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Así se desinforma: el debate sobre las víctimas de abuso sexual en Cali

Escrito por Redacción R+F

La semana pasada varios medios de comunicación nacionales, crearon un escándalo por el manejo de la defensa jurídica que, bajo las instrucciones del Mons. Darío Monsalve (Arzobispo de Cali), se le ha dado a un proceso judicial a través del cual las víctimas de abusos sexuales cometidos por un sacerdote de una parroquia de Aguablanca, y sus familiares, exigen a la Arquidiócesis una reparación económica por $8.692 millones de pesos.

El abogado de los demandantes se ha reunido con el Arzobispo para llegar a un acuerdo económico con la Arquidiócesis, y al no haberlo logrado, se ha dirigido a diferentes medios de comunicación para denunciar a Monseñor Monsalve generando una verdadera ola de histeria mediática contra la Iglesia católica y contra el Arzobispo.

El circo mediático

En su editorial dominical El Espectador fustiga duramente a la Iglesia por “culpar a los padres de las víctimas por los hechos ocurridos”, y por contestar la demanda “un argumento ridículamente ofensivo: los familiares no son víctimas, pues fue su culpa que ocurriera la violación” y le pide que deje de predicar contra el abuso sexual y comience a dar ejemplo.

Semana titula una nota sobre el tema con una frase del representante de las víctimas, el abogado Elmer Montaña, quien afirma que “Para la Iglesia los niños abusaron del sacerdote“, y varios medios de comunicación presionaron a Mons. Monsalve en la rueda de prensa dada en Bogotá el pasado viernes, acusándolo de depositar toda la responsabilidad del abuso sexual en la familia.

Y el diario El Tiempo en su editorial del lunes 13 de febrero afirma: “los juristas defensores de la Iglesia ofendieron a la sociedad colombiana entera con el increíble argumento de que aquella humillación sexual no había sido una infamia del cura, sino un descuido de los padres de las víctimas”.

Sin embargo, si se lee el escrito la realidad es muy distinta de los presentado por los medios de comunicación. En primer lugar, el abogado de la Arquidiócesis reconoce que “estas víctimas están en el derecho y el deber de iniciar la acción [incidente de reparación dentro del proceso penal] en contra del sentenciado y responsable directo…William de Jesús Mazo Pérez”, y reconoce que los cuatro muchachos abusados “fueron las personas a las que se les violó el bien jurídico tutelado…recibieron físicamente el efecto de la actividad sexual desplegada, y las llamadas a ser reparadas por el autor del injusto”.

De modo que, a diferencia de la impresión creada por los medios de comunicación, la Iglesia en ningún momento desconoce la condición de víctimas de los abusados, y reconoce plenamente la responsabilidad del sacerdote católico.

La cuestión está entonces si además del sacerdote, la Arquidiócesis de Cali debe pagar la indemnización por los perjuicios causados, o si es responsabilidad de otra Arquidiócesis, cuánto se debe pagar a quienes.

El debate

Lo primero que llama la atención es el monto de la indemnización solicitada. En un caso similar, en el que se condenó a la Diócesis de Líbano Honda (Tolima) a pagar 50 salarios mínimos a cada uno de los muchachos abusados, 30 salarios mínimos a cada uno de los padres y 25 salarios mínimos a cada uno de los hermanos de los abusados.

La defensa de la Arquidiócesis señala en primer lugar que, si el tope actual para las indemnizaciones por este tipo de daños es de 100 salarios mínimos (1.000 gramos oro), es desproporcionado que las peticiones de las víctimas  sean de 1.000 salarios mínimos.

En segundo lugar, cuestiona que los familiares aleguen que el daño moral que padecen es equivalente al de las víctimas que fueron abusadas sexualmente, por lo que abuelos, tíos y padres piden para cada uno la misma indemnización: 1.000 salarios mínimos. Y esto, sin allegar ninguna prueba, dictamen psiquiátrico, médico o similar, que permita acreditar jurídicamente que el perjuicio existe y en especial, que se puede medir de alguna manera para calcular la indemnización.

