Opinión

Lo que Cicerón diría a “Pinturita”

Ciceron

Inspirado en “Primera Catilinaria”, escrita por Marco Tulio Cicerón (63 A.C.).


¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, “Pinturita?

¿Cuándo nos veremos libres de tus malévolos intentos por destruir nuestra ciudad?

¿A qué extremos te arrojará tu desenfrenada codicia?

¿No te arredran ni el respeto por los valores y las tradiciones de nuestro pueblo, ni el rechazo de las gentes honradas por tus desvergonzadas prácticas al frente de la Alcaldía, ni la ruina en que estás dejando a EPM, patrimonio de los antioqueños?

¿No comprendes que tus mentiras están descubiertas y ya has caído hasta en la calumnia e injuria?

¿No ves tu conjura en contra de Medellín y del pueblo antioqueño fracasada por conocerla ya todos?

¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho para engañar a todos con tu falsa independencia política, para luego repartir el botín electoral entre los politiqueros de tu rosca; o, que te has dedicado a polarizar a la ciudad con el viejo truco comunista del odio de clases; o que has despreciado la calidad de los recursos humanos antioqueños para entregar el manejo de Medellín a compinches tuyos que ni siquiera la conocen; o que  despilfarras el dinero de los contribuyentes para posicionar tu imagen y perseguir mediáticamente a tus opositores?

¡Oh, qué tiempos! ¡Qué costumbres! Todos, autoridades y ciudadanos, saben esto y, sin embargo, “Pinturita”, continúas en tu cargo. ¿Qué digo continúas? Hasta te atreves a seguir mintiendo sobre imaginarios acuerdos con tus víctimas, los subcontratistas de Hidroituango, mientras tus esbirros espían nuestros movimientos y nos atacan por las redes con el presupuesto de la ciudad.

¡Y nosotros, varones y mujeres fuertes, creemos satisfacer a la comunidad previniendo las consecuencias de tus perversas maquinaciones! Ha tiempo, “Pinturita”, que por mandato del pueblo soberano debiste ser despedido del cargo para el que nunca debías haber sido elegido. No faltan a la ciudadanía razones para revocar tu mandato antes de que tú y tu cuadrilla de depredadores acaben con el esfuerzo de muchas décadas. Pero faltaríamos a nuestro deber si no reclamamos una severa decisión por parte de cada medellinense.

¡Nosotros, ciudadanos de Medellín, no podemos dejar enmohecer en nuestras manos la espada que nos concede la Constitución! Ejerzamos el derecho que la Carta nos concede, o respondamos ante la sociedad y ante las futuras generaciones por nuestra inacción o falta de energía.

Has llenado la ciudad de enemigos que cumplen tus dictatoriales órdenes, mientras sigues maquinando hacer más daño; pero sin que lo adviertas, habrá, como hasta ahora, muchos ojos que miren cuanto hagas y muchos oídos que escuchen cuanto digas.

¿Olvidas, “Pinturita”, que las tinieblas de la noche no ocultan las nefandas juntas con tus caciques políticos, subalternos, contratistas, parientes y cómplices? ¿Qué todo se sabe a pesar de tus esfuerzos por ocultarlo o tergiversarlo? Cogido como estás, por todos lados, tus designios son para nosotros claros como la luz del día.

¡Oh dioses inmortales! ¿En qué ciudad vivimos que nuestros representantes en el Concejo Municipal no reaccionan? ¿Qué república tenemos en la que la Presidencia no sale a garantizar la estabilidad del suministro de energía puesto en peligro por la imprudencia del Alcalde, pero sí ha entorpecido el legítimo derecho del pueblo a revocar su oprobioso mandato?

No se consentirá que por un solo hombre peligre toda la ciudad y su patrimonio más preciado, EPM. ¿Negarás, acaso, que desde que llegaste al poder has instaurado una dictadura desconociendo el manejo corporativo para luego imponer una junta de bolsillo? ¿Ocultarás que irresponsablemente has puesto en peligro su solidez financiera y no has logrado ni siquiera dar estabilidad a un gerente en sus más críticas horas?

Nos has dejado en las manos de tus amigos, los vándalos, que, desde tu llegada al poder, son los dueños de la ciudad. Comerciantes honestos han visto fenecer sus negocios en los bloqueos y asonadas.

De la moral, ni hablar. Esas virtudes y tradiciones heredadas de nuestros mayores, las has sustituido por la promoción de la antinatural ideología de género, el culto a brujos y chamanes, la corrupción de los menores y el materialismo ateo y marxista.

Pero tu ambición desmedida y tus criminales intenciones serán tu perdición. Ahora pretendes destruir a quienes sólo han cumplido con su deber contractual, privándolos de la libertad de terminar su labor en Hidroituango. Para nada te importa que ello signifique un nuevo retraso en la  entrega de la obra, ni un castigo financiero para EPM, ni la pérdida de centenares de empleos, ni el peligro de un apagón a nivel nacional. Tú y tus cómplices quedarán satisfechos repartiendo la culminación de los multimillonarios contratos como si fueran dueños del magno proyecto. ¿Te atreverás a negarlo?

Llevará cada ciudadano, escrito en la frente, su sentimiento patriótico para salvar a su ciudad y a quienes bien le han servido. Será tanto el valor y la unión de todos los buenos que al salir “Pinturita” de la Alcaldía, todo lo veréis claro, patente y castigado para siempre por la voluntad soberana del pueblo antioqueño, del cual dirían siglos después de mi paso por este mundo que “lleva el hierro entre las manos porque en el cuello le pesa”.

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