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Una nueva ley posiciona al sector interreligioso como protagonista fundamental en la promoción de valores éticos, cohesión social y resolución pacífica de conflictos en Colombia.
La legislación mantiene la neutralidad religiosa del Estado, y establece un marco para la medición y caracterización del impacto social de las organizaciones basadas en la fe. El Ministerio del Interior asumirá la responsabilidad de coordinar estos esfuerzos, implementando mecanismos de evaluación que permitirán cuantificar el alcance territorial y la influencia económica de las iniciativas religiosas en el tejido social colombiano.
La nueva normativa crea el Comité Nacional de Participación y Diálogo Social e Intersectorial de Libertad Religiosa, una plataforma permanente que facilitará el intercambio multitemático sobre libertad de culto y conciencia.
La ley fortalece el Banco de Iniciativas Interreligiosas, una herramienta que respaldará proyectos en áreas como el desarrollo social, la cultura, la salud mental y la construcción de paz. Este apoyo institucional estará acompañado de un riguroso seguimiento técnico para garantizar la transparencia y efectividad de las iniciativas implementadas.
En un gesto simbólico de reconocimiento, la legislación establece el 4 de julio como el Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos, para celebrar la diversidad religiosa en el país. Además, se contempla la capacitación de funcionarios públicos en materia de derechos relacionados con la libertad de creencias, fortaleciendo la capacidad del Estado para proteger y promover este derecho fundamental.
La nueva normativa también abre las puertas para la difusión de contenidos educativos en espacios religiosos, reconociendo el potencial de estos lugares como centros de formación y desarrollo comunitario. Esta disposición refleja una comprensión más amplia del papel que las instituciones religiosas pueden desempeñar en la educación y el desarrollo social.
El marco legal establecido garantiza que la participación de las organizaciones religiosas en estos programas será completamente voluntaria, respetando la autonomía de cada entidad y evitando cualquier forma de privilegio institucional. Este enfoque busca maximizar el potencial de contribución del sector religioso al bienestar común, mientras preserva la separación entre Estado e iglesia.
Fuente: Nueva ley reconoce al sector interreligioso como actor clave en cohesión social y derechos humanos