Finalmente, está el tema de hasta donde se puede extender la responsabilidad que en principio le corresponde al sacerdote por los actos delictivos que cometió. La Arquidiócesis alega que no hubo negligencia de su parte, que no supo de quejas ni denuncias en contra del sacerdote, sino hasta cuando se presentó el proceso penal. Que el sacerdote no pertenecía a su Diócesis sino a la de Santa Fe de Antioquia, y por esa razón no le corresponde hacerse cargo de esa responsabilidad, siguiendo los criterios recientemente establecidos por el Consejo de Estado, según los cuales es “la diócesis incardinante directamente responsable por las consecuencias civiles de la conducta punible ejecutada por un sacerdote a ella incardinado” (Sentencia 13630 de 2015).

Imagen: El País de Cali. Sacerdote condenado por abuso sexual.

Y el punto más polémico: que los familiares que hoy piden indemnización, al permitir que los niños se quedaran a dormir en la casa del sacerdote, también fallaron a su deber de cuidar y velar por sus hijos y por lo tanto comparten la responsabilidad que le pueda caber a la Iglesia por no haber vigilado mejor la conducta de su clérigo.

Cuestionables o no, los argumentos de la Arquidiócesis de Cali son muy diferentes a la imagen presentada por el abogado de los reclamantes con la complicidad de los medios de comunicación.

Que puede llevar, más allá de la mala fe, a que el abogado demandante diga que “para la Iglesia los niños abusaron del sacerdote” como tituló su nota Semana, o que la Iglesia manifestó que al abuso sexual “es culpa de los niños a quienes acusa de maleducados y de tener un comportamiento pervertido” como dijo a La W radio,  cuando en el texto el abogado de la Diócesis afirma que la culpa del sacerdote es “diáfana e indiscutible…siendo reprochable por todos los puntos de la sociedad la conducta del señor MAZO PÉREZ y siendo los menores citados víctimas de un injusto el cual no estaban llamados a recibir, son víctimas y es lamentable lo sucedido”.

Sin duda si puede deformar de forma tan exagerada lo escrito por el representante de la Iglesia en un proceso penal, con seguridad también puede mentir tranquilamente cuando acusa al Arzobispo de Cali, Mons. Darío Monsalve de haber intentado sobornarlo para que renuncie al poder y abandone el caso de las víctimas del abuso sexual, como denunció en cuantos medios de comunicación pudo.

¿Quiénes ganan?

Sin duda el abogado y a familia de las víctimas pueden beneficiarse por este escándalo que pone en una muy mala posición a la Iglesia, ha despertado una ola de indignación que pueden capitalizar en la negociación de la indemnización con la Arquidiócesis. Pero también puede poner una gran presión al Juez 22 Penal de Cali, encargado de tomar una decisión sobre el asunto, pues sabe que sería la siguiente víctima del tribunal mediático en caso de que llegue a darle la razón a la Iglesia.

Finalmente, un abogado que no es capaz de allegar un simple dictamen psiquiátrico en un proceso en el que debe demostrar un daño psicológico para cobrar una millonaria indemnización, tampoco es capaz de manipular a los principales medios de comunicación sin que éstos se presten para ello.

Si los medios han jugado un papel inexcusable en este episodio no sólo se debe a que los estándares de la profesión hayan cedido en favor del espectáculo informativo y de la batalla por las audiencias. También juega un papel su sesgo ideológico, que nos les permite dejar pasar una oportunidad para desmoralizar y desacreditar a la Iglesia católica, que representa en buena medida todo lo contrario a lo que creen y lo que odian porque no son capaces de entender.

Fuente: El Tiempo, El Espectador, El País, La W Radio, Semana. Imagen: Julio Romero – El Tiempo.

Esta nota fue actualizada el martes 14 de febrero para incluir la editorial de El Tiempo del día 13.

  • Saúl Castiblanco

    Una visión de conjunto muy ponderada y aguda, de todo lo que ocurre en torno a las víctimas de abuso sexual por parte de miembros del clero en Cali. El análisis de arriba nos sigue enseñando a no creen en los “estruendos” mediáticos, sino a profundizar en los temas, ojalá en fuentes originales. Es claro también que el elemento económico está pesando mucho en todo este asunto, y ese es otra de las razones para mirar todo esto con lupa. Excelente nota de Razón más Fe