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Hay controversia en el Vaticano y en toda la Iglesia por nuevo documento que admite veladamente el Cambio de Sexo
El cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha generado un intenso debate en la comunidad católica al publicar como documento oficial una conferencia pronunciada en Alemania sobre el cambio de sexo, según revela el periodista Alejandro Bermúdez en un reciente análisis.
Aunque como en todo lo que escribe, aprueba y publica oficialmente, el documento pareciera mantener la posición de la Iglesia sobre la ilicitud moral, en este caso de las operaciones de “reasignación de sexo”, introduce –como ya es costumbre– una notable excepción: según éste, los casos de «fuertes disforias que pueden llevar a una existencia insoportable o incluso al suicidio». Una justificación del pecado en nombre de la “compasión”. Esta modificación doctrinal ha causado preocupación entre numerosos teólogos y fieles.
La argumentación del cardenal Fernández se basa en que la «regla general» de la Iglesia no excluye «casos fuera de la norma», una línea argumentativa que se ha erigido como un patrón de razonamiento y de ‘discernimiento’, y un modus operandi para subvertir el orden moral. Este razonamiento tiene sus raíces en Amoris Laetitia, documento que, según expertos, cuestionó la existencia de actos intrínsecamente malos, apartándose no sólo de las enseñanzas de San Juan Pablo II en Veritatis Splendor, sino de la Enseñanza moral católica y de la Teología Eclesial.
Las implicaciones prácticas de esta nueva “interpretación” –en realidad un giro– doctrinal, ya se están manifestando. En Kentucky, Monseñor Stowe, obispo de Lexington, ha respaldado públicamente a una persona que, tras someterse a una cirugía de reasignación de sexo, aspira a ser reconocida como el primer ermitaño transgénero, promoviendo además la integración de personas transgénero en la vida religiosa.
Francisco ha sido cercano y muy amistoso con esta línea, al recibir en audiencia a un grupo de personas transgénero. Los participantes, según fuentes vaticanas, salieron del encuentro con la percepción de que sus decisiones contaban no sólo con la comprensión sino con el aval papal.
Este avance en la interpretación doctrinal ha suscitado comparaciones con otros debates morales contemporáneos dentro de la Iglesia, como la admisión a la comunión de divorciados vueltos a casar o la bendición de parejas del mismo sexo, autorizada recientemente por el documento Fiducia Supplicans, del mismo autor y firmado por Francisco.
Esta tendencia representa un alejamiento de la moral católica, reemplazándola por una «moral adolescente» basada en el sentimentalismo y la relativización de principios antropológicos y morales fundamentales.
Fuente: Prohibido prohibir en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe