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Análisis

Ir más allá para vivir la verdadera caridad

Ir mas alla para vivir la verdadera caridad
Escrito por Sin Medida
¡Difunde la cultura de la Vida!

“El amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor.”.
(2005, p.19)

Benedicto XVI. Encíclica Deus Caritas Est.

¡Difunde la cultura de la Vida!

Por: Camila Andrea Mestra Correa.

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo. 22 años. Integrante del Movimiento Interuniversitario Sin Medida.

“Queridos jóvenes, no venimos a este mundo a “vegetar” […] a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, el precio a pagar es muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella”.  

 (YOUCAT, 2017, p.302)
– Papa Francisco en la JMJ Cracovia 2016.

-¿Te consideras una buena persona?…

La primera vez que me hicieron esa pregunta tenía 16 años. Era nueva en eso de los grupos juveniles católicos parroquiales y, la verdad, ese lugar se había convertido en un espacio en donde podía ser lo que era y decir lo que pensaba sin el miedo de sentirme juzgada. Así que, en ese momento no le di demasiada trascendencia a la pregunta y, al tratarse de un interrogante lanzado al aire para todos en el salón, decidí responderla para mis adentros.

Sí, creo que lo soy. Soy obediente en casa, no me ando metiendo en problemas y no le he hecho daño a nadie. Pensé.

La charla de ese día no la recuerdo a ciencia cierta, ni mucho menos quién fue la persona encargada de hacer dicha pregunta, pero, lo que sí recuerdo es la conclusión: Al cristiano NO le puede bastar en la vida con ser una “buena persona”. Pero, ¿por qué no? Me pregunté.

Para entender esta pregunta que generó tanta intriga en mi corazón, vale la pena hacer un pequeño ejercicio hipotético…

Una mentalidad limitada a ser simplemente una buena persona no hubiese llevado a Santa Teresa de Calcuta a vivir una vida entregada por sus “desheredados” de la India, abriendo cientos y cientos de obras para huérfanos, enfermos y personas en las condiciones más bajas de la sociedad en más de 100 países con las Misioneras de la Caridad. O, en el caso de San Maximiliano Colbe, pensar de ese modo no le hubiese permitido a considerar, ni por un instante, la posibilidad de dar su vida por un hombre que “igual” se iba a morir en el holocausto a manos de los nazis. Y, mucho menos ser buena persona le bastó al Beato Carlo Acutis de 15 años, cuando tuvo anhelos en su corazón de montar su propio sitio web en el que se dedicó a ser un blogger evangelizador de los milagros eucarísticos sucedidos en todo el mundo ante una época con muchos menos avances en banda ancha y tecnología.

Eran personas ordinarias, sí, pero lo que las hizo extraordinarias fue llevar a la vida las palabras de Jesús en el sermón de la montaña:

“Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.

Mt 5, 46-48.
Cristo nos invita a amar a quienes no nos aman
Cristo nos invita a amar a quienes no nos aman.
(Imagen de G. Altmann en Pixabay)

Jesús no intentaba desprestigiar las acciones de los paganos o los publicanos. Amar a quienes nos aman y saludar a quienes nos saludan es algo que una buena persona haría, y no son malas acciones en sí mismas. Sin embargo, Cristo mismo nos invita a decidir si vivir simplemente como buenas personas o como semejantes a Dios en la vivencia de la verdadera Caridad.

“Muchos dicen que lo importante es ser una buena persona y que no es necesario añadir eso de “Cristiano”. Pero la historia nos enseña que el puro humanismo de corte ateo ha dejado a menudo en la estacada a los seres humanos. En ningún lugar se guarda mejor lo “humano” que en DIOS”.

