En la búsqueda de construir una Cultura de la Vida en Colombia, como fundamento indispensable de todo progreso social y recibiendo la invitación de la Conferencia Episcopal de Colombia a “involucrarse en la política con la participación en el debate democrático con seriedad y responsabilidad”, decidimos hacer una revisión a los candidatos en relación con los dos principios fundamentales para la construcción del bien común, fin último de toda actuación política: el respeto por la vida humana en todas sus etapa y la familia, institución natural, como base de la sociedad.

A continuación presentamos varios semáforos, a través de los cuales calificamos a los candidatos según su posición frente a la vida y la familia:

Consulta presidencial de la GRAN CONSULTA POR COLOMBIA (Coalición Conservadora – Centro Democrático):

¿Por qué los temas de vida y familia son más importantes que otros como la justicia social, la lucha contra la corrupción,la educación o el modelo económico?

Para un católico el votar, más que un derecho, es el ejercicio de una responsabilidad en la construcción del Bien Común de toda la sociedad. Es cuando pensamos más allá de nuestros gustos y tendencias, en lo que conviene, es bueno, para la sociedad en general.

Y a la hora de decidir, discernir, qué es lo que mejor le conviene a la sociedad, entre todas las opciones y propuestas que hacen los políticos, y los temas que se debaten, hay unos más importantes que otros, y sobre los que no cabe cualquier opinión. Es decir, hay una jerarquía de valores y unos principios éticos no negociables.

Sobre el tema de la educación, las pensiones o la seguridad hay muchos puntos de vista, que a pesar de ser opuestos, pueden ser válidos o legítimos desde el punto de vista moral: promover la educación pública gratuita o subsidios para fortalecer la educacion privada, promover la formalización laboral o elevar la edad mínima de pensiones, negociar con grupos armados o fortalecer la seguridad.

Sin embargo, hay otros sobre los que no cabe discusión: el valor de la vida de un bebé en gestación o de una persona con una enfermedad terminal, la complementariedad sexual como un elemento de la esencia del matrimonio, la posibilidad de los creyentes de moldear la sociedad de acuerdo a sus principios y creencias religiosas. Esos son asuntos no negociables, que están en la base de todo orden social justo y por lo tanto debemos darle prelación a la hora decidir el candidato por el que vamos a votar.

Un famoso comercial brasilero de 1987 ilustra muy bien este punto: habla de un político que en 4 años hizo que el desempleo de su país se redujera al mínimo, que las empresas multiplicaran las ganacias, redujo increíblemente la inflación y además amaba la música y tenía una gran sensibilidad artística. Sin embargo, su visión moral es algo que, a pesar de haber deslumbrado a las élites de varios países, hoy es recordada como una afrenta a la humanidad.

Sin duda que quienes votaron por él no necesariamente deseaban que sucediera todo lo que pasó al final, sin embargo fueron quienes le permitieron ejecutar todos sus planes de destrucción. Si eran conscientes de su visión ética, y a pesar de todo lo apoyaron, tal vez no dándole tanta importancia a ese punto, terminaron cooperando formalmente con el holocausto que siguió, y por lo tanto terminaron siendo indirectamente responsables.

Al respecto la Encíclica Humanae Vitae dice lo siguiente en el punto N. 74:

Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal… Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere”

Solo los electores monotemáticos pueden cambiar el mundo

Lastimosamente hoy se ha difundido entre los católicos una mentalidad propia de personas «sofisticadas», que consideran que es propio de mentes «simples» o «estrechas» elegir un candidato dándole prevalencia a su posición frente a la vida humana y a la familia como institución natural. La situación del país es muy «compleja» y es necesario tener un punto de vista más «completo» o «equilibrado», suelen decir.

Sin duda que este tipo de personas más allá de lo que digan sobre el aborto, la eutanasia y la homosexualización de la sociedad, ya se han acomodado a todo ello, no creen que es algo que puedan cambiar, o aún peor, no están dispuestos a perder su tiempo y su tranquilidad por ese tipo de causas. Es decir, son personas que van con el mundo, no que transforman el mundo.

Pero los católicos estámos llamados a ser «sal de la tierra», a predicar a tiempo y a destiempo, a ser luz y dar testimonio de la verdad, sea o no cómodo para nosotros y para los demás. Por eso, es indispensable que seamos «monotemáticos» a la hora de tomar nuestras decisiones políticas.

¿Se habría logrado la abolición de la esclavitud si se esperaba a resolver primero las cuestiones económicas y presupuestarias? Por supuesto que no. Nunca se habían cumplido las condiciones «ideales» para poder estudiar con tranquilidad la libertad de los esclavos. Esa conquista para la humanidad fue el resultado de «radicales» dispuestos a cambiar el mundo, y que estaban inspirados por su fe cristiana para perseverar y lograr la victoria donde las personas «sofisticadas» solo veían necedades, exageraciones y luchas «imposibles».

Este corto de la película Amazing Grace, basada en hechos reales, ilustra muy bien este punto. (Los subtítulos están disponibles haciendo clic en el símbolo «CC»).

La apuesta del voto provida por Ordóñez

Doce años después de la imposición del aborto legal en Colombia, tenemos la oportunidad de votar por un candidato que ha dado testimonio de coherencia en su defensa de la vida, la familia y la fe cristiana. Una oportunidad que no sabemos cuándo se vuelva a repetir. Una oportunidad para hacernos contar.

