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Familia

“No heterosexuales” siguen teniendo mala salud mental, ¿de quién es la culpa?

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Escrito por Redacción R+F

Estudio de Nueva Zelanda encuentra que ya son el 18% de la población quienes pertenecen a “minorías sexuales”.

Dos investigaciones recientes confirman que tienen mayor riesgo de depresión  y pensamientos suicidas, en especial quienes se identifican como bisexuales, condición que afecta mayoritariamente a las mujeres.

De acuerdo con la última encuesta de Bienestar Social en Nueva Zelanda, sólo 6 de cada 10 personas que se identifican como bisexuales reportan tener una vida satisfactoria, mientras que el 30% considera que tiene una mala salud mental, comparado con 8 de cada 10 y el 20% del resto de la población, respectivamente.

Por otra parte, una investigación de la Universidad de Otago  encontró que quienes se identifican con las minorías sexuales tienen dos veces más posibilidades de tener mala salud mental frente a la población heterosexual.

Nuevamente, quienes se identifican como bisexuales tiene la peor salud mental, al tener el doble de reportes de depresión y cinco veces más pensamientos suicidas.

En general los LGTB reportaron casi el triple de síntomas de ansiedad y el cuádruple de pensamientos suicidas.

Comunidad lgtb estable, pero homosexualidad se difunde rápidamente

En cuanto a la extensión del fenómeno homosexual,  ambos estudios ofrecen una visión contrastante.

Mientras que la encuesta de Bienestar Social  sólo el 1% se identificó como homosexual y otro 2.5% como bisexual u otros, el de Otago reportó que el 18% de la población corresponde minorías sexuales,  yendo más allá de la autoidentificación y teniendo en cuenta el comportamiento, las experiencias, la atracción, la identidad, los sentimientos y fantasías sexuales.

Este último resultado se debe a que la investigación parte del concepto de fluidez sexual, y a que por ser un estudio longitudinal realizado a lo largo de 17 años, incluyó en la categoría de “minoría sexual” a aquellos que en algún momento de su vida tuvieron inclinaciones o experiencias homosexuales.

De acuerdo con los investigadores estos hallazgos confirman que la sexualidad es fluida,  y que este fenómeno  se centra principalmente en las mujeres, quienes representan el 76% de aquellas personas que han pasado por una etapa homosexual.

De acuerdo con el análisis de Mercatornet sobre los resultados de estas investigaciones,  la presión cultural en los adolescentes facilitaría la experimentación lésbica en las mujeres,  así como él fracaso y desilusión matrimonial impulsaría a las mujeres a asumir identidades bisexuales y lésbicas.

¿Homofobia, estrés de las minorías o conductas desordenadas?

El estudio de Otago descartó que fuera la “transición” a una minoría sexual la que estuviera relacionada con los problemas de salud mental, sino que el factor negativo relevante era la “pertenencia” a uno de estos grupos.

En cambio, el haber experimentado situaciones severas de abuso sexual o madres demasiado controladoras, resultaron ser los factores más fuertes  a la hora de predecir situaciones de “fluidez sexual”.

Este y otro estudio de la misma universidad en 2010, encontraron que  experiencias negativas de la infancia tienen una correlación con la identidad bisexual y homosexual.

Luego de estudiar 14 variables relacionadas con el contexto familiar y las experiencias de la infancia,  se encontró que el abuso sexual en la infancia así como la inestabilidad emocional en la adolescencia están relacionados con los problemas de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas.

Sin embargo, la conclusión de los investigadores fue que los problemas de salud mental podrían explicarse por una especie de “homofobia internalizada”, así como por el estrés propio de pertenecer a una “minoría sexual”,  especulación que parece tener poco sustento científico y ser más bien una forma de rendir pleitesía a la corrección política que domina el tema.


Imagen de Sharon McCutcheon (Pixabay)

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