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Ni «Furia Marica» ni ‘besatones’ inanes…

Los niños, sin importar su raza, cultura o condición socio-económica, merecen el mayor respeto por parte de los adultos.

Teniendo en cuenta que la caridad es una de las virtudes que simboliza nuestra Fe, y considerando que los niños, sin importar su raza, cultura o condición socio-económica, merecen el mayor respeto por parte de los adultos, comparto con los lectores de R+F, en mi condición de ciudadano libre, habitante de una nación que constitucionalmente defiende la libertad de cultos, la siguiente reflexión, a propósito de los acontecimientos acaecidos en el Centro Comercial Andino de Bogotá en los primeros días de la pasada Semana Santa.

El texto está dirigido especialmente a quienes, dentro de la comunidad LGTBI, se han olvidado de que, por encima de todo, en cualquier ciudad del mundo que se precie de serlo debe prevalecer el interés general.

Ciudadano activista de la comunidad LGBTI de Bogotá:

Si le gustan las personas de su mismo sexo, ese es problema suyo. Vívalo con respeto, en la intimidad de su realidad. Ese es asunto de cada pareja, no del resto de mortales que compartimos ciudad con los implicados en esa relación.

Le formulo, para continuar, dos preguntas sencillas, que surgen luego de ver algunas de sus reacciones: ¿A usted y a su pareja les importamos un bledo el resto de seres humanos que vivimos en la ciudad? Los padres de familia que quieren educar a sus hijos siguiendo unos valores que abrazan la sana convivencia, ¿existen para ustedes o les estorban profundamente?

Hablemos sin máscaras políticamente correctas, señor, señora o señorita: tanto usted como cualquier otro ciudadano, debe pagar impuestos. En esos formatos no hay “género”, sólo fechas y montos, amén de una lista interminable de bancos donde se puede cancelar. (Una  calamidad, pero así es esta cuestión, no de otra manera. ¿De acuerdo?).

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Créame que la pasión humana es algo que nadie desconoce, pero eso de andar agarrando o refregando el pene o la vagina de su pareja, en un lugar donde habitualmente están presentes personas de todas las edades, incluyendo niños, digamos un centro comercial o un restaurante, no luce. Es mera cuestión de urbanidad.

De hecho, ese tipo de actos, cuando se hacen en público, violan el Código de Policía. Sí, yo sé que le molesta el reclamo, pero qué le vamos a hacer, es la ley; y si nos da por irrespetarla, caemos en el caos y del caos podríamos saltar a una situación insostenible, donde seríamos testigos de actos que se salen de cualquier límite, donde algunos, Dios no lo quiera, no tendrían inconveniente en hacer valer sus derechos de forma violenta. Casos se han visto a lo largo de la historia. A mí no me gusta eso, pero “la rebelión es lícita cuando la tiranía es insoportable”.

Sí, respetado miembro de la comunidad LGBTI, hablamos de la tiranía que están imponiendo las minorías sexuales al interior de la sociedad. Siendo racionalmente conscientes de la condición de ciudadanos que tanto usted como yo compartimos, de verdad, haga lo que le dé la gana con su pareja, pero en privado. Es su derecho.

Una última observación. Dentro de su comunidad hay ciudadanos que cumplen con la ley, son excelentes empresarios, magníficos hijos y profesionales destacados. La inmensa mayoría de ellos jamás ha cometido actos inapropiados en público ni ha participado en escándalos. Simplemente, porque son seres humanos inteligentes y correctos, que actúan con prudencia y manejan sus relaciones íntimas en la privacidad y con el decoro que merecen.

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Por lo tanto, no es con “Furia Marica” y mucho menos con ‘besatones’ inanes (si no conoce la palabra, búsquela en el diccionario), que se construye una sociedad conformada por ciudadanos que, en medio de sus diferencias, dan la batalla por avanzar en la vida todos los días.

Posdata: Que las minorías LGBTI dejen de aplastarnos con la dictadura de “sus derechos”, pasando por encima de los derechos del resto de ciudadanos. Les recuerdo que todos pagamos impuestos. ¡Felices Pascuas!

Sobre el Autor

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Francisco José Tamayo Collins

Licenciado en Filosofía y Humanidades. Publicista. Especialista en docencia universitaria. Escritor por vocación, guionista y periodista por convicción. Profesor universitario. Amante de la radio online, dirige el programa “Voces en la Periferia”, que transmite por La Sergio Radio. Columnista de opinión en varios portales digitales colombianos. Como sobreviviente de un experiencia cercana a la muerte, desea compartir su testimonio, a través de medios alternativos de evangelización como Razón+Fe.

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2 Comments

  • Muy buena reflexión, se tienen que frenar estos actos sexuales vandálicos y hacer valer nuestros principios y valores, no se puede caer y permitir en sodomia pública.

  • Todo esto se resume en una sola palabra «DEBERES», la gente hoy en dia pelea por DERECHOS Y DERECHOS, y si, tenemos derecho a ciertas cosas pero donde dejamos los deberes para con la sociedad? en donde se termina la linea del derecho y empieza la del deber? Tenemos la obligacion de comportarnos y de respetar la convivencia con los demas, y con ello se debe tener plena consciencia y pensar mas desde el punto de vista de la consecuencia y no del hecho.