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Escrito por Redacción R+F

Con la cuarentena cae el ‘rating’ de las novelas de Caracol y RCN

Según informa el portal Las2orillas, el reporte en la sintonía o “rating” de las telenovelas de los dos canales privados de mayor audiencia en Colombia, y competidores naturales, cayó de manera abrumadora.

La cuarentena ya comenzó a golpear el rating de las novelas de Caracol y RCN – Las2orillas

Después de casi dos meses de cuarentena obligatoria para frenar la pandemia del COVID-19 la programación en horario prime de los canales nacionales ha cambiado. Por un lado, en Caracol se dejó de emitir el programa A Otro Nivel, que tenía una audiencia de hasta 14 puntos de rating cada noche.

Después de casi dos meses de cuarentena obligatoria para frenar la pandemia del COVID-19 la programación en horario ‘prime’ de los canales nacionales ha cambiado. Por un lado, en Caracol se dejó de emitir el programa A Otro Nivel, que tenía una audiencia de hasta 14 puntos de rating cada noche. Por el otro, RCN dejó de emitir sus exitosas telenovelas Pa Quererte y Enfermeras, que habían logrado sacar al canal de una crisis en la que estuvo durante varios años.

Aunque la cuarentena aumentó las cifras del informativo de Caracol, solo una de las producciones del canal logró superar los 10 puntos de rating en la última semana. Se trata de La Venganza de Analía, telenovela que fue estrenada en medio de la cuarentena. Sin embargo, el bajonazo en audiencia es generalizado en los dos canales. A continuación las cifras del pasado lunes 11 de mayo.Rating Colombia@RatingColombia

Lunes 11 de Mayo:
1 #LaVenganzaDeAnalía 12.8
2 @NoticiasCaracol 10.4
3 #ElGeneralNaranjo 9.6
4 #AmorSincero (R) 9.2
5 #TresMilagros (R) 8.9
6 #Diomedes (R) 8.186


Como se ve, el reporte da cuenta únicamente de las cifras, sin aventurarse a establecer las causas, lo cual pudiera hacerse –al menos de manera comparativa– considerando los niveles de audiencia de servicios como “Netflix” y los distintos paquetes de canales, según horarios y títulos emitidos por ellos.

Si la audiencia no ha “migrado” hacia otros servicios similares que compiten directamente con estos canales, habría que considerar entonces que la caída es directamente proporcional al uso de la televisión y ver si, inversamente, ha aumentado el consumo de internet. De ser posible, sería importante conocer si las emisiones vía “streaming” se han abierto paso entre los consumidores habituales de televisión, y saber en qué horarios y con qué tipos de contenidos.

Al menos desde el punto de vista religioso, se sabe que distintas comunidades y parroquias han comenzado a ofrecer sus servicios transmitiendo las eucaristías, reflexiones, catequesis u horas de adoración, entre otros, pese a las dificultades técnicas o de velocidad en el internet. Y tienen cada vez más posicionamiento y un público segmentado y fiel, al menos a ciertas horas. De modo, pues, que la ampliación de este menú, podría ser uno de los factores de incidencia. Y sería interesante conocer en mayor profundidad las causas de esta preferencia por parte de las distintas audiencias.

Precisamente, en uno de sus videos editoriales recientes, el Padre Santiago Martín mencionó que se había disparado el consumo de internet, y que los dos tipos de contenidos con más alto consumo son, respectivamente, la pornografía y los programas religiosos. No especificó si solo en España o en el mundo como una tendencia generalizada, ni dio cifras exactas.

La prolongación de la cuarentena ha traído consigo el replanteamiento de los hábitos así como de las relaciones familiares dentro del hogar. Es imposible imaginar una familia pasivamente sentada o acostada todo un día en función de la televisión. La alternativa es la segmentación y la realización de actividades en función de los grupos de edad y los roles de sus miembros.

Tal vez la lectura y las actividades artísticas y creativas son una de las variables de “consumo” que están reemplazando a la televisión o al internet, al menos en aquellas familias en las que hay niños, y según su nivel cultural y educativo.

Es presumible que en cuarentena la gente no sólo se dedica a consumir contenidos. Quizás hayan aumentado las interacciones en redes sociales. Pero es un hecho que la violencia doméstica e intrafamiliar se han agudizado, habida cuenta de las disfuncionalidades y tensiones familiares que se manifiestan ante una situación de convivencia permanente y obligada, y que algunos hábitos como el consumo de licor o de alucinógenos no desaparecen ante tal presión.

Además de las cuestiones de salud mental implícitas en una cuarentena obligatoria y prolongada, en medio de las acuciosas problemáticas sociales y familiares, la pregunta es: ¿Qué están haciendo las personas? ¿A qué se dedican? ¿A dónde se fueron los habituales consumidores de la televisión, particularmente de las telenovelas?


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