Espiritual Familia

Querido Niño Dios, este año no me traigas tantos regalos…

Escrito por Redacción R+F

Es común que en Navidad los padres se esfuercen en llenar a sus hijos con regalos que creen que les encantaría recibir, adelantándose inclusive a cosas que los niños ni siquiera desean.

De acuerdo con la psicóloga Sara Pérez-Tomé, entrevistada por la revista española Misión, cuando a un niño se le regala de todo, “incluso cosas que no ha pedido o ni siquiera sabe qué son, en muchas ocasiones se hace más por ostentación que por complacer al niño”. Y tanta abundancia termina afectando negativamente su desarrollo, incluso a largo plazo.

Al dar tantas satisfacciones a sus hijos sin que estos hagan esfuerzo alguno, los padres, sin darse cuenta y actuando con la mejor intención del mundo, pueden terminar fomentando en ellos una baja tolerancia a la frustración; así como hacerles más difícil apreciar lo que tienen, animando actitudes materialistas, como el que comiencen a valorar a sus compañeros por el tipo de regalos les den.

Poco a poco se van haciendo más difíciles de satisfacer, y no alcanzan a disfrutar algo cuando ya están pensando en que quieren algo más.

Al final terminan perdiendo contacto con la realidad, creyendo que pueden y merecen tener cualquier cosa, sin distinguir lo que es factible y lo que no, que deben tener siempre todo lo que deseen.

Sara Pérez-Tomé

Sara Pérez-Tomé

“Hiperregalar a un niño hace que se sienta continuamente insatisfecho porque los regalos pretenden llenar un vacío que no se satisface con juguetes”

Por eso, la psicóloga española recomienda ayudarles a escoger un regalo que encaje con su edad, su personalidad y su situación emocional. Preferiblemente, regalos que activen sus sentidos y su imaginación como los de Lego o Mecano; y sobretodo, tiempo para jugar y estar juntos.

Además, muchas veces la maratón de compras navideñas implica estrés, salidas interminables a los centros comerciales y poco tiempo para estar en familia.

El comercial #laotranavidad de la tienda de muebles IKEA refleja muy bien lo que realmente quieren los niños. Cuando les piden que escriban una carta para los Reyes Magos los niños piden todo tipo de juguetes. Después, les dice que escriban una carta a sus papás con lo que quisieran que les den ellos, todos piden más tiempo, jugar, que les lean un cuento o que les hagan cosquillas. A fin de cuentas, ellos son el mejor regalo para sus hijos.

Fuente: Revista Misión  (España).