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Análisis Cultura Fe

Cómo se convirtió Colombia en ‘el país del Sagrado Corazón de Jesús’

Basilica del Voto Nacional Colombia
Escrito por Redacción R+F
¡Difunde la cultura de la Vida!

Aunque Ecuador tiene el honor de ser el primer país del mundo que fue consagrado oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María en 1874, la devoción popular convierte a Colombia en el País del Sagrado Corazón.

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Lo que para algunos es motivo de ironía y de burla cuando se refieren a Colombia como ‘el país del Sagrado Corazón…’, en realidad es una historia de fe y de perseverancia por parte de un pueblo que cree y clama al Cielo que restablezca la auténtica Paz y Concordia en nuestro suelo.

A continuación, hacemos un recuento de cómo fue que se llegó a la Consagración de nuestro país al Sagrado Corazón de Jesús, pedida para poner fin a la llamada “Guerra de los Mil Días”.

Basilica del Voto Nacional
Basílica del Voto Nacional

Siempre será conveniente que reflexionemos y profundicemos en el amor de Jesucristo, representado simbólicamente en su corazón de carne, como camino auténtico de perdón, de reconciliación y de paz.

El corazón real y viviente de Jesús, nos invita a meditar en la forma como Él nos amó y padeció por nosotros, a contemplar sus virtudes y sentimientos, y a dejarnos conquistar por su amabilidad infinita. Al mismo tiempo, la contemplación de ese
amor nos debe llevar a pensar también en la poca correspondencia por nuestra parte.

Las Sagradas Escrituras nos relatan cómo Dios continuamente se lamenta de ello. Los santos han escuchado en sus corazones la queja amarga por ese amor no correspondido. Es así como una de las partes esenciales de la devoción al Sagrado Corazón, es precisamente el reconocimiento de que el amor de Jesús por nosotros es en gran medida ignorado y despreciado.

De acuerdo con las revelaciones hechas a Santa Margarita María Alacoque, humilde monja visitandina francesa (1647-1690), Cristo la escogió para que las maravillas de su Amor fueran conocidas por el mundo y difundidos los tesoros de su bondad. Le pidió ser honrado bajo la figura de su corazón de carne, y que se practicara una devoción de amor expiatorio: la comunión frecuente, la comunión cada primer viernes del mes, y la observancia de la Hora Santa.

Sagrado Corazon de Jesus
Sagrado Corazón de Jesús

“Mira el Corazón que tanto ha amado a los hombres… En vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud”.

Luego, en la que sería conocida como la “gran aparición” que tuvo lugar en la octava
de Corpus Christi de 1675, Jesús le dijo a Margarita María:

Y le pidió que se celebrase una fiesta de desagravio el viernes después de la octava de Corpus Christi.

A la muerte de la santa, la devoción se propagó rápidamente entre sacerdotes, religiosos y laicos. Tras la plaga bubónica que arrasó con Marsella en 1720, la ciudad fue consagrada al Sagrado Corazón, ejemplo que rápidamente siguieron otras ciudades del sur de Francia.

Después de muchas solicitudes, finalmente en 1856 Pío IX proclama venerable a Sor Margarita María Alacoque y extiende la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús a la Iglesia Universal. La devoción toma un gran impulso hasta el punto que, al terminar el Concilio Vaticano I, hubo una petición suscrita por casi todos los obispos y superiores de Órdenes religiosas y de más de un millón de fieles laicos para consagrar el mundo entero al Sagrado Corazón de Jesús.

Ecuador tiene el honor de ser el primer país del mundo que fue consagrado oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, en 1874, gracias al Presidente de la República Gabriel García Moreno, quien ordenó la construcción en Quito de la Basílica del Voto Nacional.

El 11 de junio de 1899, León XIII consagró solemnemente a toda la humanidad al Sagrado Corazón, la cual le fue sugerida por la religiosa portuguesa María del Divino
Corazón (perteneciente a la noble familia Drost-zu-Vischering), quien afirmó haber recibido la solicitud directamente de Cristo.

