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Pase lo que pase, pierde la democracia en Argentina

Escrito por Redacción R+F

Contrario a lo que el presidente de Argentina afirmó esta mañana en sus redes sociales, en relación con el debate sobre la legalización del aborto que él mismo promovió en el Congreso, el que la dignidad de la vida de un grupo de seres humanos se ponga en entredicho no fortalece la democracia, sino que relativiza uno de sus fundamentos esenciales: el respeto por la vida de todo ser humano.

Bajo el título “No importa cual sea el resultado, hoy ganará la democracia”, Macri argumenta que “La importancia de esta votación va mucho más allá del tema específico que intenta dirimir. Nos plantea como sociedad un escenario pacífico para promover y realizar cambios. Pero, además, nos obliga como individuos a comprometernos a aceptar que hay otros que piensan distinto”.

[E]xisten unos principios fundamentales que no pueden ponerse en discusión sin degradar el ambiente moral de la sociedad
Esa es la típica posición liberal, según la cual lo importante de la democracia son los “procesos”, no los “contenidos”, que se haga de forma abierta y transparente, siempre con respeto a las opiniones de los otros que son iguales de “válidas”.

Argumento que se usa para atacar las bases morales cristianas que todavía son reconocidas por nuestros ordenamientos políticos, pero que caen de su peso una vez que se aplica a asuntos donde hay una mayor claridad moral, por ejemplo, en el tratamiento que debe tener el sexo con niños, o en el respeto por las distintas razas o linajes humanos.

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Ahora que en Francia se ha aprobado en la Asamblea una ley que “legaliza” el sexo con niños (ver), y que “expertos” presentan propuestas que buscan normalizar la atracción sexual hacia niños como una “orientación sexual natural” (ver), ¿sería aceptable que un presidente de cualquier tendencia diga que el debate de una ley que legalice la pedofilia, el racismo o el maltrato contra las mujeres, independientemente de si pase o no, enriquece la democracia por abrir el debate cívico sobre esos temas?

Un católico y cualquier persona con recta formación moral, debe saber que existen unos principios fundamentales que no pueden ponerse en discusión sin degradar el ambiente moral de la sociedad. Más allá de si pase o no la infame ley de legalización del aborto que en estos momentos se vota en Argentina, debe ser un propósito urgente la recuperación de una “Cultura de la Vida”, que no sólo es capaz de convocar el rechazo político y social frente a este tipo de propuestas de las organizaciones abortistas, sino que es capaz de recuperar en la conciencia social la convicción de que este tipo acciones deben ser impensables e injustificables en cualquier escenario.

Y su debate, que genera un efecto de legitimación social, en las instancias de decisión política, no muestran ninguna fortaleza de la democracia, sino un debilitamiento de las defensas en la conciencia social, en los fundamentos prepolíticos del Estado, que son en últimas lo que pueden garantizar que los mecanismos democráticos operen para lograr un orden social justo.

 

Imagen de portada: Infobae.com

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