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Una década después de la decisión Obergefell v. Hodges que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos, expertos advierten sobre las consecuencias imprevistas que esta medida ha tenido sobre los derechos de los niños y la estructura familiar tradicional.
Katy Faust, fundadora de la organización global de derechos infantiles Them Before Us, ha presentado un análisis detallado sobre cómo esta decisión judicial ha afectado el derecho fundamental de los niños a tener tanto una madre como un padre.
«Se cometió una gran injusticia contra los niños cuando la Corte trató como iguales dos realidades que para los menores nunca lo serán: el matrimonio entre personas de distinto sexo y el matrimonio entre personas del mismo sexo», señala Faust.
Katy Faust explica que mientras un tipo de unión busca mantener unidos a los niños con ambos padres biológicos, el otro inherentemente los separa de uno o ambos progenitores.
«El matrimonio homosexual no ha conducido a un mayor amor hacia los adultos LGBTQ, sino a un mayor daño para los niños, erosionando su derecho a tener madre y padre», afirma.
Desde 2015, se ha observado una transformación significativa en el sistema legal y cultural estadounidense. Los activistas han presionado estado por estado para hacer que la paternidad sea neutral en términos de género, elevando el concepto de «padres sociales» -adultos no relacionados biológicamente que conviven con los menores- sin los rigurosos controles de antecedentes que tradicionalmente se requerían.
Un cambio notable se ha producido en la documentación oficial: los certificados de nacimiento han sido modificados para permitir la inscripción de «dos madres» o «dos padres», obviando la realidad biológica. Las compañías de seguros y fondos gubernamentales están siendo presionados para financiar la creación deliberada de niños sin madre o sin padre.
El impacto en el discurso político ha sido igualmente dramático. Faust señala que mientras en 2013-2014 la frase «cada niño merece una madre y un padre» apareció en más de 30 discursos congresionales, para 2023-2024 apenas se mencionó cinco veces.
El sistema educativo también ha experimentado una transformación radical. Las escuelas han eliminado progresivamente los términos «mamá» y «papá» de su vocabulario institucional, reemplazándolos por expresiones como «familia» o «adulto cuidador». Para 2020, incluso los maestros de kindergarten debían enseñar el absurdo falaz de que ‘todos los tipos de familia son equivalentes’.
El mercado editorial refleja esta tendencia cultural: las ventas de libros con temática LGBTQ aumentaron un 173% entre 2019 y 2023, alcanzando los seis millones de ejemplares. Muchas de estas publicaciones están dirigidas a normalizar las familias sin madre o sin padre, como «Heather tiene dos mamás» y «Mis dos papás y yo».
«Hemos mentido a los niños, utilizando el currículo escolar y amables bibliotecarios, sobre aquello que todo niño anhela instintivamente: ser amado por su madre y su padre«, afirma Faust.
«Después de 10 años, hemos visto los resultados. El matrimonio homosexual ha normalizado algo que para los niños nunca podrá ser normal: una vida sin su madre o su padre».
Sin embargo, existe un movimiento emergente que busca revertir esta tendencia. Una coalición cada vez mayor de cristianos, conservadores, líderes pro-familia, padres y madres, e incluso hijos de padres LGBT, está trabajando para recuperar el concepto tradicional del matrimonio, priorizando el bienestar de los niños.
Fuente: Homosexual ‘marriage’ has a hidden cost, and children are paying the price