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Las grandes corporaciones y marcas están retirando significativamente su apoyo a las celebraciones del llamado ‘Mes del Orgullo LGBTQ’ este año, con muchas eliminando por completo la mercancía temática de sus establecimientos, en medio de crecientes presiones políticas y cambios en el panorama social corporativo.
Una reveladora encuesta realizada por Gravity Research, que consultó a más de 200 ejecutivos corporativos, mostró que el 39% de las empresas planean reducir las celebraciones del Mes del Orgullo este año. Esta disminución incluye el recorte en patrocinios de eventos, la reducción de mensajes de apoyo en redes sociales y la eliminación de mercancía temática del Orgullo.
El caso más notorio es el de Target, la cadena minorista que ha reducido dramáticamente su mercadotecnia relacionada con dicha ‘celebración’, tras enfrentar importantes represalias de clientes en años recientes. La empresa ha experimentado una marcada disminución en el tráfico de clientes debido a boicots continuos, y el precio de sus acciones ha caído cerca de un tercio.
Según CNN, las marcas de consumo están cautelosas de provocar a clientes y activistas de derecha, y temen represalias de la administración del presidente Donald Trump.
Este retroceso corporativo refleja un cambio más amplio en la forma en que las empresas estadounidenses navegan las crecientes tensiones sociales y políticas. Las corporaciones, que anteriormente veían el Mes del Orgullo como una oportunidad de marketing relativamente segura y rentable, ahora se encuentran en medio de un campo minado político donde cada decisión puede tener consecuencias significativas para sus resultados financieros.
La tendencia sugiere un nuevo paradigma en el activismo corporativo, donde las empresas están evaluando su participación en ‘causas sociales’ en respuesta a presiones políticas y económicas. Este cambio plantea interrogantes sobre el futuro de la participación corporativa en movimientos sociales.