DOCAT 310

A simple vista parece que todos estamos llamados a ser buenas personas. Supuestamente, las sociedades se configuran en torno a unas “buenas conductas morales” que hacen “buenas personas”. Pero, ¿qué puede ser considerado una buena persona si precisamente ahí inician las dificultades? Estamos en un mundo en donde cuesta distinguir entre lo bueno y lo malo a raíz de la “moda” de relativizar todo, y donde el individualismo y la indiferencia son cada vez más fuertes.

Ayudar si pero de lejos y sin entrometerse
Ayudar si pero de lejos y sin entrometerse.
(Imagen de Freepick)

Encontrar una definición precisa al concepto del que hablamos es difuso y comienza a ser más parte del problema que de una posible solución, si no se cimienta el accionar de la vida en una VERDAD, y se puede terminar siendo cualquiera de las siguientes personas:

  • PERSONA #1:No me meto con nadie, ni le hago daño a nadie”. Esta persona cree que está siendo bueno haciendo lo que le toca dentro de sus responsabilidades, y eso ayuda en algo porque igual cada quien está en lo suyo.
  • PERSONA #2:De lejos es mejor”, pues, para que no demande tanto, lo idóneo es tomar una distancia prudencial de las cosas de la Iglesia. La caridad se expresa desde la limosna e involucrarse de vez en cuando es suficiente para ayudar a quien lo necesita. Obvio, cada vez que el tiempo y el bolsillo lo permitan.
  • PERSONA #3: “Hay que evitar la fatiga”. Esta persona es muy al estilo de Jaimito el cartero del Chavo del 8, en donde ir más allá por el otro representa un gran esfuerzo innecesario porque igual el cambio depende de los poderosos.

Si analizamos con detenimiento, nos damos cuenta que estas posturas no dan cabida a otra cosa que no sea el egoísmo y se quedan muy cortas en el alcance transformador de la sociedad. Y es fundamental comprender que NO SE PUEDE ser cristiano solo para nuestro provecho personal.

Un cristiano debe sentirse incómodo de ese “sofá” al que empuja cualquiera de esas posturas reflejadas en las personas mencionadas anteriormente. Cuando se tiene en la mente y en el corazón esa única VERDAD que se ha experimentado en carne propia, esa misma VERDAD le permite comprender, a la luz del Santo Espíritu, por qué ser “buena persona” no es suficiente.

Los santos asi lo son porque quisieron ser como el Padre
Los santos así lo son porque quisieron ser como el Padre.
(Imagen de G. Altmann en Pixabay).

En definitiva, todos aquellos santos de la historia de la humanidad, los conocidos y los desconocidos, no hubiesen llegado a hacer tanto bien en la vida de tantas personas, de no ser porque comprendieron que para transformar el mundo hay que SER mucho más que buenas personas. Hay que SER como el PADRE.

Finalmente, cómo vivamos y el camino que decidamos recorrer es una decisión personal. Aún así, luego de saber lo que hemos leído en este texto, es imposible no recordar el llamado a asumir la misión que ha nacido de la amistad que hemos forjado con Dios. Sea cual sea nuestra vocación, la misión es en salida y es, como menciona el Papa Francisco, a dejar esa huella de esperanza y luz en la tierra.

Deja esa huella de esperanza y luz en la tierra
Deja esa huella de esperanza y luz en la tierra.
(Imagen de A. Premjith en Pexels).

El Amor nos lleva a querer darnos a los otros con compromisos reales, saliendo de la comodidad y llevándonos a la participación en la Iglesia y sus líneas de acción. Ese, es el más allá que hay que recorrer para vivir la verdadera caridad, pues se traduce en acciones concretas de amor.

Para concluir, te invito a que te quedes con la siguiente frase de la encíclica Deus Caritas Est, en donde Benedicto XVI resume muy bien todo este mensaje:

“El amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre se darán situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo”.
(2005, p.19)

Benedicto XVI. Encíclica Deus Caritas Est.

REFERENCIAS:

Imágenes:

Imagen del Encabezado: “Ver más allá del horizonte”. (Imagen de bingodesigns en Pixabay).


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