Si quieres recibir noticias de actualidad sobre la Cultura de la Vida, te invitamos a seguirnos en nuestro CANAL DE TELEGRAM haciendo clic AQUÍ.
En una extraordinaria manifestación de fe y resistencia civil, miles de españoles se congregaron el domingo 30 de marzo en la Basílica del Valle de los Caídos en Madrid, desafiando los recientes intentos del gobierno de Pedro Sánchez de «resignificar» este emblemático monumento nacional.
El complejo monumental, construido entre 1940 y 1959, alberga los restos de 33.000 víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil española, constituyéndose en un símbolo de reconciliación nacional. La abadía benedictina, que ha mantenido una presencia activa durante más de seis décadas, forma parte integral de este espacio sagrado que combina elementos religiosos e históricos.
La convocatoria a la misa, difundida en redes sociales bajo el lema «El Valle no se toca«, superó todas las expectativas de asistencia. La afluencia masiva de fieles obligó a los organizadores a programar una segunda ceremonia a la 1:00 p.m., adicional a la inicialmente prevista para las 11:00 a.m.
Esta movilización surge como respuesta al del 25 de febrero, que busca forzar la salida del Padre Santiago Cantera, prior de la comunidad benedictina del Valle, a quien el gobierno de Sánchez ha calificado como «franquista». El plan contempla la transformación de hasta el 90% del complejo monumental, incluyendo la cruz más grande del mundo, un símbolo que para muchos representa un espacio de memoria y reconciliación.
La controversia se ha intensificado debido a la percepción de que la Iglesia ha cedido ante las presiones gubernamentales al firmar el acuerdo con el gobierno socialista. La actitud tibia de instituciones como la Conferencia Episcopal y el Vaticano ha generado malestar entre los fieles, quienes consideran estas acciones como una instrumentalización política de la memoria de la Guerra Civil, en consonancia con la denominada Ley de Memoria Democrática.
Luis Felipe Utrera-Molina, abogado comprometido con la defensa de la actual configuración del Valle, ha señalado en declaraciones a europeanconservative.com que el lugar memorial podría ser designado como «bien de interés cultural», lo que según la legislación española significaría que «no se podría mover ni una sola piedra». Sin embargo, lamenta la ausencia de voluntad política para implementar esta medida.
«Que la iglesia acepte que un lugar sagrado sucumba ante la propaganda socialista es intolerable«, ha manifestado Utrera-Molina, quien califica el comportamiento del Vaticano como «cobarde«. Sus declaraciones reflejan el sentir de numerosos católicos españoles que ven en la actitud de la jerarquía eclesiástica una capitulación ante las presiones políticas.
La misa del domingo transcendió el carácter meramente litúrgico para convertirse en una declaración de principios frente a lo que muchos perciben como un ataque ideológico a un lugar sagrado y simbólico. La batalla por el futuro del Valle de los Caídos continúa tanto en los tribunales como en la conciencia colectiva de la sociedad española, evidenciando la profunda división que persiste en torno a la gestión de la ‘memoria histórica’.
La masiva asistencia a la celebración eucarística demuestra que el Valle de los Caídos sigue siendo un punto de encuentro para aquellos españoles que valoran su significado religioso y su papel como espacio de reconciliación nacional, más allá de las controversias políticas que lo rodean.
Fuente: Thousands Defy Secularization at Valley of the Fallen Mass