Cultura

El peligroso credo de Mahoma (Primera parte)

Escrito por Santiago Quijano

A propósito de la reciente oleada de masacres en Europa y Estados Unidos por parte de mahometanos suicidas, la prensa occidental ha insistido con porfía en dos afirmaciones que resultan falsas y contradictorias. La primera; que el mahometismo es una religión esencialmente pacífica y que los autores de las recientes masacres son “lobos solitarios” y no consecuencias lógicas de su credo. La segunda; que las religiones, cuando se practican con seriedad,  son fuentes de odio y violencia indistintamente de su denominación. Empiezan defendiendo el pacifismo intrínseco de la mayoría de musulmanes para luego concluir que, en últimas, tanto cristianos como islamistas terminan siendo violentos si son “fanáticos” (por “fanáticos” la prensa entiende al individuo observante de la religión mahometana o cristiana – en sus múltiples denominaciones- es decir, casi todos los islamistas y una creciente minoría de cristianos).

Nuestra Señora del Rosario guia las tropas cristianas contra el ejercito islamista en la batalla de Lepanto. Lienzo al oleo de Juan de Toledo.

Nuestra Señora del Rosario guia las tropas cristianas contra el ejercito islamista en la batalla de Lepanto. Lienzo al oleo de Juan de Toledo.

Con la segunda afirmación la prensa busca, de forma perniciosa, equiparar la violencia islamista con la cristiana, explicando las recientes masacres como consecuencia del “fanatismo religioso” en general – que también podría ser cristiano o budista- y no del credo mahometano en particular.

La obsesión por igualar la violencia musulmana a la cristiana tiene un venenoso propósito: culpar a “las religiones” – incluyendo por supuesto al cristianismo- de los recientes atentados, de tal forma que los prelados de la Iglesia son tan culpables como los imanes de ISIS a la hora de responder por la brutalidad terrorista. Ambos son, al fin y al cabo, promotores del “fanatismo religioso”.

La obsesión por igualar la violencia musulmana a la cristiana tiene un venenoso propósito: culpar a “las religiones” – incluyendo por supuesto al cristianismo- de los recientes atentados.

Estas dos afirmaciones, que son falsas –  y contradictorias entre sí- , se difunden hasta el cansancio en la prensa por medio de sesudos artículos. Hay que destacar los recientemente publicados en el Washington Post por Ishaan Tharoor intitulados “The long history of Muslims and Christians killing people together” y “When the West wanted Islam to curb Christian extremism”. http://https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/01/25/the-long-history-of-muslims-and-christians-killing-people-together/

Ya en el mundanal ruido, artículos como los de Tharoor quedan reducidos a  frases idiotamente repetidas como: “los atentados terroristas de éstos años no son ni la sombra de lo que el cristianismo le hizo a los musulmanes durante las cruzadas” o “el terrorismo islámico no se compara con el genocidio cometido por los cristianos durante la conquista de América” para terminar con el ya sacrosanto lema de “todas las religiones conducen a guerras, violencia y odio”.

Islamistas

El sistemático asesinato de “infieles” es parte del Jihad.

El cristianismo y el islamismo son doctrinas profundamente contrarias, siendo la violencia de la esencia de la segunda y no de la primera. El fundador del islamismo, Mahoma, fue un comerciante belicoso que expandió su doctrina por medio de violentas conquistas militares.  El fundador del cristianismo expandió su doctrina por medio de la pacífica predicación. Durante sus primeros cuatro siglos de existencia y expansión, el cristianismo fue una religión de perseguidos a diferencia del islamismo, que desde su fundación ha sido una religión de perseguidores. Una vez se estableció la fe cristiana como religión oficial de los pueblos europeos – esa maravillosa civilización que llamamos la Cristiandad, hoy terminada-  se ejecutaron cruentas guerras para defender las fronteras de las invasiones islamistas, desde Gibraltar hasta Constantinopla. El carácter fundamental de las cruzadas fue defensivo, no ofensivo tal y como hoy lo quieren hacer parecer.

Frases idiotamente repetidas como: “los atentados terroristas de éstos años no son ni la sombra de lo que el cristianismo le hizo a los musulmanes durante las cruzadas” o “el terrorismo islámico no se compara con el genocidio cometido por los cristianos durante la conquista de América”

Vale la pena recordar la historia del islamismo, desde Mahoma hasta fechas más recientes, para comprobar las diferencias abismales que separan la fe de Cristo con el mahometanismo. Se debe entender que la raíz del terrorismo islamista se encuentra en el credo de Mahoma y no en un generalizado “fanatismo religioso” atribuible a toda religión, incluyendo la cristiana.

En la próxima entrega, podremos desarrollar ésta introducción comparando los primeros siglos del cristianismo y del islamismo, para verificar los métodos de conversión y expansión antagónicos que una y otra religión utilizaron para propagar su fe. Continuarà.

  • Carlos

    No creo que el problema de isis sea porque mahoma fue violento convirtiendo al que se encontraba en frente. Si fuera así, todos o por lo menos la mayoría de los musulmanes serían violentos. De hecho no creo que sea un tema principalmente religioso. para mi, Esta gente de isis es la misma vaina que un fascista o qur un nazi pero se escudan en el Corán. Son principalmente seres con inmensas falencias que acuden a la intolerancia para llenar esos vacíos.
    Los cristianos han sido violentos en muchos momentos de la historia y eso no se explica por sus orígenes netamente pacífistas