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Familia

«Los niños no deben salir aún», advierte connotada pediatra

Pediatra María Buades
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Escrito por Redacción R+F

«¿Qué preferimos, encerrarlos en casa sanos o encerrarlos en casa enfermos?…».

Se trata de María Buades, reconocida y experimentada pediatra, quien hace sabias advertencias sobre las precauciones que se han de tomar, y que los padres de familia no atinan a anticipar, tal vez algo desesperados por tener confinados a sus hijos pequeños.

Esta profesional aconseja claramente y con un sólido fundamento psicológico y basado en adecuadas pautas de crianza, ofrece alternativas a las actividades comúnmente asumidas por los padres como «normales» o incluso como «excepcionales»; entre ellas, propone que el tiempo dedicado a la televisión y a los video-juegos sea mínimo, y en cambio haya una mayor y más colaborativa participación en las actividades del hogar.

Así mismo, propone mantener –en lugar de descuidar– los horarios de algunas actividades y rutinas como las comidas y la realización de ciertas tareas. También habla de la necesaria sensibilidad y empatía ante el sufrimiento de los demás, especialmente si se trata de un ser querido, de un pariente o de alguien cercano.

El diario El Mundo, de España, dialogó con esta reconocida pediatra de las Islas baleares. De la entrevista –que invitamos a leer completa en el sitio web del diario– extractamos algunos apartes de particular interés para nuestros lectores. Esta es la nota que presenta El Mundo:

Pediatra advierte que los niños no deben salir aún
Pediatra advierte que los niños no deben salir aún

«Tras tres semanas de confinamiento, son muchos los que reclaman que se permita salir a la calle de forma controlada a los menores, sobre todo cuando se trata de niños muy pequeños. Al respecto hay pocas voces en Baleares más autorizadas en pediatría que María Buades. La doctora lo tiene muy claro»:

«Es imprescindible darse cuenta de que el mal menor es que los niños se queden en casa. No podemos permitirnos todavía que salgan a la calle».

A partir de su afirmación de que «las evidencias demuestran que afortunadamente esta enfermedad afecta de forma muy suave a los niños», el periodista le pregunta:

P.- Entonces, ¿por qué no darles un poco de aire?

R.- Lo que debemos plantearnos aquí es la siguiente pregunta: ¿qué preferimos, encerrarlos en casa sanos o encerrarlos en casa enfermos?…

Luego de aclarar que la atención a los bebés que requieren vacunas es inaplazable, y después de otras preguntas, responde a estas:

P.- ¿Cuál es el mejor sistema para controlar en casa a los menores?

R.-Debemos crear una rutina que en la medida de lo posible sea lo más parecida a la que ellos ya estaban acostumbrados. Que ayuden en las labores de casa les hace sentirse partícipes de la realidad.

P.- Y en cuanto a la alimentación, ¿cómo actuar?

R.- Es básica. Lo es para los adultos, pero por supuesto mucho más en el caso de los pequeños. Debo insistir en el orden y, sobre todo, en respetar escrupulosamente el horario de comidas al que ellos estaban acostumbrados. Hay que evitar alimentos ultraprocesados, bollería industrial y bebidas azucaradas. Es imprescindible que coman mucha fruta, mucha verdura, y que se hidraten sólo con agua. En cuanto al consumo de hidratos de carbono, no veo problemas en que coman pasta, arroz o pan, pero sí hay que prescindir de galletas, postres lácteos azucarados o cosas por el estilo. Pensemos que ellos no tienen ahora posibilidad de quemar todas esas calorías. Su organismo está acostumbrado a moverse continuamente y ahora no pueden hacerlo. Por eso la alimentación correcta es fundamental.

P.- ¿Hay que ser más permisivos en cuanto a su ocio?

R.- Estamos en una situación extraordinaria, pero sí que hay que intentar ocupar su tiempo de ocio en juegos manuales antes que visuales para impulsar su creatividad. Es un buen momento para darles premios del estilo de «cuando acabes los deberes tendrás media hora de video juegos», pero lo que no pueden es tener recreo todo el día. Dejarles que cojan el mando de la TV o de la consola y que hagan lo que quieran es un error porque luego va a costar muchísimo volver a ponerles en vereda. Nunca hay que permitirles que tengan el control.

P.- ¿Qué secuelas les quedarán tras este confinamiento?

R.- Afortunadamente el cerebro de un niño tiene mucha plasticidad y cuando recuperen la rutina normal de su día a día interiorizarán todo este confinamiento como si para ellos hubieran sido unas vacaciones. Ahora es normal que se sientan más irritables y que les cueste mucho más dormir.

P.- ¿Y cómo evitarlo?

R.- Si nosotros estamos cada vez más irritables, ¿cómo no lo van a estar ellos? Los niños son esponjas de lo que ven en su casa. Aunque nos sintamos mal debemos transmitirles a nuestros hijos una imagen positiva a toda costa. A ellos puedes convencerlos de cualquier cosa si se la vendes bien.

P- ¿Y los adolescentes?

R.- A los adolescentes hay que hacerlos partícipes de lo que sucede. Hay que explicarles lo que están viviendo los adultos para que entiendan la situación. No hay que tener miedo de eso porque ya pueden asimilarlo.

P.- ¿Cómo actuar si el afectado es un familiar cercano?

R.- En ese caso hay que ser muy sensible con lo que puedan sentir los niños. Qué tal algo así como «ahora que el abuelo se ha ido al hospital, ¿qué te parece si le hacemos un dibujo y se lo mandamos porque él te echará mucho de menos?». Debemos hacerles ver a nuestros hijos que nosotros entendemos perfectamente que para ellos también es muy importante la pérdida que están sufriendo.


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