Vida

De comité parroquial a fundación provida: Pasos por Amor

Escrito por Alexandra Serna

Concierto de Mater Band en la presentación de la Fundación en Cajicá, el 21 de octubre/Cortesía.

Esta organización que nació en Cajicá (Cundinamarca) podría considerarse un caso de éxito en la formalización de la obra provida en Colombia. Se constituyó este año y ya cuenta con un hogar de paso para madres gestantes que deciden no abortar o son susceptibles de hacerlo por factores como la violencia intrafamiliar.

Ante el imaginario en algunos grupos de la sociedad de que ser “provida” es ser reaccionarios frente al aborto, reman contracorriente más de 80 organizaciones en Colombia, entre fundaciones, albergues, plataformas de participación ciudadana, universidades, diferentes diócesis, parroquias y movimientos de laicos, demostrando que promover y defender la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural es, por el contrario, un camino de innovación y creatividad a favor de los más débiles.

Un ejemplo tangible de esto es la Fundación “Pasos por Amor”, la cual nació formalmente hace unos meses en Cajicá (Cundinamarca) después de dos años arduos de trabajo desde el comité provida de la parroquia de La Virgen del Rosario de Calahorra. Su labor ya trascendió a la Alcaldía Municipal y a la empresa privada, articulando esfuerzos en favor de cientos de madres gestantes de escasos recursos, adolescentes, hombres y mujeres con secuelas postaborto y ancianos.

“Todo comenzó cuando conocimos la campaña Fecundar Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia, que promueve la implementación de comités provida en las parroquias para sensibilizar, formar y actuar, por ejemplo, con la entrega de los kits provida a las mujeres embarazadas. Además, una compañera, Ana Karina Carrero, tiene un hogar de paso en Cúcuta para estas mamás desde hace seis años y queríamos abrir uno en Cajicá, por lo cual hicimos el año pasado un concierto con el cantante católico Felipe Gómez para recaudar fondos y abrirlo”, relató María Inés Espinosa, Directora de la Fundación.

Nancy, de 19 años, es una de las más de 10 mamás que se han beneficiado a través del Albergue Mujeres Embarazadas y Nacidos (Amen), programa bandera de “Pasos por Amor”: “a todas las mujeres les digo que salgan adelante, lúchenla por sus hijos, no se dejen vencer. Lo único que uno tiene en su vida es el amor de sus hijos y la capacidad de salir adelante por ellos es lo más maravilloso. Ellos no tienen la culpa de los errores de los padres. No les hagan daño”.

El hogar de paso acoge a las mujeres gestantes en cualquier punto de su embarazo hasta que el bebé cumple los seis meses, tiempo en el cual ellas han sido capacitadas y empoderadas, y si tienen más hijos, también los reciben. “Estamos trabajando con la Comisaría de Familia, la cual nos está enviando personas víctimas de violencia intrafamiliar y con otras necesidades”, agregó María Inés.

Capacitación para la generación de empleo

En Cajicá, según cifras entregadas por la Secretaría de Salud a la Fundación, hay más de 200 madres gestantes entre 15 y 21 años, que junto a madres cabeza de hogar corren el riesgo de “caer en el mismo círculo de pobreza y violencia, porque no han tenido educación con respecto al tema de la vida y pueden ser así susceptibles para el aborto”, explicó la Directora de “Pasos por Amor”.

Por esto resulta tan esperanzador el convenio que se realizó con Cotelco Bogotá para capacitar a las madres cabeza de hogar en el servicio hotelero y que sean incorporadas en el sector. El siguiente paso será la articulación con las secretarías de Educación, Salud y Productividad para definir acciones que favorezcan la vida y la familia.

¿Cuál fue la clave?

“Uno, haber conocido de primera mano el programa Fecundar Vida de la Conferencia Episcopal, y luego la actitud de apertura del padre Guillermo, mi párroco, quien un día nos dejó dar un testimonio de una mujer que había abortado al final de misa y ahí mismo se apuntaron cinco personas al comité provida, que todavía funciona”, respondió María Inés, quien agregó, entre risas, que a punta de charlas para jóvenes sobre castidad, la venta de la “empanada provida” y otras actividades se fueron sumando los esposos e hijos de las primeras voluntarias y demás personas.

Otra clave, según ella, ha sido trabajar en unidad con la Iglesia Católica, puntualmente con la Diócesis de Zipaquirá, a la cual pertenece Cajicá, así como participar en las marchas anuales por la vida que organiza la plataforma ciudadana Unidos por la Vida. “Es muy hermoso ver cómo el Espíritu Santo es un ‘polvorín’: uno hace una cosa y él multiplica esto a la ‘n potencia’”.

María Inés Espinosa es, además, testimonio de que trabajar para Dios sí paga: “decidimos abrir la Fundación para desarrollar algo más formal como un proyecto de vida, no como un voluntariado. Pensamos que esta es una forma real de trabajo que fortalece la obra provida”, concluyó.

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    Felicitaciones a todo el equipo por decir sí al Señor y a la vida, un abrazo