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Encuesta deja en evidencia fracaso de promesa del Concilio Vaticano II

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Escrito por Redacción R+F

«Es un fracaso monumental de la Iglesia al pasar su propia tradición», dijo el mediático Obispo Auxiliar de Los Ángeles Robert Barron.

Uno de los cambios radicales conseguidos con el Concilio Vaticano II,  fue la rápida supresión de la misa tradicional,  misa en latín y de cara al Sagrario,  por una nueva liturgia  de cara al pueblo (asamblea) y en lengua  local (vernácula).

 La idea es que con ese cambio las personas podrían comprender mejor el significado de la misa,  la cual se centra en el Sacramento de la Eucaristía,  por el cual las especies del pan y el vino se convierten en verdadera carne y sangre de Nuestro Señor Jesucristo (Transubstanciación).

Sin embargo, una encuesta reciente de la firma PEW que se publicó el pasado 5 de agosto,  reveló que el 69% de los católicos en Estados Unidos creían que el pan y el vino eran un mero «símbolo del cuerpo y la sangre de Jesús»,  mientras que sólo el 31% creían en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Lex orandi, lex credendi, lex vivendi

“Se cree lo que se reza, y se vive lo que se cree”, dice un tradicional adagio católico, y algunos apologistas como Peter Kwasniewski plantean una relación entre los cambios en la liturgia y la creciente confusión y devastación de la fe entre los católicos.

En su libro “Resurgimiento en medio de la crisis: Sagrada liturgia, Misa tradicional y renovación en la Iglesia” Kwasniewski denuncia el humanismo, el racionalismo, el utilitarismo y el modernismo que han predominado en la reforma litúrgica, al timpo que evalúa las posibilidades y limitaciones de una “reforma de la reforma”, iniciada por Benedicto XVI con su motu proprio aclarando que es un derecho de los fieles la celebración de la misa tradicional.

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De hecho, las comunidades religiosas que han conservado o retornado a los ritos tradicionales,  han verificado un resurgimiento en sus vocaciones en los últimos años.

Carmelitas Descalzas en Fairfield, EE.UU.

Es el caso por ejemplo, de Las Carmelitas descalzas en Estados Unidos, quienes en el año 2000 abandonaron la liturgia moderna (Novus Ordo),  desde entonces han visto aumentar sus vocaciones, así como el espíritu comunitario y la alegría en su vida espiritual,  según narra la madre María Estela de Jesús, quien dirige el monasterio de esa comunidad en Fairfield, en una entrevista a LifeSiteNews.com.

Debido a esto en los últimos años no sólo han llenado su monasterio original, sino que se han hecho cargo de otro abandonado y actualmente acaban de recibir la autorización del Obispo de la Diócesis de Harrisburg para construir uno nuevo en su jurisdicción.

«Yo creo que las mujeres jóvenes se sienten atraídas hacia la belleza de la liturgia.  Ellas saben que si Dios existe, , si está en nuestros altares, si se encuentra en el Santo Sacrificio de la Misa, entonces es necesario que sea adorado como lo merece: con belleza y reverencia»,  Dice la hermana María Estela.

Las Carmelitas siempre habían usado las oraciones en latín tanto para la misa como para el rezo del tradicional Oficio Divino (Liturgia de las Horas).  Por eso haber retornado a esa tradición  se sintió como un «guante a la mano»:  «en cuanto retornamos a la forma extraordinaria de la misa y al tradicional rito Carmelita, de pronto todo recobró sentido, todas nuestras costumbres  -logramos entender porque existían – , ya que todas manaban de la liturgia. Mientras que antes de eso, había una especie de desconexión», concluyó.

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