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“Basta, acabemos con estas payasadas”: Arzobispo de París

Arzobispo de París
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Escrito por Redacción R+F

La interrupción por la policía de una misa retransmitida en París en la que, junto al celebrante, solo estaban tres fieles, ha colmado la paciencia de monseñor Michel Aupetit, arzobispo de París, que ha denunciado la infame persecución so capa de luchar contra el virus.

Infovaticana comenta la –¡por fin!– enérgica reacción del Arzobispo de París, Monseñor Michel Aupetit, ante la arremetida de las autoridades que so pretexto de combatir y evitar la propagación del coronavirus, ahora irrumpen en los templos en donde escasamente hay un sacerdote celebrando la Santa Misa y dos puñados de fieles debidamente distanciados y con cubre bocas, a los que intimidan y obligan a retirarse, interrumpiendo e irrespetando sacrílegamente la Sagrada Eucaristía, el Sacrificio Perpetuo, «fuente y culmen de la vida cristiana», como le llamó el Papa Juan Pablo II.


Por Carlos Esteban | 24 abril, 2020

“Los policías han entrado armados a la iglesia”, denunciaba el arzobispo en Radio Notre-Dame.

“Esto es inadmisible, porque hay una prohibición formal y explícita de que los agentes de policía entren en un templo llevando armas”.

Dice el comentarista de Infovaticana, Carlos Esteban:

El caso que sulfura al arzobispo de París es similar al que ya se ha reproducido no sabemos cuántas veces en nuestro país [España]. Mientras el padre Philippe de Maistre celebraba una Misa que retransmitía por Internet entraron en su iglesia, San Andrés de Europa, tres agentes armados que pidieron al sacerdote que interrumpiera la Misa. Como quiera que De Maistre se negara, le impusieron una multa.

Solo estaban presentes un acólito, un cantor, un organista y tres parroquianos. De Maistre declaró en la versión online del diario LeFigaro que el sacerdote es la autoridad legal en una iglesia: “Excepto los bomberos, la policía no puede entrar hasta que es llamada por el párroco”. Posteriormente, De Maistre alertó al arzobispo de París, monseñor Michel Aupetit, quien el 22 de abril condenó el incidente.

“¡Allí no había terroristas!”, se indigna Aupetit. “Hay que mantener la sangre fría y acabar con estas payasadas. De otro modo, nos veremos obligados a tomar la palabra y gritaremos muy fuerte”.

Le tomamos la palabra, Monseñor. Al menos nosotros los laicos. Y esperamos que los demás obispos en el mundo sigan su ejemplo, que para algo han sido instituidos también como Autoridad.


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