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Mujer perdió tutela contra campanas de iglesia que le causan ‘migraña’

Parroquia Nuestra Senora de los Dolores Pensilvania Caldas
Escrito por Redacción R+F

La persona era extraña al lugar, y no se supo más de ella después de interponer la tutela.


Según informa en su cuenta de Twitter el portal “Totus Noticias“:

“En revuelo estaban los fieles católicos del municipio de Pensilvania, Caldas, esperando si se silenciaban o no las campanas y el reloj de la iglesia como producto de una tutela interpuesta por una mujer que alegaba afectaciones de salud”.

Además de la evidente animadversión hacia el tradicional toque de campanas de los templos, lo insólito es que la persona llegue hasta el extremo de alegar dichas afectaciones “a raíz del ruido”.

Pero, como bien lo informa el medio, en su nota tomada de Laura Usma Cardona, “La respuesta salió a favor de la parroquia”. Aunque también, de una manera bastante insólita, “al párroco de la iglesia se le recomendó un horario para tocar las campanas, pero será su decisión”.

¿Desde cuándo el repique de campanas, que no sólo se hace con la hora sino con motivo de celebraciones y de festividades solemnes, está sujeto a “recomendaciones” de horarios o a indemostrables relaciones de causa-efecto con las afecciones particulares de personas que las atribuyen sin más a su toque?

¿Y por qué estas personas suelen irse por la vía jurídica para que se proceda a silenciar todo lo relacionado al culto y a la Liturgia Católica? ¿Acaso no los afectan la televisión, los parlantes de las carretillas de ventas y tantas otras fuentes de ruido que disarmónicamente abundan y que suelen rebasar todos los límites permisibles en materia de decibeles?

Este es el texto del fallo que niega la absurda petición:

“Negar por improcedente la presente acción de tutela invocada por la señora Mónica Aldana en contra de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Pensilvania, Caldas, en cuyo trámite se ordenó la vinculación de la alcaldía municipal, la Diócesis de la Dorada-Guaduas, Corpocaldas y la Inspección de Policía del municipio, ello de conformidad a los razonamientos que cimientan la motiva de esta providencia”, sostuvo en el fallo la juez del municipio, Jenny Carolina Quintero.

Aunque “De esta manera, se niega la solicitud presentada por Aldana dos semanas atrás y en la cual pedía que se silenciaran el campanario y el reloj de la parroquia porque este sonido no le permite dormir y le causa estrés”, no dejan de ser absurdas la atribución de ruido así como la “recomendación a la Parroquia para que, basada en el informe técnico rendido por Corpocaldas, evalúe su emisión de ruido medido en decibeles”.

Ahora bien, llama la atención ver cómo llega una persona extraña a un pueblo a hacer el alboroto, sentar “precedentes” y luego desaparecer, como reporta la nota:

Respecto a la accionante de la tutela, quien no era oriunda del municipio y había llegado a vivir allí hace alrededor de tres meses, no se supo más después de interponer la tutela.

A continuación citamos algunos apartes del texto de la publicación.


Además de considerar improcedente este recurso, la juez indicó en un autoaclaratorio del fallo que le recomendó al párroco de la parroquia suspender el funcionamiento del campanario en el horario comprendido entre las 9:00 de la noche hasta las 07:00 de la mañana ,considerando que el ruido de fondo disminuye y que en este período las personas están descansando.

“Es una recomendación a la Parroquia para que, basada en el informe técnico rendido por Corpocaldas, evalúe su emisión de ruido medido en decibeles. (…) sin que ello -en momento alguno- correspondiera a una orden judicial”, dicta el documento.

Así las cosas, quedará en manos del párroco revisar el informe presentado por la Corporación Autónoma Regional de Caldas, aunque en pasadas ocasiones el presbítero había indicado que suspender el reloj implicaba dañarlo, pues este no es electrónico, sino mecánico, es decir, de cuerda e impulsado por partes de hierro muy pesadas que deberían ser suspendidas cada noche y reactivadas en la mañana.

Y es que el reloj lleva años instalado en este templo católico, pues fue donado por un hombre destacado en la historia del municipio pocos años después de la llegada de los colonizadores al lugar.

“Para nosotros ese sonido es parte de nuestro patrimonio y nuestra cultura y la verdad es que la comunidad está de acuerdo con el sonar de las campanas y el reloj. Como municipio nos sentimos complacidos con la decisión“, indicó el alcalde del municipio, Jorge García.

Respecto a la accionante de la tutela, quien no era oriunda del municipio y había llegado a vivir allí hace alrededor de tres meses, no se supo más después de interponer la tutela.

“Entiendo que ya no vive acá y se fue. Comprendemos su inconformidad, pero creo que es un tema de costumbre, porque nadie se había quejado antes de esto. Parar el reloj no es fácil por sus características y la comunidad está de acuerdo con que suenen”, apuntó el mandatario de los pensilvenses.

Tomado de: Laura Usma Cardona


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