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5 años con el Papa Francisco, 5 miradas de su camino

Escrito por Alexandra Serna

El 13 de marzo se cumplió el primer quinquenio del Sumo Pontífice argentino, el único latinoamericano que hasta el momento ha ocupado la silla de San Pedro. La virtud de la pobreza evangélica, su foco en la atención pastoral, el llamado “efecto Francisco” en la opinión pública -y sus implicaciones-, la controversia generada alrededor de la exhortación apostólica “Amoris Laetitia” y la tarea todavía inacabada contra la corrupción en el Vaticano. “Recen por mí”, pide insistentemente Jorge Bergoglio, de 81 años de edad.  

  1. Coherentemente pobre

La adopción del nombre de “Francisco” para su pontificado fue el primer e inequívoco mensaje de que su gobierno al frente de la Iglesia Católica estaría marcado por la virtud de la pobreza evangélica, en cuanto al ideal de una institución desprendida y una acción apostólica enfocada en los más necesitados. Y empezó por los cardenales y obispos, diciéndoles que dejaran de “ser príncipes” y empezaran a “oler a oveja”.

Seguir usando el pantalón y los zapatos negros que utilizaba en su condición de cardenal y obispo de Buenos Aires; haber cambiado solo los lentes de sus gafas, y no la montura; almorzar una vez al mes con los empleados de la Casa de Santa Marta (donde decidió vivir), llevando la bandeja a la cocina como si fuera uno más de la familia, y el uso de vehículos más sencillos en Roma y en sus viajes apostólicos son algunos gestos elocuentes que destaca Hernán Olano, Director del Departamento de Historia de la Universidad de La Sabana.

La pobreza del Papa Francisco también se evidencia en su decisión de que los procesos de nulidad matrimonial sean gratuitos, así como en la recomendación que dio hace unos días para que las parroquias no cobren los estipendios de la misa. El mensaje del Papa es que la gratuidad en esto puede motivar la generosidad de los fieles en sus limosnas y el diezmo”, agregó Olano, sin dejar de mencionar la encíclica Laudato si’ por su reflexión sobre el uso de los recursos naturales, que son prestados.

  1. Pastor con olor a oveja, director de un hospital de campaña

También ha sido característico del Sumo Pontífice su foco en la atención pastoral en las “diversas periferias de la existencia”: allí donde la pobreza material, la psicoafectiva y la espiritual amenazan con robarse la alegría y la esperanza de las personas. De ahí que haya priorizado asuntos como la miseria, el drama de los inmigrantes, la defensa de la vida y la denuncia de la ideología de género, la evangelización de los jóvenes y el cuidado del medio ambiente.

Algunos han catalogado a Bergoglio más como un pastor que como un teólogo, incluso en ruptura con su antecesor. De ahí el eco mediático que tuvieron las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI, escritas en una carta en referencia a una serie de libros sobre la Teología del Papa Francisco: estos “ayudan a ver la continuidad interior entre los dos pontificados, aunque con todas las diferencias de estilo y de temperamento”. Lo que quedó opacado, sin embargo, por cuenta del “pecado” que habría cometido la Secretaría para la Comunicación del Vaticano (la oficina matriz de Comunicaciones) al borrar unas líneas de la carta en una foto de uso público.

Para el académico Olano más allá de si el Papa representa la línea de una “teología científica, hay que reconocer en él una piedad teologal, llevando la teología a las acciones y la Palabra de Dios a las personas, con gestos tan claros como compartir pizza con 40 habitantes de la calle el día de su cumpleaños”. Su mensaje anclado en la misericordia de Dios, la redención, la caridad y la esperanza cristianas también son reflejo de esa “piedad teologal”.

  1. El “efecto Francisco”: entusiasmo hasta en los no creyentes ni practicantes

Que una revista estadounidense dedicada al lobby gay haya declarado en 2013 al Papa Francisco como “personaje del año” -acomodando a su causa las palabras que el Sumo Pontífice expresó ese año después de la JMJ en Brasil sobre las personas con atracción hacia el mismo sexo-, evidenció cómo el carismático Bergoglio empezaba a atraer la mirada incluso de quienes hace rato se habían “divorciado” de la práctica religiosa dentro del catolicismo. Esto también se ha prestado, sin embargo, para que tergiversen al Papa y lo hagan ver como todo un “open mind”.

Ahora bien, reconociendo la innegable popularidad del Sumo Pontífice en las redes sociales, ¿qué tanto ha favorecido el “efecto Francisco” el fortalecimiento de los propios católicos, que se vería reflejado, por ejemplo, en el crecimiento de los bautizados y el número de vocaciones sacerdotales?

Según el último Anuario Pontificio disponible (de 2017 y con datos de 2015), entre 2010 y 2015 el número de católicos creció globalmente en un 7,4%, llegando a 1.285 millones, indicador que sigue fortaleciéndose. No obstante, al observar por regiones el panorama es diverso: en Europa y Norteamérica ha habido reducción de católicos; en Asia y África han aumentado, y en América se han mantenido. En cuanto a las vocaciones religiosas, es clara la disminución de religiosas y seminaristas mayores, tendencia posterior al Concilio Vaticano II (años 70).

Con cinco años de Pontificado, y las cifras oficiales disponibles hasta el momento, resulta todavía prematuro establecer si el carisma del Papa Francisco está influyendo directamente en el crecimiento de los católicos en el mundo, y para el caso de las nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas algunos plantean que los frutos los podría cosechar un próximo pontífice.

  1. Amoris Laetitia, la “corrección filial” y otras controversias

En septiembre de 2017 se hizo público el documento “Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías”, que firmaban eclesiásticos y académicos laicos, recopilando siete posturas heréticas que se estarían derivando de las diversas interpretaciones de la exhortación apostólica Amoris laetitia (AL) en relación a sacramentos, vida moral y matrimonio, así como por intervenciones y declaraciones del Papa en diferentes actos de su pontificado. Hay obispos que están legitimando la comunión a divorciados vueltos a casar, e incluso las bendiciones a parejas homosexuales y a uniones libres, a partir de los sínodos previos y a la propia AL.

“Una mirada superficial ha conducido a algunos a reducir esta ‘corrección filial’ a un asunto de pugna entre conservadores contra progresistas. El hecho de que en la práctica el mismo documento, la exhortación apostólica Amoris laetitia, posibilite lecturas tan contrapuestas y aplicaciones pastorales tan polarizantes como de suyo está pasando en diferentes conferencias episcopales o diócesis habla de la necesaria intervención unificadora y clarificante por parte de la autoridad competente”, expuso en su momento el padre Jorge Enrique Mújica L.C., editor del blog Análisis y actualidad.

El Papa Francisco no les ha respondido, sin embargo, a quienes firmaron la “corrección filial”, o no se tiene conocimiento público de ello, como tampoco ha sucedido con la llamada “Dubia” que en 2016 presentaron cuatro cardenales con dudas sobre la misma exhortación.

Colombia tuvo su propio capítulo sobre estas controversias doctrinales, al punto de que la Conferencia Episcopal emitió un comunicado, previo a la visita del Papa Francisco a nuestro país, a propósito de las declaraciones de José Galat en el canal Teleamiga que ponían en entredicho la legitimidad del Sumo Pontífice.

En este contexto resultan iluminadoras las palabras del sacerdote Fernando Morales L.C., quien hace referencia a la infabilidad papal y a la diferencia entre ser fans y ser hijos del Vicario de Cristo en la Tierra: “el Papa Francisco en ningún momento ha definido de manera categórica o no ha proclamado de manera definitiva ninguna verdad de fe ni de moral. Se ha pronunciado sobre temas complejos, pero de ningún modo ha fijado ninguna doctrina de manera definitiva. Nuestra obediencia al Papa no depende de si él es santo o no es santo (…), esa no es la base de la autoridad del Papa. Le debemos total obediencia y respeto, porque afirmamos que él tiene la autoridad legítima”.

  1. Lucha contra la corrupción en el Vaticano: tarea pendiente

Al mes de haber sido elegido como Papa, Francisco creó un Consejo para la reforma institucional de la curia integrado por nueve cardenales de su confianza, conocido como el C9. Desde entonces se vislumbraba un camino en el que el Sumo Pontífice mostraría mano fuerte contra la corrupción y a favor de la transparencia financiera del Vaticano, y si bien ha tomado medidas al respecto, quizás han faltado sancionados.

Esta apuesta, que bien podría asumirse como un ‘viacrucis’, se ha topado con obstáculos como el escándalo generado por el llamado “anillo de prostitución homosexual eclesiástica”, por el cual se desviaron dineros para financiar este tipo de prostitución, y que además ha empezado a minar la credibilidad en donantes extranjeros para obras sociales, como hospitales.

“Esto ha sido un problema grave. En estos cinco años ha habido tres directores del Instituto para las Obras de Religión, que es el banco del Vaticano, y desde hace más de ocho meses no se nombra director. Es todavía un toro bravo y al Papa le ha faltado lanzarse al ruedo para cogerlo bien por los cachos”, reconoció el profesor Olano. También hizo énfasis en la importancia de que se promulgue pronto la nueva constitución apostólica “Pastor Bonus”, para que a través de las reformas en materia económica el Papa imprima su tenacidad, como así lo ha hecho en otros aspectos.

*Foto principal: Dimitri Conejo Sanz. Tomada de https://www.cathopic.com/img/98/

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