La devoción popular convierte a Colombia en el País del Sagrado Corazón

En nuestro país esta devoción se popularizó a través del apostolado de la oración del Corazón de Jesús, el cual comenzó en 1867 a través de la publicación de la revista El mensajero del Sagrado Corazón, a cuyos esfuerzos se sumaría posteriormente el periódico La defensa católica.

En 1888 el Apostolado de la oración adquiere personería jurídica y su director de entonces, doctor Vicente Restrepo, es nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, firmando ese mismo año el Concordato de Colombia con la Santa Sede.

A partir de 1891 inicia el denominado Plebiscito Nacional, a través del cual se consagraron al Sagrado Corazón un altísimo número de municipios colombianos, desde Riohacha hasta Ipiales y desde Panamá hasta Arauca, abarcando toda la geografía nacional.

Políticos liberales de Ciudad de Panamá, San Gil en Santander y Barbacoas en Nariño, impugnaron la consagración en algunos municipios, logrando que un país desarticulado como la Colombia del siglo XIX, de forma excepcional se integrara alrededor de este debate político, el cual se resolvió en 1894, cuando las consagraciones demandadas fueron ratificadas y la Asociación del Apostolado creció hasta contar con 11.758 centros y 176.270 afiliados en todo el país.

Posiblemente inspirado por la inauguración de la Iglesia del Voto Nacional de Francia en 1891, mejor conocida como la Basílica del Sagrado Corazón, cuya construcción fue ordenada por la Asamblea Nacional como símbolo de restauración
moral y para que cesaran las desgracias de ese país, el Arzobispo de Bogotá Bernardo Herrera Restrepo en 1902, interpretando el deseo de los colombianos por el fin de la Guerra de los Mil Días, propone

“…hacer un VOTO NACIONAL obra de todos para el bien de todos con el cual se perpetúen las oraciones por la paz, la concordia y la unión entre los colombianos y se consiga vivamos todos como hermanos unidos por los vínculos de una misma fe y animados con el fuego de un mismo amor que dimana del Sagrado Corazón de Jesús”.

Templo del Voto Nacional Colombia
Templo del Voto Nacional Colombia

El presidente José Manuel Marroquín respondió a la petición a través del Decreto 820 del 18 de mayo de 1902, en el que se hace el Voto y se ordena cooperar en la edificación de la iglesia en honor del Sagrado Corazón. El 22 de junio de ese año se realizó el acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús y unos meses después, en octubre y noviembre se firmaban los tratados de Neerlandia y Winsconsin, con los que se ponía fin a tres (3) años de guerra entre liberales y conservadores. A partir de ese día, se declara al Corazón de Jesús patrono de Colombia.

La Ley 1ª de 1952 declara una fiesta nacional de “Acción de Gracias”, ordenándose renovar anualmente la consagración oficial de la República al Sagrado Corazón. Ese año hubo una gran movilización en Bogotá, acompañando al Señor Caído de Monserrate, el cual bajó hasta la iglesia de San Francisco, desde donde fue llevado en procesión hasta el Voto Nacional.

Esta tradición convirtió al Sagrado Corazón de Jesús en uno de los íconos más queridos de los colombianos, hasta el punto que servía para identificar plenamente nuestra identidad nacional refiriéndose a Colombia como “el país del Sagrado Corazón”.

Con el tiempo, y en particular después de la aprobación de la Constitución Política de 1991, los grupos secularistas radicales tomaron un nuevo aire en su batalla contra los valores y las tradiciones cristianas de nuestro país, hasta el resurgimiento del actual sectarismo anti cristiano que permea a las Cortes y a otras instancias de los poderes públicos. De ello hablaremos en un próximo artículo.

Por lo pronto, baste concluir que pese a los intentos por acallar todo vestigio de devoción y reverencia a Dios, único y auténtico regente de lo creado, incluidas las naciones, Colombia es una tierra consagrada y la mayoría de los colombianos son fervientes devotos del Sagrado Corazón, al cual no cejan de clamar para que “cese la horrible noche” y el Señor restablezca la Paz y la Justicia, de modo que nuestra nación sea luz y ejemplo para el mundo. Porque Dios honra la fe de los creyentes.

Nota de la Redacción: texto tomado y adaptado por el Director, de la segunda edición impresa de Razón Más Fe.


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