El movimiento provida no ha tenido un verdadero representante desde la derrota del senador conservador José Darío Salazar hace 4 años, quien se jugó todo su prestigio por la restauración de la protección integral de la vida en la Constitución (desde la concepción hasta la muerte natural), y terminó perdiendo por 500 votos, dejando la idea entre los políticos de que «jugársela» por temas provida es un «error político», y marcó en gran medida un alejamiento del Partido Conservador de esa agenda.

Una buena votación de Ordóñez cambiaría radicalmente esa historia. Una marca de 800.000 a 1 millón de votos representaría una fuerza política que los próximos Congreso y Gobierno tendrán que reconocer, sea del color que sea. Y eso significaría respeto para la Agenda Política Provida por parte del que seguramente será el partido político más importante de los próximos cuatro años: el Centro Democrático.

Eso sin mencionar que Ordóñez, a pesar de lo que digan las encuestas, puede ganar. Estamos en un escenario polarizado, en el que el candidato que mejor representa el rechazo a los excesos del Gobierno Santos y del Acuerdo de La Habana con las FARC es Ordóñez.

Es quien representa el retorno de los valores morales a la educación, de la importancia de la familia a la política, la defensa de los aportes de la fe cristiana a la vida pública, en un país agobiado por la degradación del ambiente en los colegios, por la vertiginosa desintegración de la familia, que se traduce en distintas patologías sociales, y en el que los creyentes se están cansando de ser marginados, ridiculizados e, incluso, criminalizados por su fe.

Ordóñez representa un punto de quiebre en la tendencia actual del país, justo en el momento en que el péndulo parece dar un fuerte bandazo hacia la derecha, que ni Marta Lucía ni Iván Duque quieren representar. Razones suficientes para que el próximo 11 de marzo dé una sorpresa que obligue a barajar de nuevo los cálculos políticos de la primera vuelta.

El voto por Ordóñez el próximo 11 de marzo es una oportunidad para hacer historia. Un voto por el que un católico puede sentirse orgulloso y honrado, en medio de tanta desesperanza y podredumbre política.

Te puede interesar: “Descaricaturizando” a Ordóñez: de leyendas negras y su incómoda coherencia

La apuesta del voto provida para el Congreso

Afortunadamente en estas elecciones hay varios líderes provida por los cuales se puede votar a conciencia. Por primera vez se presenta un partido político no exclusivamente protestante -como suele suceder- con una plataforma política principalmente provida y amigable con los valores cristianos: SOMOS, en el cual hay varios católicos. Por el lado de los cristianos no católicos está el partido Libres.

También hay importantes líderes provida en el Centro Democrático, el Partido Conservador y Cambio Radical.

Más allá de que el candidato sea provida, hay distintas razones legítimas para inclinarnos por uno o por otro candidato (su trayectoria económica, conocimiento de temas de salud, su énfasis en seguridad), las cuales son válidas siempre que estemos pensando en el bien común, antes que en un interés personal.

En todo caso, hay otros criterios que pueden ser tenidos en cuenta desde el punto de vista estratégico, que pueden ayudarnos a decidir nuestro voto.

Tener un partido 100% provida y cristiano (católico y protestante) tendría un gran valor para la agenda provida. Muchas veces esos partidos pequeños suelen ser decisivos en ciertas votaciones, que pueden terminar siendo muy apretadas, lo cual les termina dando una influencia desproporcionada respecto a su tamaño. Es decir, un partido de 3 ó 4 senadores podría hacer que avance la agenda provida mucho más de lo que uno se imaginaría.

El problema es que esos partidos pequeños tienen que primero lograr el umbral (número mínimo de votos para entrar en el Congreso), para que sus votos alcancen a tener alguna representación en el Congreso. Es decir, si SOMOS y LIBRES no logran al menos 500.000 votos cada uno, esos votos se van a perder, y lastimosamente no tendrían ninguna influencia ni representación en el próximo Congreso. Teniendo en cuenta el nivel de organización y financiación (maquinaria) que los partidos tienen en este momento, el riesgo es significativo. Incluso partidos con más figuras y organización (Polo Democrático y Verdes) tienen ese mismo riesgo en las próximas elecciones.

Por otro lado está el tema de los partidos amarillos (Centro Democrático, Conservador y Cambio Radical), los cuales con seguridad van a lograr el umbral, por lo cual votar por un candidato provida en esos partidos tendrá más posibilidades de influir en la configuración del próximo Congreso. Es más, el que los candidatos provida de los partidos no comprometidos con la agenda provida tengan una buena votación, puede hacer que los partidos se inclinen más hacia la agenda provida, y no se podría descartar que de ser así el Centro Democrático, que se perfila como el más importante del próximo legislativo, termine siendo a la vez el más firme en temas provida.

Aunque tampoco aquí la apuesta es segura, pues podría pasar que el candidato provida que uno elige no alcance el umbral dentro de su propio partido (Cifra repartidora), y el voto a favor de un candidato provida podría terminar ayudando a otro candidato abortista que esté por encima de él en el número final de votos.

Con esto en mente, hemos preparado una lista de los candidatos provida (verdes) en los partidos no comprometidos (amarillos), con el fin de que aparezcan como una guía, junto con el voto por los partidos SOMOS y LIBRES, para tomar una decisión provida el próximo 11 de marzo.