Actualidad Blogs Razón

¿11 millones de votos contra la corrupción o para la izquierda?

Tras los resultados de la consulta de este 26 de agosto realizada, bajo argumentos populistas e inocuos, queda la pregunta fundamental, sobre qué motiva a los colombianos para participar de los procesos electorales.

Hoy, con más de 11.6 millones de  votos, la izquierda colombiana ha logrado marcar un precedente que nos perseguirá en los años futuros, al decirle al país, que una nueva generación sin memoria ha comenzado a reivindicar los valores y principios del progresismo y la izquierda socialista de América Latina.

¿Qué ha movido a estos 11 millones de compatriotas a apoyar un proyecto emanado de esa misma izquierda que derrotamos en las urnas, a solo días de las elecciones presidenciales  donde la vimos crecida, pero vencida democráticamente?

¿Verdaderamente han confiado en la premisa populista con la que se motivó la consulta? ¿o a caso, su voluntad popular, se está volcando a los ideales de esa izquierda de mensajes amañados y discursos falseados?

Dialogando con periodistas venezolanos, sentenciaban la frase más dura que hoy veo más cerca en nuestra amada patria, ellos en Caracas solían decir que “Venezuela no es una Isla y jamás será como Cuba, hoy en día la ironía radica en que no son Cuba, son algo peor, e igual destino espera a Colombia, por la ruta que caminan” y esta amenaza nunca estuvo más cerca de nuestra cotidianidad.

No me cansaré de repetirlo, estamos permitiendo un crecimiento desbordado de una izquierda envenenada de viejas prácticas e intoxicada por los ejercicios socialistas de la vecindad, que están logrando motivar el descontento popular en pro de la defensa de su modelo de sociedad y en contra de la propia historia de nuestros ciudadanos, les están arrancando del alma, sus antecedentes y luchas, sus antepasados y todas las batallas libradas para construir la Colombia de hoy, con aciertos y desaciertos.

Apoya el periodismo católico con un “like”:

La clase política es responsable de esta “hecatombe” en gestación, donde en las tres últimas elecciones presidenciales la izquierda creció en razón de 2 millones de votos por elección y ahora… ¿han sumado 3 millones más? De seguir este descontento popular, en una sociedad cansada de inequidades y prebendas a la burocracia, en los próximos cuatro años asistiremos a la consolidación del primer gobierno de izquierda en Colombia y en consecuencia, a la radicalización de las posturas antagónicas que nos llevarán a sendas ya comunes para nuestros hermanos Venezolanos y Nicaragüenses.

Esta consulta será el pozo de petróleo que necesitaba la izquierda para mover maquinarias sociales, arraigadas en el descontento y el olvido, sembrando en los más jóvenes, ideales falseados de libertad e igualdad, que nunca se materializan en ningún modelo de izquierda. Incitan al odio y la anarquía en pro del individualismo magnificado y la absoluta irresponsabilidad ante el estado y dictan, entre líneas, la nueva historia de Colombia, en la que los héroes hicieron parte de guerrillas que destrozaron miles de familias a lo largo y ancho de la patria. Preparan las estructuras para recibir las filas de “mendigos carnetizados” el día en que triunfe su revolución y nos pongan a rogar por un pedazo de pan, en los “mercados populares” del gobierno revolucionario.

Tras el despilfarro de 350 mil millones de pesos, debemos dejar claro y hacerlo saber así, que la consulta ha sido un absoluto triunfo para la izquierda, han consolidado bases, dieron un golpe mortal a la opinión y consolidaron todo el capital político para tomarse las elecciones territoriales y regionales. Literalmente se han lavado la cara, quitándose las marcas visibles del socialismo del siglo XXI y enarbolan la nueva bandera y estandarte de batalla, de su pulcra y diáfana lucha contra la corrupción, CON PLATA DEL ESTADO.

Como lo hicieran en el vecino país al compararse con Cuba, aquí decimos hoy, “esto nuca será como Venezuela”, pero este camino que estamos labrando nos lleva al inminente gobierno de izquierda radical, que llegará al poder como lo hiciera Chávez, disfrazado de demócrata y progresista y que terminará por socavar todos los cimientos de la institucionalidad, la democracia y la sociedad…

En definitiva es un triunfo lograr tal movilización ciudadana, pero más que ello, la consulta es un termómetro del descontento popular, tenemos cuatro años para cambiar el curso, para que la clase política tradicional deje de vender su conciencia a favor de los poderes “menesterosos” y para que los ciudadanos nacidos antes de 1980 contemos a nuestros descendientes, hijos, sobrinos, nietos, las historias de las guerrillas de izquierda que arrasaron con la paz, la vida y los bienes de nuestros antecesores.

