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Uribe prepararía su retiro ¡Gracias por todo señor presidente!

En los albores de una dictadura…

En las semanas siguientes a la primera vuelta para la elección del presidente, imperaba el desconcierto nacional, ante la expectativa del movimiento de las facciones de izquierda respecto del candidato de su extremo a la segunda vuelta, comenzaron a difundirse temores de dictadura, irónicamente, entre aquellos que defienden tales modelos en el extranjero.

La salida de Álvaro Uribe Vélez de la esfera pública emplazará la fortaleza ideológica e institucional del Centro Democrático, en defensa de los ideales sociales, políticos y económicos que representa, en el concierto nacional, este partido y que, más relevante aún, constituyen el legado del expresidente para el futuro.
En las redes sociales y las recurrentes cadenas de whatsapp se leía con vehemencia que el triunfo de Iván Duque por el Centro Democrático constituía el nacimiento de una dictadura y “el regreso al poder del más sanguinario dictador de la historia de Colombia, Álvaro Uribe Vélez”… Las increpaciones y desvaríos continuaban, insistiendo en que sería Uribe quien dominaría la voluntad del nuevo presidente, mientras a su vez, presidiría el Senado y bajo los manteles del nuevo gobierno, promovería la eliminación de las cortes, para crear una nueva institución judicial, maleable y a su servicio.

Durante semanas debimos leer, escuchar y soportar las diatribas confeccionadas en los fortines de la izquierda, con la ilusión de ser chispa en medio de un reguero de pólvora, con  alusiones al surgimiento de la dictadura alemana, a la posible clausura del Congreso o cualquier otra cantidad de fascinantes historias que concluían con un Álvaro Uribe demonizado, poseído, sediento de sangre  y de poder, asumiendo y unificando todos los poderes de la República en él.

Todo por la Patria

Sin embargo, concluido el proceso electoral, del animal político que se dice es Uribe, no queda sino la desdibujada imagen que pintan los medios de comunicación y los actos de un hombre que lo ha dado todo por la Patria, que solo indican reconocimiento al nuevo presidente electo, una moderación diáfana y su característica humildad que le han permitido mantenerse lejos de los reflectores tras la victoria del candidato de su partido y de la consecuente agenda de medios y encuentros con los líderes institucionales.

Después trascendió en medios de comunicación que Álvaro Uribe “ha insistido en que no está interesado en esa alta designación” refiriéndose a la posibilidad de ocupar la presidencia del Senado –expresado esto por el senador Alfredo Rangel a El Espectador el pasado 25 de junio-, lo que prevé que el expresidente Uribe y nuevamente senador no tiene la intención de un papel principal en el nuevo gobierno.

Parecen los actos del expresidente desmentir los pronósticos de dictaduras imaginadas por la izquierda movilizada en las pasadas elecciones, donde en algún movimiento ideológico Uribe sería presidente y, como si acaso el Centro Democrático tuviera hoy mayorías absolutas en cualquier cámara, también tendría todo el poder en el Congreso, con dicho poder absoluto, nuevamente Uribe recompondría las cortes, para dejar un escuálido órgano legal al servicio de la dictadura… ¡Hollywoodesco!

En definitiva, la tridivisión de poderes parece estar garantizada por ahora, donde el presidente electo comenzó a actuar con autonomía del expresidente; el Senado no cuenta con ninguna mayoría absoluta y menos alguna fuerza alineada con Álvaro Uribe Vélez, “quien no desea ocupar la presidencia del legislativo” y que no tendrá más injerencia en la reestructuración de la justicia que el de su voto y el de su bancada, 19 votos en el Senado de 107 y 36 en la Cámara de 168.

Lo que viene

Al Centro Democrático le espera la prueba más dura al interior de la colectividad: su líder natural y fundador da pasos de guerrero camino a casa, luego de librar las más duras batallas por la democracia y la Nación. Según se comenta en los corrillos políticos su renuncia al Congreso se daría a principios del próximo año.

El exalcalde, exgobernador, expresidente y múltiples veces  senador, tras una larga carrera de servicio al Estado y más importante aun al pueblo de Colombia, parece estar tocando clarines de retirada… Han sido muchas las batallas que ha debido librar, y más en los últimos años de un gobierno hostil que le ha perseguido, política, judicial y mediáticamente y no resulta descabellado, de cara a su renovada actitud en frente de la política y el poco protagonismo que desea tener, pensar que Álvaro Uribe Vélez está proyectando el relevo al interior del partido y su retiro de la vida política.

La salida de Álvaro Uribe Vélez de la esfera pública emplazará la fortaleza ideológica e institucional del Centro Democrático, en defensa de los ideales sociales, políticos y económicos que representa, en el concierto nacional, este partido y que, más relevante aún, constituyen el legado del expresidente para el futuro.

Sobrarán los laureles para reconocer a Álvaro Uribe en la historia y su legado, es un asunto que perdurará en la vida social y política para el fortalecimiento de la democracia.

Para las próximas elecciones presidenciales

En estas circunstancias, podemos dar tranquilidad a la oposición sobre la estructura de Estado, la división de poderes y la imposibilidad fáctica de que Uribe sea el dictador que tanto imaginaron en campaña. Solo el tiempo dirá qué viene en el camino político de Álvaro Uribe y su legado, pero debe quedar claro el clamor de la mayoría, porque en los próximos cuatro años de gobierno del Centro Democrático se debe trabajar arduamente por evitarle a Colombia los estragos del socialismo y convencer con hechos a la ciudadanía de que el camino es la democracia, la generación de capitales y el desarrollo sostenible.

Imagen: Diario Hoy del Magdalena.

Sobre el Autor

Jorge Luis Yarce Tamayo

Abogado-Comunicador Social-Periodista.
Candidato a Magister en Estudios Políticos e Internacionales
Analista Político. Docente universitario.
Bogotá. - Medellín.

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