Vida

La esquizofrenia moral de Patarroyo

Escrito por Redacción R+F

Recientemente el doctor Manuel Elkin Patarroyo habló con la Revista Semana sobre el Zika, entrevista en la que se reveló como uno de los más claros representantes de la Cultura de la Muerte en Colombia (Ir a entrevista).

Sus palabras despejan la ambigüedad que generalmente presentan las posiciones a favor del aborto legal, al tiempo que nos alertan sobre la rapidez con que la opinión pública tolera y se acostumbra a puntos de vista que atentan contra la dignidad humana, y que finalmente degradan la sensibilidad moral de la sociedad.

A continuación, ofrecemos a nuestros lectores una disección intelectual de las lamentables declaraciones dadas a Semana, por nuestra otrora gloria de investigación científica nacional.

M.E.P.: No soy partidario del aborto, soy profundamente religioso y respetuoso de la vida, pero una cosa es el debate ético y religioso y otra el científico y de salud pública. Un microcefálico es un niño especial, totalmente dependiente, que prácticamente no tiene ninguna posibilidad de desarrollo cognitivo. Eso es una carga muy dura para unos padres, para una familia y para una sociedad, que ahora el zika puede disparar. Más allá de las discusiones religiosas, el aborto es legal en Colombia en ciertos casos, y este puede ser uno de ellos. Creo que esas mujeres tienen el derecho de tener información que les permita decidir si abortan o si siguen adelante con su embarazo.

  1. Frente al acto de acabar con la vida de un ser humano en gestación, a Patarroyo lo único que le preocupa es lo que diga la ley, si dice que se puede abortar, concluye “esas mujeres tienen el derecho…”. Pero todos sabemos que las leyes pueden ser injustas, o como decía Santo Tomás de Aquino, “inicuas”. A nadie se le ocurriría decir “si las leyes permiten la tortura de los indígenas, pues el Estado tiene el derecho de…”. Cualquier persona de buena voluntad está llamada a hacer un juicio ético sobre las leyes, cuando estas afectan gravemente el orden social y la justicia.

El elección de Patarroyo de “suspender el juicio moral” ante una acción tan grave y desnaturalizadora como es el aborto legal (en la que una madre desecha la vida de su hijo con la complicidad del Estado y la sociedad), debería disparar todas las alarmas en una sociedad mentalmente sana. Son ese tipo de personas las que han hecho posibles las más grandes atrocidades de la historia. De hecho, en los Juicios de Núremberg (proceso para juzgar los crímenes contra la humanidad cometidos por la dirigencia nazi), no se utilizaron las normas vigentes en Alemania (que hacían legales todas las barbaridades cometidas), sino las normas de las naciones civilizadas. Y quienes fueron responsables de esas muertes no pudieron excusarse del cumplimiento de órdenes superiores, ya que fueron juzgados porque tenían “opción moral” diferente: la de no participar en el genocidio.

El discurso de Patarroyo, que no es original sino preocupantemente común entre la élite académica y política, lo que hace es desconocer la ley natural que está inscrita en el corazón de todos los seres humanos. Una vez que alguien da ese paso, termina sometiendo su voluntad y su libertad, y puede fácilmente convertirse en cómplice de los regímenes políticos más atroces.

Escena de la película “Vencedores o vencidos. El juicio de Núremberg”, 1961:

  1. Al referirse a los bebés con microcefalia como una carga muy dura para sus padres y para la sociedad, está aceptando el aborto como una forma de “limpieza social”. Tal vez el término sea duro, pero por más que se le quiera dar un aire de legitimidad en el hecho de estar amparado en unas causales legales, lo que se busca es que las personas que no cumplan un estándar de calidad dejen de existir, sean borradas de nuestra sociedad cada vez más “perfecta”.
  2. Gracias al millonario mercadeo realizado por las organizaciones pro aborto en nuestro país, se ha generado la impresión que cualquier malformación permanente en un bebé en gestación, ofrece cobertura legal a la decisión de abortarlo. Sin embargo, la sentencia C-355 de 2006 que casi nadie ha leído, claramente dice que en Colombia pueden ser abortados los bebés que no pueden sobrevivir al parto, es decir, que tienen “una malformación incompatible con la vida”, en palabras de la Corte Constitucional.

Lo más grave de esta estrategia de des-información es que crea una costumbre social según la cual sólo merecen nacer los bebés “perfectos”, en tanto que quienes han nacido con esos problemas son en consecuencia “errores”. Algo que poco a poco va cambiando la valoración de las personas que viven con complicaciones serias de salud, o con alguna forma de discapacidad, haciendo más difícil la solidaridad social, mientras beneficia a las entidades que se lucran del aborto, ya aumentan sus “ventas de servicios abortivos” aprovechando el fraude al marco legal existente, el cual se soluciona fácilmente diciendo que el aborto se realiza por la causal de “salud mental”, que da para que el aborto sea un método de planificación natal más.

  1. Es común entre personas a las que aún les queda algún reato de conciencia por su complicidad con acciones moralmente inaceptables, pretendan salvar su integridad ética diciendo que “personalmente no están de acuerdo”. Esta postura es tan profundamente contradictoria, que sería chistosa de no tratarse de un tema tan cruel como el aborto. ¿Cómo responder a alguien dice estar personalmente en contra del maltrato físico contra la mujer, pero que respeta a quienes desde su visión étnica lo practican como algo común y corriente, o que personalmente no esclavizaría a nadie, pero que si en otros países se permite, es su derecho y hay que verlo desde un punto de vista económico?

Si una persona está claramente convencida de una injusticia grave (quitarle la vida a una persona inocente), un sentido natural de solidaridad social debería llevarle a condenar semejante acto sin atenuantes. Se necesita tener doble personalidad para decir “soy profundamente religioso”, es decir, soy plenamente consciente de las exigencias morales que hace Dios sobre el respeto a la vida de todo ser humano, y de mi deber para trabajar en la construcción del bien común, para lo cual en primer lugar debemos buscar el establecimiento de leyes justas; para luego, en el mismo párrafo, y sin despeinarse, decir que el aborto es un derecho de la mujer. Bueno, a menos que haya querido decir: soy profundamente respetuoso de la vida que aprueba los actuales estándares de calidad, y procuro religiosamente quedar bien las corrientes que estén de moda en el mundo.

Imagen: Semana.com
Fuente: Semana.com
Para saber más:
http://www.menschenrechte.org/lang/es/strafgerichtsbarkeit/genocidio-base-nuremberg
https://en.wikipedia.org/wiki/Nuremberg_principles

 

  • TODO POR EL DIOS DINERO, comodidad, productividad, ciencia, cálculo de egos. La vida deber siempre seguir por si misma, aún las peores previsiones, que a veces se equivocan los medicos en sus pruebas del embarazo.