El Papa y la Verdad: distinguir, no confundir.

«Jesús le responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre si no es por medio de mí”» (Juan 14:6).

Es ya lugar común que a cada declaración de un Romano Pontífice le siga una tempestad mediática. El asunto no se remite sólo al hecho de interpretar de manera equívoca una respuesta, sino servirse de ella para ofrecer una visión interesada de algunos temas y, con ella, introducir confusión sobre la Verdad y ofrecer una imagen deformada de la Iglesia. Se está al acecho de cualquier cosa para proclamar la novedad y exhibirla como un giro en materia de doctrina.