Es un deber cívico y patriótico NO rendirnos en la tarea de evitar que los discursos pomposos y floridos de la izquierda sigan convenciendo a los jóvenes de que su raíz, su familia y su pasado son los que están equivocados. Es un deber ciudadano defender los valores que nos han formado como sociedad y devolver los sueños de los jóvenes a la cultura de la civilidad.

 Sobre el resultado de la consulta

11.6 millones de votos, récord histórico en Colombia, pero que en las reglas de la democracia, no son suficientes para dar vida jurídica al mecanismo consultivo. Sin embargo, a pocas horas de cerradas las urnas, Angélica Lozano, senadora del partido Verde, promotora de la consulta, y Claudia López anunciaron que presentarán el martes 28 de agosto los proyectos de ley necesarios para cumplir con el “mandato” popular.

Dos inquietudes mayúsculas surgen de esa afirmación:

  1. Si se podía hacer por vía legislativa, por qué no se hizo desde un principio así, ahorrando a la Nación 350.000 millones de pesos, que en el estado actual de cosas, son indispensables para el saneamiento de las finanzas de la nación.
  2. Será que intentan hacer lo mismo que con el plebiscito del 2 de octubre de 2016, que a pesar de ser derrotados en las reglas de la democracia, se impuso de manera grotesco, con todas las consecuencias jurídicas que conocemos hoy en el marco de la implementación de ese pacto.

A lo primero habrá que decir que no es en vano el nombre de las promotoras y la desaforada necesidad de aparición mediática, como tampoco es en vano que la consulta popular, que se promovió como independiente y sin  partido, promueva agendas e imaginarios del partido Verde… sus formas, diseños y estructuras evocan a dicho partido.

Todo responde a un muy bien orquestado plan y  que debe ser reconocido a la doctora Claudia López, en el cual ha logrado consolidar su posición política y su poderío regional con miras a incrementar su caudal político y acceder a la Alcaldía de Bogotá en el próximo periodo, con plata que no es suya, o postularse a una candidatura presidencial para 2022…

Sobre el segundo debemos expresar que se está volviendo un vicio institucional desconocer la institucionalidad, un juego de palabras que parece decir que “lo único institucionalizado en Colombia es la desinstitucionalización”. La Constitución desde su nacimiento ha sido una doncella siempre mancillada, con el ánimo de usar nuestro sistema jurídico como mecanismo de promoción política, desconociendo los intereses generales y haciendo casi un uso privado del derecho y las herramientas constitucionales, tal y como pasará con la consulta.

Un individuo y su colectividad han abusado de nuestra democracia para sustentar un proyecto político y catapultarlo, haciendo uso de recursos del estado y de mecanismos constitucionales, promoviendo discursos populistas y temas ya configurados en la ley, para salir a reconocer que este trámite podría haberse llevado a cabo mediante la vía legislativa (presentación de proyectos de ley, para su trámite y aprobación en el marco del Congreso de la República), y aun peor, un día después, quieren hacer pensar que los proyectos que ahora cursan en el Congreso son de su autoría y es deber del nuevo gobierno apoyarlos irrestrictamente, cuando fue el presidente Iván Duque quien presentara, en sus primeros días de gobierno, dichos proyectos de ley para la lucha en contra de la corrupción, pero claro, es de esperarse que los promotores de la consulta se quieran hacer ver como los redentores de la batalla universal en contra de este flagelo, mesías elegibles en las próximos comicios regionales, vale decir.

La conclusión de este ejercicio democrático es el volumen de participación ciudadana, la clara manifestación de inconformidad respecto del manejo de la política y los recursos públicos y la incertidumbre sobre la intención de voto y aglutinamiento ideológico, con miras a los comicios regionales del próximo año, dejando la monumental inquietud… ¿el electorado colombiano está girando a la izquierda?

Tenemos mucho que hacer por la construcción de sociedad y cultura política, pero solo los meses y años por venir nos mostrarán los alcances de los movimientos políticos del pasado 26 de agosto y hasta qué punto es un giro a la izquierda del electorado o tan solo una apasionada reacción al discurso contra la corrupción.

Imagen: lasillavacia.com

Dona ♥

Sobre el Autor

Jorge Luis Yarce Tamayo

Abogado-Comunicador Social-Periodista.
Candidato a Magister en Estudios Políticos e Internacionales
Analista Político. Docente universitario.
Bogotá. - Medellín.

Qué opinas: