Fe

El debate de 1981 para eliminar la excomunión de los masones

Escrito por Redacción R+F

(Noticia – Infovaticana) En 1981 se actualizó el Código de Derecho Canónico de 1917, el cual preveía una excomunión automática para los católicos que hicieran parte en cualquier nivel de las sectas masónicas, así como en cualquier otra secta que conspire contra la Iglesia o contra el Estado.

Sin embargo, hubo un gran desacuerdo entre los obispos alemanes, entre ellos el entonces Card. Ratzinger, quienes veían necesario mantener la sanción con toda su gravedad para evitar la influencia de la masonería dentro y fuera de la Iglesia, frente a varios obispos latinoamericanos, quienes consideraban que muchas personas de buena fe entraban en la masonería, sin percibir claramente una contradicción con la fe católica, mientras que en ciertos países la masonería mantenía “buenas relaciones” con la Iglesia católica en general.

El padre Zbigniew Suchecki, OFM Conv., tradujo del latín algunas actas de esas discusiones entre los obispos encargados de la redacción del Código de Derecho Canónico, las cuales fueron publicadas en 2008 en la revista «Religioni e Sette nel mondo» («Religiones y sectas en el mundo») del GRIS (Grupo de Investigación Socio-Religiosa) de Bolonia, dedicado al tema «Iglesia católica y masonería», las cuales fueron publicadas en inglés por el portal IPedro5 y en español por Infovaticana.

Finalmente, con base en argumentos bien intencionados, pero ingenuos, como que el comunismo era una mayor amenaza y no generaba excomunión, se eliminó la excomunión automática, lo cual para muchos ha facilitado la influencia de esta secta tanto fuera como dentro de la Iglesia católica.

En todo caso, así no haya excomunión, la pertenencia a la masonería sigue siendo contradictorio con la pertenencia a la Iglesia católica, ya que la masonería, desde sus primeros grados de iniciación, cuestiona los fundamentos de la enseñanza cristiana, la posibilidad de conocer la verdad (son gnósticos), niegan los dogmas que enseña la Iglesia y atacan con furia fanática a quienes no aceptan su visión relativista.

Su principal misión es expulsar de la cultura los valores cristianos, reemplazando este vacío ético por los preceptos de una pseudo religión “democrática”, la cual  aspira a un orden político universal (nuevo orden mundial), en la que el hombre ocupa el lugar de Dios y sus conquistas políticas se convierten en dogmas incuestionables, al adquirir la categoría de “derechos” (aborto, diversidad sexual, libre desarrollo de la personalidad).