que soñamos”.

Otros videos de la campaña presidencial de Kast en los medios de comunicación: