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Adolescentes rezan en el horario estelar de RCN

Una agradable sorpresa tuvieron el martes pasado los televidentes de la serie Francisco el matemático. Clase 2017, cuando en el episodio de ese día los compañeros de una estudiante que se debate entre la vida y la muerte, decidieron hacer una cadena de oración por la recuperación de su compañera, y luego, hacen una “excursión” hasta la Catedral para pedir por ella directamente ante el Sagrario.

Y si hoy en día pareciera mucho pedirle a RCN que no ridiculice la fe católica en su programación, como lo hizo recientemente su novela “Las Vegas” protagonizada por una familia “muy católica” que decide montar en su casa un burdel masculino; el que ese canal muestre a unos estudiantes de colegio rezando de rodillas ante el Santísimo, con respeto y por su propia iniciativa, definitivamente es mucho más de lo que un católico podría esperar de ese canal.

La escena es digna además de todo un análisis sociológico sobre la situación de nuestra fe en el país, y en especial, entre los jóvenes.

El tema se introduce por la propuesta de hacer una cadena de oración por redes sociales, por la recuperación de Luna, una compañera del colegio que está en el hospital. La idea inicial de los estudiantes es lograr que mucha gente le dé “Me gusta” o “Compartir” como una forma de expresar unirse de esa “plegaria” por su salud.

De pronto un compañero los invita a hacer de esa intención algo más “real”, yendo a la Catedral a pedirle directamente a Dios por su amiga. Cuando llegan al sitio no saben como actuar, mostrando en principio como la oración y una relación personal con Dios es algo que está ausente en sus vidas, ya sea porque no lo ven en sus padres o porque son éstos los al estar ausentes de las  vidas de sus hijos, no han logrado transmitirles su cultura.

Sin embargo, pronto comienzan a dirigir sus peticiones a Dios con la particular manera de cada uno, conscientes de que “chuchito” es un ser bueno y justo, que escuchará sus peticiones.

Si bien el mensaje que transmite el programa es el de una juventud desentendida de la práctica religiosa y que se mueve hacia lo religioso de forma espontánea pero superficial, guiados por un interés coyuntural y práctico (la curación de una amiga), es de destacar que a su vez se muestra lo religioso como algo que inspira y que naturalmente promueve los deseos más nobles en este grupo de estudiantes, quienes se acercan a la casa de Dios con el mayor respeto que, dentro de su educación, son capaces de ofrecer.

Eso no es poca cosa, si se tiene en cuenta que la juventud actual es caracterizada precisamente por su conflictividad, que hace de la experiencia escolar lo más parecido a una selva donde los más fuertes se imponen sobre los más débiles.

Así el programa, tal vez sin quererlo, insinúa algo que es muy valioso y cierto: la religión, si se profundiza, es capaz de llenar un gran vacío en la vida de las personas, dirigiendo sus aspiraciones hacia objetivos más nobles, y ofreciéndole al grupo una experiencia de unión en una dimensión trascendente.

Precisamente, aquello que les permitiría construir una mejor convivencia en medio de las diferencias y los conflictos del día a día, así como enriquecer enormemente sus proyectos de vida.

Lo religioso de forma instintiva exige de las personas una disposición interior de humildad, eleva el pensamiento hacia los más nobles ideales, a la vez que promueve la reflexión y la introspección en un mundo en el que se destacan la soberbia y la impulsividad, características que están en la raíz de las problemáticas más graves que afectan a los jóvenes contemporáneos, como la violencia, las drogas y la promiscuidad.

En un medio en el que hay pocas influencias capaces de dotarlos de un sentido de unión, donde los ideales son emotivos y subjetivos, y en el que las autoridades (padres, profesores, funcionarios públicos) no les despiertan ninguna reverencia y muy poca admiración, es esperanzador ver, así sea de manera fugaz, como la religión puede ejercer un papel transformador positivo que es capaz de suplir muchas de esas deficiencias.

Otro elemento que acertadamente refleja la serie, es la ausencia de educación religiosa en el colegio, y se hace evidente que no encuentran un enlace en la iglesia, alguien que sea capaz de recibirlos y acompañarlos en esa búsqueda de un encuentro con Dios.

De esa manera se deja en evidencia el debilitamiento institucional actual de la Iglesia católica, tanto en lo educativo como en lo cultural, el cual está privando a muchos jóvenes de una riqueza espiritual que les permitiría encauzar positivamente sus inquietudes naturales hacia lo misterioso de toda experiencia humana, algo que más allá de resolver problemas puntuales, es lo único capaz de ofrecer un sentido real y completo a la vida.

[Advertencia: Esta nota se hace a partir de una escena aislada de la serie Francisco el matemático. Clase 2017, y de ninguna manera se puede entender como un aval o recomendación del programa, la cual seguramente tiene mensajes problemáticos y contraproducentes para los jóvenes católicos, y cuya visión requeriría del acompañamiento atento de unos padres de familia muy bien formados.]

Francisco Clase 2017 Compañero rezan por Luna from Razon Mas Fe on Vimeo.