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Ora et labora

«Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas«.


Lc 12, 32-48.

Estar en vela, despiertos y en servicio cristiano es la mejor forma de aguardar al Señor que llega. Ante la «tensión escatológica» la mejor espera es mantener una postura activa de oración y servicio, es decir; vivir en la íntima unión con el Señor y en el despliegue de la vida en la caridad. No podemos relajarnos con esta exigencia del dueño de la casa.

El Evangelio nos propone mantener la ropa de trabajo, no olvidar que somos criados o servidores en su Casa, cristianos católicos que cuidan del ritmo de la oración para estar siempre prestos a la vigilancia. El Cristiano posee en sí el tesoro que le merece atenta custodia.

Como bautizados y servidores, no podemos quedarnos dormidos en los laureles ante la certeza de los renovados reencuentros con el Señor, todos los días son escenarios de reencuentro con Su Misericordia, por eso hemos de mantener ceñida la cintura y encendidas nuestras lámparas.

Vale la pena advertir aquí que ciertos mensajes o revelaciones privadas en nuestro tiempo no son captados en un propósito integral con la exigencia evangélica, no pocas veces siembran lo contrario en sus seguidores, es decir; generan una evasión del servicio y hasta del compromiso eclesial, una especie de fuga mundi al recluir a sus adeptos en una burbuja de los «seleccionados que se deben apartar» mientras el mundo reclama nuestro testimonio de servicio y constructores de Reino.

Esta comprensión deficiente causa la desestima por la transformación de las realidades presentes y hasta una espantosa parálisis y desconfianza. Muchos fieles terminan degenerando en una fe mezquina, intimista y evasora, desprendida de la comunión eclesial.

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Tengamos en cuenta; nuestro trabajo está en pedir y procurar aquello de hacer «presente el Reino» entre los hombres, es lo que pedimos en el Padrenuestro, y el equilibrio para lograr la concreción de ese don y tarea entre nosotros es «ora et labora«, es decir; mantener ceñida la cintura y las lámparas encendidas.

Sobre el Autor

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Miguel Salvador Fernández Ospino

Nació en Fundación, Magdalena. Esposo y padre de Familia, servidor de la Iglesia Católica en la familia espiritual de la Casa de la Misericordia. Actualmente se desempeña como Coordinador General para la Pastoral de su Comunidad.

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